Volver a creer en el amor después de un matrimonio de más de 20 años y alguna que otra relación fallida no es nada fácil, pero la presentadora Susanna Griso decidió, a sus 56 años, seguir confiando en que el amor de su vida llegaría, y finalmente Luis Enríquez (54), un gran amigo desde hacía décadas, resultó ser el hombre que le devolvería la ilusión, y con él ahora se ha dado el 'sí, quiero'. Susanna estuvo casada con Carles Torras —padre de sus tres hijos, Jan, Mireia y Dorcette— desde 1997 hasta el año 2020, cuando confirmó por sorpresa que se separaba, y aunque después salió un par de años con Íñigo Afán de Rivera, lo suyo no acabó de cuajar y a principios de 2025 confesó que había roto con él. La esperanza, sin embargo, no la perdió: "Eso no se pierde nunca", dijo en una ocasión en su programa, 'Espejo Público'. E hizo bien, porque ahora, en plena madurez, ya sabe lo que quiere y lo que no, algo que ha analizado la psicóloga Leticia Martín Enjuto para DIEZ MINUTOS: "Las relaciones que comienzan en la madurez suelen construirse sobre bases mucho más sólidas", explica y añade cómo adaptarlo a la familia. "Construir un nuevo proyecto implica encontrar un equilibrio entre respetar el pasado y dar espacio al futuro", dice.

Leticia, que en otras ocasiones ya ha analizado otras relaciones, como los pros y los contras en la enésima oportunidad que se dieron Alice Campello y Álvaro Morata, o cómo afrontar nuevas relaciones cuando se tienen hijos pequeños, lo tiene claro: "Las segundas oportunidades en el amor suelen llegar en un momento muy diferente de la vida. La boda de Susanna Griso y Luis Enríquez vuelve a poner sobre la mesa una idea que cada vez refleja mejor la realidad de muchas personas: el amor no entiende de edades. Después de una separación o un divorcio, muchas personas descubren que es posible volver a enamorarse con la misma ilusión, aunque desde un lugar muy distinto. Las segundas oportunidades sentimentales no son una repetición del pasado, sino el comienzo de una etapa en la que la experiencia se convierte en una gran aliada", asegura.

susanna griso luis enriquez boda
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"Con frecuencia pensamos que el amor más intenso es el de la juventud, pero desde la psicología observamos que las relaciones que comienzan en la madurez suelen construirse sobre bases mucho más sólidas. A partir de los 50 años, existe un conocimiento más profundo de uno mismo, una mayor estabilidad emocional y una idea más clara de qué tipo de relación se desea. Esa combinación favorece vínculos más conscientes y menos impulsivos", explica también.

La psicóloga Leticia Martín Enjuto, sobre volver a casarse teniendo una familia: "Hay que encontrar un equilibrio entre respetar el pasado y dar espacio al futuro"

Sobre las últimas relaciones de Susanna Griso —un matrimonio y un noviazgo de dos años—, asegura Leticia que, más que fracasos, son aprendizajes: "Una ruptura importante deja cicatrices, pero también deja enseñanzas. Superar un divorcio implica atravesar un proceso de duelo, revisar expectativas y reconstruir la propia identidad. Cuando ese proceso se realiza de forma saludable, la persona llega a una nueva relación con una mirada mucho más realista y con herramientas emocionales que probablemente no tenía años atrás. Otro aspecto positivo de volver a enamorarse en esta etapa es que las decisiones suelen responder menos a la presión social: en la juventud, es habitual sentir que hay determinados objetivos que cumplir: casarse, formar una familia... En cambio, cuando una pareja se encuentra más adelante en la vida, el compromiso nace, principalmente, del deseo de compartir el presente con alguien, no de cumplir expectativas ajenas", añade Martín Enjuto.

luis enriquez y susanna griso
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"En las segundas nupcias no solo se unen dos personas, sino también dos trayectorias vitales. Cada miembro de la pareja aporta sus recuerdos, sus experiencias, sus pérdidas, sus aprendizajes y, en muchos casos, una familia ya formada. Esto requiere una gran capacidad de adaptación, ya que construir un nuevo proyecto implica encontrar un equilibrio entre respetar el pasado y dar espacio al futuro".

susanna griso pasea con su novio luis enriquez en el dia de su cumpleanos
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Leticia Martín Enjuto, psicóloga: "La felicidad en pareja no depende de evitar los conflictos, sino de saber afrontarlos desde el respeto y la colaboración"

Tal y como recomienda la psicóloga sanitaria, asegurarse de que la relación es estable, también transmitirá más sensación de seguridad al entorno, especialmente a los hijos: "La pareja tampoco debería olvidar reservar tiempo para sí misma. En ocasiones, la atención se centra tanto en facilitar la integración familiar que la relación queda relegada a un segundo plano. Sin embargo, cuanto más fuerte y estable sea el vínculo entre ambos, mayor sensación de seguridad transmitirán también a quienes les rodean. Cuidar la pareja sigue siendo una prioridad, independientemente de la edad. Una de las ventajas que aporta la madurez es la capacidad para aceptar que ninguna relación será perfecta. Con los años suele disminuir la necesidad de idealizar al otro y aumenta la disposición para negociar, dialogar y resolver las diferencias con mayor serenidad. La felicidad en pareja no depende de evitar los conflictos, sino de saber afrontarlos desde el respeto y la colaboración".

"En consulta, veo con frecuencia cómo una nueva relación puede convertirse en una experiencia profundamente reparadora. No porque haga desaparecer el dolor del pasado, sino porque demuestra que siempre existe la posibilidad de volver a confiar, recuperar la ilusión y abrirse a nuevas experiencias. Enamorarse de nuevo también significa reconciliarse con la propia capacidad de disfrutar y proyectarse hacia el futuro", sentencia Leticia.

leticia martin enjuto, psicologa sanitaria y directora del centro de psicologia leticia martin enjuto
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Leticia Martín Enjuto, psicóloga sanitaria y Directora del Centro de Psicología Leticia Martín Enjuto