Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo surca el Mar de Alborán en Discovery Max: “Mi vida siempre es un viaje”

Acompañamos al aventurero en una jornada de grabación en las costas de Málaga, Granada y Almería para ver cómo es el trabajo de toda esa gente que vive del mar.

Pasar unas horas con Telmo Aldaz de la Quadra-Salcedo, heredero de una estirpe de marinos, significa empaparse de su inmenso amor por la aventura y, también, sorprenderse por su complicidad con un medio, la televisión, que le cobija desde hace varias décadas. Discovery Max –ahora DMAX– nos citó con él en la playa de El Palo, en Málaga, para ver in situ cómo se graba su segunda serie documental, que lleva por título Telmo y los hombres del mar y se estrena el martes 13 a las 22.30 h. Después del buen recibimiento de Mares: Telmo en el Estrecho, en las nuevas cinco entregas surcará las aguas del Mar de Alborán. El aventurero pondrá el foco en las historias humanas y profesionales de los hombres y mujeres que se ganan la vida con diferentes oficios relacionados con el mar en esas costas de Málaga, Granada y Almería. Experto marino, su apellido deja claro que pertenece a una larga estirpe de exploradores de nuestro país; de hecho, esta entrega será más especial si cabe para él, ya que ha recogido definitivamente el testigo de su tío, Miguel de la Quadra-Salcedo, que falleció el pasado mes de mayo.

Repites experiencia en el sur y en el Mediterráneo.
Mares: Telmo en el Estrecho fue muy bien de audiencia por lo que ahora nos toca profundizar en algunos mundos, como el de los pescadores del mar de Alborán, en la costa de Málaga, Granada y Almería.

¿Cuál es tu papel?
En cada uno de los cinco capítulos conozco un oficio, desde la construcción de barcos, hasta la pesca de sardinas y boquerones o el buceo. Siempre aprendiendo cada día.

¿Son trabajos peligrosos?
No buscamos el riesgo, sino la realidad. Salir todos los días al mar siempre tiene su peligro porque es un ser vivo, cambiante y nunca está igual.

¿Lo has pasado mal?
Un día me enganché con una red a dos metros bajo el agua y casi no lo cuento.

¿Cuál ha sido tu momento más especial?
Un rescate. Cuando nos encontrábamos en la isla de Alborán, nuestro barco fue a socorrer una patera de emigrantes con unas 50 personas desesperadas a punto de hundirse. ¡Se salvaron todos!

Sigues siendo un nómada.
He estado en España, Marruecos, Santo Domingo, Honduras, Francia, Mauritania, Senegal, Malí… Al final te mueves por casualidades e instinto.

¿Por qué tanta mudanza?
Mi vida es un continuo viaje. Siempre me he apuntado a todo, desde la ruta de Vasco de Gama hasta ir a pescar en Mauritania.

¿Qué recuerdas de la Ruta Quetzal?
Mi primera imagen es llegar a Puerto Progreso, en México, y hallarlo totalmente arrasado por un ciclón. Pero fueron unos años preciosos.

Y siempre rodeado de gente joven.
Me lo inculcó mi tío [Miguel de la Quadra-Salcedo, fallecido hace tres meses]. Enseñar al que no sabe es una labor maravillosa, pasar por la vida como una si fuera universidad. Soy un aprendiz de todo. Ser curioso es el gran requisito para protagonizar la aventura.

¿Qué es lo más importante que has hecho?
Siempre doy gracias a Dios de hacer lo que quería, apreciando los errores y aciertos. Un nuevo conocimiento es un nuevo dolor, pero merece la pena. Esta entrevista es ahora mi mejor momento.

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