Ana María Estupiñan, Helenita en ‘La voz del Arrabal’: “He tenido problemas de autoestima”

A sus 26 años, esta actriz colombiana tiene claros sus objetivos y ha colocado a Dios en el centro de su vida, convencida de que gracias a él ha superado difíciles momentos personales y profesionales.

Comenzó con 12 años y ya le ha tocado ponerse en la piel de emblemáticas mujeres de la historia colombiana, en telenovelas como La niña, La voz del arrabal y La Pola. El siguiente paso la ha llevado a Estados Unidos para interpretar a la hija de la mexicana Litzy en Al otro lado del muro. Ahora, Ana María Estupiñán sueña con llegar a Hollywood y formar una bonita familia al lado del que pronto será su esposo, el piloto Mattias Bylin, de 24 años.

Háblanos de tu papel en Al otro lado del muro.

Karina es una jovencita que se cree estadounidense porque ha crecido allí, aunque haya nacido en México. Sueña con una beca para ser científica y hará lo que sea, dejando a un lado principios y convicciones, para evitar ser deportada junto a su familia a su verdadero país. Se verá una doble moral. o la entiendo porque está entre la espada y la pared, y no sé qué habría hecho yo.

¿Cuál es tu opinión sobre la inmigración ilegal?

Es complicado y trato de no meterme mucho. Me siento muy a gusto en Estados Unidos, donde me han tratado muy bien, pero, en mi caso, me fui de Colombia para hacer una carrera, no porque quisiera salir. Amo mi país y echo de menos todo lo de allí. Sin embargo, hay gente que ha tenido que olvidar su sueño de estudiar en una buena universidad por no tener papeles. Eso es frustrante y creo que no todos deben pagar por unos pocos.

¿Qué tal te fue con Litzy?

Tuvimos una gran relación. Es divina, generosa, responsable y habla con todo el mundo. Teníamos muchas cosas en común, como el físico y el pelo, y conectamos muy bien.

¿Te quedarás en EE. UU.?

Sí. Creo que mi carrera aquí puede abrirse, aunque todo el mundo me dice que estoy loca. Si no lo logro, al menos diré que lo intenté. Voy a ir con mucha calma, porque es un camino largo y quiero dar los pasos correctos. Mi meta es llegar a hacer cine en Hollywood.

En La niña, La voz del arrabal y La Pola has dado vida a mujeres fuertes. ¿Eres como ellas?

Tengo carácter y cuando debo decir algo lo hago, pero no soy activista ni feminista. No me integro en esos movimientos y tampoco los juzgo ni los critico. Simplemente, no me gusta estar de un lado en ningún tema. Respeto y me gusta que me respeten.

Sin embargo, en el tema religioso siempre te has posicionado.

Soy creyente, pero no religiosa. Amo a Dios de corazón, es el centro de mi vida y lo digo públicamente. Lo que no hago es señalar a quien no cree lo que yo.

¿Cuándo sentiste que Dios era tan importante en tu vida?

A los 15 años dudé de su existencia y le pedí que me diera una prueba. Esa noche sentí que me abrazaba y no pude parar de llorar. La Biblia también
me abrió los ojos.

¿Sientes que te ayuda en tu carrera?

Sí, mucho. Todos mis proyectos se los entrego y he tomado decisiones muy acertadas guiadas por él. Cuando era pequeña viví un problema de autoestima complicado, pero gracias a él he tenido siempre a mis padres y a mi novio, Mattias, a mi lado y ellos me han dado la fortaleza y tranquilidad que necesito para salir adelante.

Llevas más de cuatro años con Mattias. ¿Es difícil la distancia?

Él vive en Colombia y yo estoy en Miami, pero nos vemos siempre que podemos. Lo que nos ha mantenido juntos es Dios y entender que somos un triángulo y que si estamos unidos a él, estaremos siempre el uno con el otro. Desde el primer momento tuvimos propósito de casarnos y de crear una familia linda.

¿Es el hombre de tu vida?

Sí, con él quiero envejecer. Es muy sabio y me ayuda a tener los pies en la tierra.

¿Qué es lo que te atrae de ser actriz?

Me gusta analizar a una persona desde lo que hay en su interior, descubrir cómo siente, por qué reacciona así… y contar historias. También quiero estudiar Antropología o algo que pueda aportarme conocimientos en mi trabajo. Ahora curso Teología.

Tu familia también trabaja en el medio artístico.

Sí, mi padre es diseñador y mi madre productora. Desde que nací hacía anuncios, igual que mis cuatro hermanos. Los tres mayores quisimos ser actores, pero al final solo yo he seguido delante de las cámaras.

¿Son tu mayor apoyo?

Ellos y mi novio. Mi familia me sigue siempre y me aporta críticas constructivas. No me aplauden todo, al contrario, me ayudan a mejorar.

¿Algún proyecto que te ilusione especialmente?

Los musicales me encantan, pero estoy abierta a cualquier historia. Disfruté mucho haciendo comedia en La voz del arrabal.

¿A qué te dedicas cuando no trabajas?

Me encantan los caballos y también leer, los juegos de mesa y hablar de cine con mi padre. Podemos pasarnos horas.

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