Juan Pablo Shuk, de ‘Pasión de gavilanes’: “Los malos me divierten más”

El actor, que 
ha establecido
su residencia 
en nuestro país,  compaginará 
las grabaciones de las series ‘Fariña’ 
y ‘Gigantes’.

 

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La inolvidable Pasión de gavilanes le abrió las puertas de nuestro país y su participación en la película No habrá paz para los malvados supuso el espaldarazo definitivo a su carrera. “Soy una persona tranquila, paciente y apasionada por la vida”, asegura Juan Pablo Shuk, a quien próximamente veremos en las series Fariña y Gigantes.

¿Esperabas este éxito?

Si una pitonisa me hubiera dicho que mi futuro estaba en España, no lo hubiera creído. Ya me había comprado un piso en Colombia y había montado mi grupo de teatro cuando me dijeron que iba a rodar No habrá paz para los malvados de Enrique Urbizu. Desde entonces, fue surgiendo un proyecto tras otro.

¿Trabajar en nuestro país era uno de tus objetivos?

Claro, siendo un actor latinoamericano siempre me atrajo el mercado español. Sin embargo, yo no lo busqué, surgió sin que yo me diera cuenta. He aprendido que la vida puede cambiar en cualquier momento.

Has mantenido tu acento…

Yo tenía 46 años cuando me sucedió todo esto así que mi cabeza estaba muy bien amueblada y sabía lo que quería. Si hubiera llegado más joven, quizá lo hubiera perdido.

¿Dónde has fijado tu residencia?

En España. Aquí me enamoré, me casé y tengo una niña, pero por mi trabajo voy y vengo. He estado rodando Narcos en Colombia y mi vida se desarrolla a ambos lados del Atlántico.

¿Qué diferencias encuentras entre trabajar allí y aquí?

A la hora de grabar el trabajo es el mismo, pero en mi país hay menor calidad en los guiones porque el equipo es reducido. Además, se hacen más secuencias y eso repercute en los actores.

Pasión de gavilanes se está volviendo a emitir en nuestro país. ¿Qué recuerdos guardas?

Trabajamos duro y surgieron muchos inconvenientes en las grabaciones en Colombia. Hasta que no visité España no fui consciente del cariño que le había cogido el público a mi papel y, de hecho, todavía algunos me llaman Fernandito Escandón.

¿Y de El barco?

Estoy agradecido a Globomedia por darme la oportunidad de interpretar a un personaje que no era latinoamericano.

En ambas ficciones eras el villano. ¿Te sientes cómodo en ese rol?

Mejor que me den papeles así porque me divierten más. Tienen un registro moral muy amplio mientras que el protagonista está más limitado. No tengo problema, ni temo encasillarme.

¿Por qué has decidido alejarte de las telenovelas?

La última fue Hilos de sangre azul en 2015. Quiero probar otras cosas, pero no reniego de ellas. Al contrario estoy muy orgulloso y me merecen un gran respeto porque son muy duras de hacer. Es un buen filtro para ver si puedes trabajar de actor, ya que a mucha gente solo le gusta el medio por la fama que conlleva.

¿En que estás ahora?

Voy a compaginar las grabaciones de las series Gigantes y Fariña, donde doy vida a un narcotraficante colombiano llamado Matta Ballesteros. Son personajes cortos así que luego me iré unos días de vacaciones.

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