Si había algo que le gustaba hacer a mi abuela era ver Maestros de la Costura. Y no precisamente porque fuera una Pilar Rubio aprendiendo a manejar hilos, agujas y entretelas, sino porque desde antes de su primera emisión, en 2018, ella ya controlaba los hilvanados, las puntadas y los remates.

group of four individuals posing in fashionable attire
RTVE

Nació en el 43, así que podemos hacernos una idea sobre el momento que vivió. Ella, junto a su madre, cosían y recosían todo tipo de prendas; desde simples camisas agujereadas que necesitaban algunos remiendos chapuceros, hasta la confección de sus propios delantales y vestidos. Allá donde iba, siempre le seguían una aguja y un dedal. Así la conocí yo y así de frecuente era para mí toparme con su costurero cada dos por tres mientras jugaba por las esquinas del salón.

Una cesta igual a la de los pueblos de los 60

Su interior me fascinaba sin ningún sentido; estaba repleto de bobinas, dedales y botones sueltos, solo “por si acaso”. Estaba siempre tan lleno de instrumentaría que era como buscar algo, era como buscar una aguja en un pajar, pero ella siempre encontraba lo que quería. No pensé que volvería a ver ningún costurero como este, pero Ikea ha lanzado una cesta de mimbre idéntica a aquel costurero que tenía mi abuela en los años 60.

MJÖLKKANNA Cesta, bambú

Cesta, bambú

Especificaciones

Dimensiones18x25x14 cm/25x35x18 cm
MaterialesBambú y ratán

Ahora, por tan solo 10 euros puedo conseguir esa cesta que tanto me recuerda al pueblo y a mi abuela. Hecha 100% por bambú y tejida a mano de manera artesanal. Este detalle no es menor, ni debe pasar desapercibido, porque refuerza esa sensación de objeto “de antes”, de los que no eran industriales ni impersonales. Su composición hace que cuente con un exterior duradero, suave al tacto y capaz de resistir durante años y años sin perder su encanto, reforzando su calidez.

En términos de uso, es una pieza pensada para integrarse en cualquier habitación: desde el salón hasta el dormitorio. Su diseño sencillo hace que pase desapercibida como objeto de almacenaje, pero al mismo tiempo tiene la suficiente personalidad para destacar como elemento decorativo. Sus dimensiones pequeñas la convierten en un accesorio muy versátil, pensado para organizar pequeños objetos del día a día sin perder la estética. Puedes mantener su funcionalidad original y conservarlo como costurero o adaptarlo como cesta de almacenaje para tus objetos más personales.

woven baskets containing various crafting supplies
Cortesía de IKEA

No hace falta ser mi abuela para entender por qué este tipo de objetos siguen gustando tanto. Basta con haber vivido en una casa donde todo tenía su lugar, donde lo cotidiano era bonito y donde un simple costurero podía contar más historias de las que parecía.