Al borde de la muerte, ‘Suhan’

Suhan cuida a su padre después de que sea herido por Reyhan con un cuchillo. Divinity Del 8 al 12. 16.45h

Suhan Tahsin y Suhan
Ay Yapim

La obsesión que Riza comienza a sentir por Suhan puede traerle graves problemas. Cesur cada día está más cerca de él y amenaza con destruir su venganza. Una tarde, Alemdaroglu lo enfrenta y le promete que hará lo que esté en su mano para acabar con sus planes: “No creas que todo te será tan fácil, has hecho daño a mucha gente. A mí conseguiste engañarme una vez, pero no lo volverás a hacer. Me encargaré de que pagues por el mal que has causado”, le advierte furioso. Sin embargo, el pérfido hombre no se inmuta con sus palabras e incluso se atreve a desafiarlo: “Cuidado con lo que dices, porque quizá quien termine perdiendo aquello que ama seas tú. Ya te quedaste sin padres, no tientes mucho a la suerte…”. Acto seguido desaparece, seguro de que su triunfo está más próximo de lo que el resto de sus enemigos imagina.

Bulant comienza a pagar por sus malas acciones

Por otro lado, Reyhan no consigue superar el asesinato de su esposo, y ni siquiera el apoyo constante de su hija Sirin ayuda a la criada. Una mañana, colérica, se lanza a por Tahsin y lo apuñala en el abdomen. Hülya encuentra al anciano y llama a una ambulancia. Malherido, es trasladado de urgencia al hospital, donde finalmente le salvan la vida. “Aguante señor, tiene que seguir aquí, no cierre los ojos y apriete nuestra mano”, le dicen los doctores que lo atienden.

Hasta la clínica se acerca Suhan que, a pesar del dolor que sintió tras confirmar que su progenitor es un criminal, no puede resistir la necesidad de estar junto a él en unos momentos tan difíciles: “Necesitaba ver y saber que te encontrabas bien. Sé que nuestra relación no es la mejor, pero no deseo que te pase nada malo. Te quiero, de verdad”. Su marido observa la escena y por fin entiende todo.

Quien también está sufriendo es Mirihban. La mujer es testigo de cómo su hijo empieza a pagar por sus malas acciones y su ambición sin límite, sin poder hacer nada por él. “Estoy a punto de perder todo lo que había logrado. Mi dinero y, por supuesto, el amor de Banu”, se queja Bulant. Su madre, intenta animarlo, pero nada surte efecto.

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