Parece un asunto sencillo, peromantener la casa fresca durante una ola de calor puede convertirse en todo un reto, especialmente cuando las temperaturas superan los 40 grados. Muchas personas recurren al aire acondicionado o los ventiladores como única solución, aunque no siempre es posible por el coste de la instalación o por el aumento de la factura de la luz. La buena noticia que tengo para ti es que existen pequeños hábitos que ayudan a reducir la temperatura interior sin necesidad de gastar dinero.
Aprovechar las horas más frescas del día, controlar la entrada del sol o evitar generar calor dentro de casa son medidas sencillas que, combinadas, pueden marcar una diferencia notable. Estos son cuatro trucos prácticos propios de experto para mantener la vivienda más fresca durante el verano sin invertir ni un euro. Las icónicas cortinas alpujarreñas también protegerá la puerta de tu casa.
4 trucos ideales para mantener más fresca la casa
Uno de los errores más habituales es dejar las ventanas abiertas durante todo el día pensando que así entra aire y la casa se refresca. En realidad, cuando en el exterior hace más calor que dentro, lo único que conseguimos es introducir aire caliente. Lo más recomendable es abrir todas las ventanas a primera hora de la mañana y durante la noche, cuando las temperaturas son más bajas.
Si es posible, intenta crear corrientes de aire abriendo ventanas en lados opuestos de la vivienda para favorecer la ventilación cruzada. En cuanto el calor empiece a aumentar, lo ideal es cerrar ventanas y puertas para conservar el frescor acumulado. Además, la radiación solar que entra directamente por las ventanas puede elevar varios grados la temperatura de una habitación.
Por eso, uno de los métodos más eficaces y completamente gratuito consiste en bloquear esa entrada de calor. Durante las horas centrales del día, especialmente si las ventanas están orientadas al sur o al oeste, conviene mantener las persianas parcialmente bajadas y las cortinas cerradas. Aunque la casa quede algo más oscura, el ambiente será mucho más agradable y se evitará que muebles, paredes y suelos acumulen calor.
También en verano algunos electrodomésticos y actividades cotidianas contribuyen a aumentar la temperatura interior sin que apenas nos demos cuenta. Siempre que sea posible, es preferible utilizar el horno solo por la noche o sustituir recetas calientes por platos fríos. Este truco también ayuda a apagar luces que no sean necesarias y desconectar aparatos electrónicos cuando no se utilicen, ya que muchos generan calor incluso en modo de espera. Pequeños gestos como planchar fuera de las horas de más calor o retrasar el uso de determinados electrodomésticos pueden hacer que la vivienda resulte más confortable.
Cada casa tiene zonas que conservan mejor una temperatura agradable. Las habitaciones orientadas al norte, los espacios interiores o las plantas bajas suelen mantenerse más frescos durante el día. Si el calor aprieta, puede ser buena idea concentrar las actividades en esas estancias y cerrar las puertas de las habitaciones más calurosas para impedir que el aire caliente se distribuya por toda la vivienda. Además, durante la noche se pueden dejar abiertas las puertas interiores para favorecer la circulación del aire fresco que entra desde el exterior.
En realidad, no hace falta realizar grandes inversiones para mejorar el confort durante el verano. Ajustar los horarios de ventilación, impedir la entrada directa del sol, reducir las fuentes de calor y aprovechar las zonas más frescas de la vivienda son medidas sencillas que ayudan a mantener una temperatura más agradable. Aunque estos trucos no sustituyen a un sistema de climatización en situaciones de calor extremo, sí pueden reducir varios grados la sensación térmica y hacer el día a día mucho más llevadero sin aumentar el gasto en electricidad.












