'Pasión de Gavilanes 2', el resumen semanal de los capítulos 29 al 31: Un amor que se afianza

Qué ha pasado en 'Pasión de Gavilanes 2: Tras pasar la noche juntos, Juan David y Muriel tuvieron que hacer frente a sus respectivas familias.

pasión de gavilanes 2
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    Juan organizó una fiesta con todos los hacendados del pueblo y su familia. A la finca llegaron sus cuñadas y su suegra, quienes tuvieron una conversación que casi terminó en pelea. Gabriela intentó que su hija Sara se fijase en Demetrio, pero ella no quiso saber nada. Por otro lado, los mellizos hablaron con Óscar sobre sus problemas por la muerte del profesor Carreño. El trío quiso comprobar si Adela, finalmente, tenía algo que ver con la extorsión de la que están siendo víctimas Erick y León.

    Durante el transcurso de la velada, lo que más llamó la atención de la celebración fue la presencia de Albin Duarte, quien fue invitado por el propio Juan, a pesar de estar molesto por su cercanía con Norma. La buena sintonía entre Elizondo y el recién llegado no pasó inadvertida para el resto de los presentes al evento. Sobre todo, para Sara y Gabriela, que no entendían la actitud de su hermana.

    Gunter logra calmar los ánimos de Rosario

    Por su parte, Juan David y Muriel pasaron la noche juntos. El amor entre ellos es cada vez fuerte. No obstante, a la mañana siguiente, tuvieron que volver a sus respectivas realidades. El joven regresó a su hacienda y en el camino se encuentra con su padre, quien creyó que estuvo con Rosario. Juan David le dejó claro que no está enamorado de la artista, sino de otra muchacha.

    No tiene tan buena suerte Muriel. La chica llegó a casa y tuvo un enfrentamiento con su madre. Rosario perdió los papeles y le exigió que le dijese quien es el hombre con el que está saliendo: “No voy a permitir que me sigas viendo la cara de estúpida”. La discusión fue tan grave y violenta que Muriel se marchó a su habitación y comienzó a hacer maletas. No soportaba estar ni un minuto más en San Marcos. No obstante, después de conversar con Gunter, Montes recapacitó y le pidió que se quedase. “A los enemigos hay que tenerlos cerca”, sugirió el mayordomo.

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