En 'Amar es para siempre', Pelayo informa a Marcelino de que se quiere ir a vivir con Marisa, al mimo tiempo de que un fuerte contratiempo en el juicio de Carlos, obliga a Quintero a recurrir a la prensa. El abogado se ve entre al espada y la pared. Mientras tanto, Federico es ingresado por un ictus severo y el pronóstico parece muy grave. Román y Victoria se muestran preocupados por la salud de su padre.

Por otro lado, las tensiones entre los Quevedo acaba con una fuerte bronca entre Malena y su madre. A su vez, Rosa le advierte a Román veladamente sobre las intenciones de su madre: «Debes tener mucho cuidado con ella». Cerca de allí, el juicio a Carlos no está saliendo como esperaban y solo confían en que su testimonio logre ablandar al Tribunal Militar.

Soria pone al corriente a Crespo de que alguien anda intentando colgarle la muerte de Ester

Benigna intenta camelarse a Peñalara para que no venda los supermercados a Jet, como vimos en el capítulo de ayer de 'Amar es para siempre', y éste se muestra ofendido por sus malas artes: «Siempre tratas de manipular a la gente». Mientras tanto, Alicia descubre a Isidro hablando con Quintero y empieza a sospechar que algo raro está pasando. La joven empieza a vigilar al policía muy de cerca.

Por otro lado, Soria pone al corriente a Crespo de que alguien anda intentando colgarle la muerte de Ester: «Creo que te tienen echado el ojo y no van a parar hasta encontrar algo en tu contra». A su vez, la crueldad de Elena con Federico no conoce límites y sus hijos toman medidas. Además, Quintero y Silvia reciben desolados el veredicto de tres años de cárcel para Carlos.