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Esta semana en 'Sueños de libertad', don Pedro conoció a Darío, pero una desconfianza profunda lo mantuvo alejado del joven, mientras Fina, que tampoco se fiaba de él, consiguió finalmente que el muchacho se abriese y le revelase la verdad sobre la relación que mantiene con Pelayo. Por su parte, Pelayo, con una sinceridad desconcertante, le confesó a Darío que su matrimonio con Marta no era más que una fachada, una tapadera para esconder sus verdaderos deseos, y que soñaba con compartir una noche con él.
Begoña, confiada en la capacidad de Manuela para hacerse cargo de la casa y cubrir la ausencia de Digna, quien pasaba los días ayudando a Luis en la perfumería, no previó el desastre que se avecinaba. Tras un error garrafal cometido por la nueva asistenta, Julia intervino para evitar que la despidieran. Mientras tanto, Manuela intentó ganarse la aprobación de todos, y su visita a María en la casa de reposo mental se convirtió en un campo de batalla emocional. María, con su visión inquebrantable, insistió en que Begoña siempre había sido una buena persona, pero la joven no cedió.
Gema y Joaquín, empeñados en ser padres en 'Sueños de libertad'
Raúl, el nuevo aspirante a chófer, llegó con su desparpajo y un carisma natural que pareció haber cautivado a Claudia. Damián y Manuela lo entrevistaron, pero la nueva ama de llaves no pareció estar del todo convencida. Claudia, sin embargo, no perdió la oportunidad de intentar cambiar la perspectiva de su tía sobre Raúl. A pesar de los avances en su relación, Fermín e Irene se vieron envueltos en un desacuerdo que surgió a raíz de los intentos del doctor Herrera por contactar con el hijo de Irene. Mientras tanto, Gema y Joaquín, empeñados en ser padres, se vieron atrapados por una constante fatiga que empezó a darles esperanza.
La situación de Luis se complicó en 'Sueños de libertad'
Por otro lado, Damián, atento a los acercamientos de don Pedro hacia Tasio y Carmen, se sintió obligado a advertir a la joven sobre las dudosas intenciones del nuevo director, sin saber cómo reaccionaría ella ante las inquietantes revelaciones. El doctor Herrera comenzó a tratar a Luis por su anosmia, mientras María recibió una carta misteriosa que trajo consigo una esperanza renovada: podría regresar a casa de la Reina antes de lo que pensaba. La joven, visiblemente emocionada, descubrió que había sido citada por los abogados de Jesús para asistir a la lectura de su testamento. ¿Habría cumplido su palabra de ir sola, como le pidieron? La incertidumbre se cernió sobre ella, mientras los hilos de su destino se entrelazaban en un futuro incierto.












