Con la llegada del calor, una de las dudas más habituales entre quienes utilizamos aire acondicionado es si resulta más económico dejarlo funcionando durante toda la noche o apagarlo y volver a encenderlo cuando la habitación vuelve a calentarse. Sobre esta cuestión ha hablado Carlos Llul, electricista, asesor energético, técnico de climatización y creador de contenido especializado en eficiencia energética, que divulga consejos prácticos sobre consumo eléctrico y climatización a través de sus redes sociales, donde reúne a miles de seguidores. Su contenido se caracteriza por explicar conceptos técnicos de forma sencilla y apoyándose en ejemplos cotidianos.

Según explica Lluc, la respuesta a esta pregunta "va a sorprender a muchísima gente", ya que la creencia de que apagar constantemente el aire acondicionado siempre supone un ahorro no es correcta en la mayoría de los casos. Para ilustrarlo, plantea una situación muy habitual durante las noches de verano. "Imagínate que son las diez de la noche, la habitación está a 29 grados y programas el aire acondicionado a 24", comenta. En ese momento, el aparato comienza a trabajar a máxima potencia para reducir la temperatura del dormitorio hasta alcanzar la cifra fijada.

Una vez conseguido ese objetivo, el funcionamiento del equipo cambia por completo. Lejos de seguir consumiendo al máximo, "el equipo empieza a enfriar la estancia, alcanza la temperatura y reduce rápidamente su potencia", explica el técnico. Es precisamente en ese instante cuando muchas personas cometen, a su juicio, un error frecuente: apagar el aparato pensando que así evitarán un gasto innecesario.

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Sin embargo, al desconectar el aire acondicionado, la habitación vuelve a calentarse poco a poco. Las paredes, el techo y el resto de elementos de la vivienda continúan acumulando el calor recibido durante el día, por lo que la temperatura interior aumenta nuevamente. Lluc describe una escena muy común: "La habitación volverá a calentarse, las paredes acumulan calor y a las tres de la mañana lo vuelves a encender porque te despiertas sudando".

La factura de la luz con el uso del aire acondicionado, según un electricista

Ese segundo encendido obliga al aparato a realizar nuevamente un esfuerzo importante para rebajar la temperatura de toda la estancia. "¿Y qué ocurre? Que el aire acondicionado tiene que volver a trabajar muy fuerte para volver a enfriar otra vez toda la habitación", señala. El experto insiste en que ahí reside "el mayor error". Muchas personas creen que el aire acondicionado consume la misma cantidad de electricidad durante todo el tiempo que permanece encendido, cuando en realidad los modelos actuales funcionan de una manera muy distinta.

"Los equipos modernos no consumen el 100% toda la noche ya que cuando alcanzan la temperatura, se autorregulan automáticamente y consumen mucho menos", explica. Esta tecnología, presente especialmente en los equipos con sistema inverter, permite modular la potencia del compresor para mantener estable la temperatura sin necesidad de estar arrancando y deteniéndose continuamente. En consecuencia, una vez alcanzado el nivel de confort, el consumo eléctrico disminuye considerablemente respecto al momento inicial de enfriamiento.

Para poner cifras a esta idea, Lluc propone un ejemplo sencillo. "Supongamos que tenemos una máquina de una potencia máxima de 1.500 vatios y un escenario bastante exigente durante una noche de ocho horas; podría costar alrededor de un euro en electricidad". Se trata, insiste, de una estimación orientativa que puede variar en función del precio de la luz, la eficiencia del aparato o las condiciones de la vivienda, pero que sirve para desmontar la idea de que mantener el aire acondicionado encendido toda la noche implica necesariamente un gasto muy elevado.

El especialista recuerda, además, que el consumo del equipo depende en gran medida de las características de la vivienda. "Muchas veces el problema no es cuánto consume el aire acondicionado, el problema es cuánto calor entra en la vivienda", afirma. Es decir, un aparato eficiente tendrá que trabajar mucho más si el inmueble recibe una gran carga térmica durante el día.

En este sentido, Lluc destaca la importancia del aislamiento. Si la vivienda tiene ventanas poco eficientes, escasa protección frente al sol o un aislamiento deficiente, el calor seguirá entrando durante horas y el equipo necesitará funcionar con mayor intensidad para mantener la temperatura programada. "Si tienes poco aislamiento o el sol pegando todo el día, el equipo va a tener que trabajar mucho más", concluye.

En definitiva, el técnico sostiene que, en la mayoría de situaciones, resulta más eficiente permitir que el aire acondicionado mantenga una temperatura estable que apagarlo repetidamente para volver a exigirle un esfuerzo máximo cada vez que la habitación se recalienta. Además del propio aparato, factores como el aislamiento, la orientación de la vivienda y la temperatura exterior terminan siendo determinantes en el consumo eléctrico final.