'La vida con Samanta', este lunes 21, a las 22.45, en Cuatro

Samanta Villar regresa a Cuatro con 'La vida con Samanta', con historias extraordinarias sobre el amor, los secretos, la mujeres o el vicio.

La vida con Samanta Villar

¿Satisfecha con esta nueva entrega?
La vida con Samanta es un paso más en el factual que hacemos desde hace diez años, y esta vez queremos sorprender a los espectadores invitando a gente a mi casa. Ahora los personajes vienen a mi hogar, convivo con ellos y articulamos su historia. ¡Una experiencia preciosa! La elección de los protagonistas se basa en buscar historias extraordinarias y ver cuáles encajan mejor en una convivencia, en este caso.

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¿Qué temas vais a tratar?
Este lunes 21 arrancamos con el amor. Con la historia de una pareja en la que ella tiene acondroplasia, enanismo, y él es un chico senegalés que mide casi dos metros. La diferencia de altura, cultural y religiosa está ahí, pero llevan 12 años juntos, tienen dos hijas y son felices. Y luego hemos ido a la Escuela de la Neurociencia del Amor, que dicen que tienen la fórmula del amor y yo me he sometido a sus tests con unos candidatos para ver si es verdad. Y ahí lo dejo… Serán en total diez entregas y otros temas serán la paternidad, el pasado, el secreto, las mujeres, el sacrificio o el vicio. Y me expongo igual que siempre, pues el periodismo vivencial es una de nuestras marcas, pero siempre llevándolo al terreno de la cotidianidad.

La vida con Samanta

¿Es fácil convencerlos para que se dejen grabar?
Es muy complicado, por eso tardamos tanto de una tanda a otra. Pedimos siempre que se muestren a cara descubierta y que sean historias extraordinarias y no es fácil; tenemos que generar confianza y cercanía para que se sientan cómodos y se vean bien retratados. Tenemos un equipo de redactores que buscan los temas y personajes, yo soy la directora, y así vamos marcando las líneas de trabajo. Nos hacen muchas propuestas y valoramos si encajan o no.

"Me quiero casar conmigo misma"

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¿Qué historia te ha llamado más la atención?
En esta entrega del amor, hay un reportaje sobre la sologamia, de mujeres que deciden casarse con ellas mismas, con traje de novia, anillo, ceremonia, convite y hasta tarta. Al principio lo veíamos como algo singular, pero detrás de eso hay todo un manifiesto de reafirmación y empoderamiento de las mujeres, que es muy interesante. ¡Me quiero casar conmigo misma! Otra historia es la de una pareja en la que ella hace de bebé y él de papá, con cambio de pañales y todo...

La vida con Samanta

¿Te sigues sorprendiendo?
Mi capacidad de sorpresa sigue intacta, siempre surge algo que supera mis expectativas. La realidad es alucinante y al final estoy todo el día fijándome en todo, con la antena puesta. Todo lo que leo, veo… voy apuntando posibles temas. Y después de tratar con tanta gente durante tantos años, soy capaz de prever comportamientos de personas, y suelo acertar (risas). Pero es curioso, veo a la gente como desde otra perspectiva, y todos somos algo previsibles.

¿Y la ilusión?
La mantengo intacta y es algo que necesito; si no soy feliz trabajando, no podría seguir. Nuestros formatos funcionan porque nos lo pasamos bien, y eso se transmite en pantalla y por eso en cada temporada nos estrujamos la cabeza para divertirnos más. Esta vez hemos reforzado la realización, con metáforas, experimentos sociales… para generar más emociones y que se convierta también en un desafío más para nosotros. Nos complicamos la vida todo el rato porque nos divierte, ¡nos pone!

¿Descartáis muchas historias?
Hemos tenido que prescindir de algunas porque hay casos, a lo mejor muy frikis, pero que sería gratuito contarlo, como grabar a unos siameses que van en monopatín, que nos ha pasado. Es impactante, pero no nos cuadra. Y a veces las historias son tan rocambolescas que es casi imposible contarlas sin que el espectador se pierda.

"Las mujeres vamos locas, sobre todo cuando tienes hijos"

¿Y publicas libro, La carga mental femenina?
Sí, y va a dar que hablar. Hace referencia a que todas las mujeres vamos locas, sobre todo cuando tienes hijos. No nos da la vida y su nombre es: la carga mental femenina. Y tiene una reivindicación detrás: esto se necesita compartir, los hombres tienen que implicarse más. Las tareas de supervisión y comprobación suelen recaer sobre las mujeres, como por ejemplo, las citas de los médicos, las cosas de los niños… Y eso es un estrés de morirte, sobre todo cuando trabajas tantas horas al día y en puestos superexigentes, y luego además quieres cuidarte. Es toda una reflexión en torno a esto, porque no nos da la vida… Si la generación de mi madre tuvo que reivindicar que los hombre pusieran lavadoras, por ejemplo, nosotras ahora queremos reivindicar esto… Me apetecía escribir sobre ello y estoy muy contenta.

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