Llueva o truene —¡y últimamente estamos teniendo de todo!—, las ventanas hay que limpiarlas igual. Al estar expuestos a la intemperie, los cristales se ensucian rápidamente de polvo, marcas de agua, grasa y huellas dactilares. Sabemos que no es la tarea doméstica favorita de nadie, pero el esfuerzo vale la pena: una buena limpieza se traduce inmediatamente en habitaciones mucho más luminosas. Por eso, hemos preparado esta guía completa para limpiar tus ventanas y conseguir un resultado reluciente cada vez. Y es que, pese a que ahora en verano se suelen mantener mucho tiempo las persianas bajadas, los cristales limpios son clave para una buena imagen de la casa.
Los trucos para dejar tus ventanas impolutas
Al igual que ocurre con el coche, debes evitar limpiar las ventanas en días calurosos y soleados. El calor hará que el cristal se seque demasiado rápido y queden 'churretes', lo que arruinará todo tu trabajo. Lo ideal es limpiar las ventanas en un día despejado pero nublado, donde haya pocas probabilidades de lluvia. Esto te permitirá ver mejor el estado del cristal y evitará que se seque antes de que te dé tiempo a limpiarlo.
Para hacer un trabajo profesional, quita las cortinas, y despeja los alféizares. Pasa un plumero, un cepillo o el accesorio para tapicerías de la aspiradora para eliminar las telarañas y el polvo antes de empezar a lavar. Moja un paño que no suelte pelusa en un limpiador de moho de marca (o pulverízalo directamente sobre el paño) y utilízalo para limpiar a fondo los marcos de las ventanas.
Utiliza un limpiacristales comercial o prepara el tuyo propio mezclando en una botella con pulverizador una parte de vinagre blanco destilado por nueve partes de agua. Una vez que lo hayas pulverizado o extendido, utiliza un paño que no suelte pelusa para limpiar los paneles. Por último, pasa una bayeta de piel de ante (gamuza) para sacarles un brillo espectacular.
Limpia siempre de arriba hacia abajo para evitar que el líquido chorree sobre los cristales que ya están limpios. Si te enfrentas a marcas de agua incrustadas, deja actuar la solución un par de minutos para que disuelva la cal antes de retirarla. Frota y saca brillo haciendo movimientos circulares para obtener el mejor resultado.
Si tienes que limpiar grandes superficies de cristal, como un jardín de invierno o puertas de terraza, vale la pena invertir en un aspirador de ventanas para ahorrar energía. Una vez limpias las ventanas, este aparato absorbe el agua restante de una sola pasada, por lo que ensucia mucho menos que una rasqueta de goma tradicional, con la que el agua acaba goteando al suelo.
Quita el polvo de los alféizares interiores con regularidad, asegurándote de llegar a todos los rincones y esquinas que puedan necesitar un extra de atención. Si tienes mosquiteras metálicas, apunta un número en cada ventana con un lápiz borrable. Escribe el número correspondiente en la mosquitera antes de quitarla para saber exactamente cuál va en cada sitio al volver a colocarlas.
Retira las mosquiteras y quita el polvo de la malla y del marco con el accesorio de cepillo suave de la aspiradora. Frota ambos lados con un cepillo duro mojado en una solución de agua y detergente (si haces esto en la bañera, cúbrela con toallas para evitar rayar el esmalte). Enjuágalas con el teléfono de la ducha o con la boquilla de difusión fina de una manguera. Deja que se sequen por completo al sol antes de volver a instalarlas.













