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El sol produce radiación ultravioleta, una energía invisible que puede tener efectos en la piel, tanto positivos como negativos. Esta radiación se divide en dos: UVA y UVB. Seguro que has usado estos acrónimos en alguna ocasión, pero... ¿Sabes realmente qué significan y cuáles son sus diferencias? En mi consultorio de belleza ya os he hablado sobre cómo cuidar la piel del sol incluso en días nublados y sobre cómo fortalecer tu barrera cutánea para lucir una piel saludable. En esta ocasión y ya de cara al verano en el que nos exponemos más al sol quiero explicarte como estos tipos de rayos, UVA y UVB, afectan a la piel.
- Los rayos UVA son los más conocidos y los que mayoritariamente recibe nuestra piel. Estos rayos pasan a través del cristal aumentando incluso los efectos dalibos cuando pasa a través de las ventanas tanto de casa como del coche, y también pasa por las nubes en días nublados. Los rayos UVA tienen una mayor longitud de onda, están presentes a lo largo del todo el día y de todo el año. No causan quemaduras pero son capaces de penetrar en las capas más profundas de la piel modificando el adn de las células, lo que puede generar efectos dañinos a medio y largo plazo aunque no te hayas quemado. Eso es lo que se consigue con las camas de bronceado, estos rayos no queman pero perjudican las capas más profundas de la piel generando envejecimiento celular, formación de radicales libres, alergias solares o intolerancia al sol, manchas tipo melasma y lentigos solares, e incluso cáncer de piel.
- Los rayos UVB suponen solo el 5% de la radiación solar y son los rayos que nos producen el bronceado, los que activan los melanocitos. Si nos exponemos a esos rayos sin protección se generan quemaduras y es la causa principal del cáncer de piel y de las manchas solares. Estos rayos UVB tiene menor longitud de onda y su intensidad y daño en la piel dependen la hora del día, de la latitud, altitud y estación del año siendo más intensos en los meses de verano entre las 12 a 17 horas. Los rayos UVB son los responsables de las quemaduras en la piel, el enrojecimiento y el dolor de la piel pero también de la producción de la vitamina D. Estos rayos también dañan el adn de las células y son la causa principal del melanoma.
Para tomar el sol de forma segura debes tener en cuenta los siguientes consejos: evitar tomar el sol cuando la radiación es más intensa; usar el protector solar de manera frecuente y con un spf de más de 30 y más en las primeras exposiciones solares; mantente hidratada bebiendo suficiente agua; y aumentar la ingesta de frutas y verduras.


