Patricia Pardo ('El programa del verano'): "Me gustaría anunciar que ha aparecido el cuerpo de Marta del Castillo"

Por quinto año consecutivo forma pareja con Joaquín Prat al frente de 'El programa de verano'. Patricia Pardo nos habla de su vida, de su carrera y nos cuenta sus anécdotas más divertidas como reportera de Ana Rosa.

Patricia Pardo comenzó su carrera como reportera en Telecorazón (ONO). Luego trabajo en El método por dos y en el programa Tal cual en Antena 3 y también en Está pasando, El buscador y Vuélveme loca, en Telecinco. Hace cinco años acompañó a Ana Rosa Quintana a la franja de Gaza para transmitir los estragos de la guerra en esa zona y el verano siguiente presentó por primera vez El programa de verano.

Personalmente, desde pequeña vivió rodeada de ropa, telas y máquinas de coser porque sus padres son dueños de una cadena de textiles en Galicia. Está casada con Fran Márquez, gaditano y policía de profesión, y tiene dos hijas, Aurora y Sofía, de cuatro años y año y medio respectivamente.

Este año te vuelves a quedar sin vacaciones por quinto año consecutivo. ¿Tú cuándo las haces?
¡Éste es el quinto año que co-presento El programa del verano! Me acuerdo perfectamente que empecé en 2015 y yo estaba embarazada de mi hija mayor, Aurora. Y respecto a las vacaciones, ya he hecho dos semanitas y espero tener algo más cuando arranque El programa de Ana Rosa, pero este otoño vamos a tener juicios de casos muy potentes, como el del Chicle, el asesino confeso de Diana Quer o el caso de la 'viuda negra' de Alicante, en donde el yerno está imputado y me gustaría estar al pie del cañón.

¿Cómo te apañas con tus dos hijas?
Como puedo. Es complicado cuadrar todo porque mi hija mayor ya tiene cuatro años y va al cole; desde que ha acabado la he mandado a dos campamentos de verano y en agosto se va a Cádiz, con sus abuelos paternos porque mi marido, Fran, es de allí. Y la pequeña, Sofía, se queda en Madrid conmigo porque tiene año y medio pero le sigo dando el pecho.

¡Eres una madraza!
No ha sido planificado, la verdad. Pero a ella le gusta y a mí me encanta, le va bien y además creo que será mi último bebé, así que todo cuadra.

¿Coincides en vacaciones con tu marido?
Las dos semanas nos fuimos juntos; él ahora se va a Cádiz con la mayor y espero que se guarda una semanita para coincidir de nuevo. Mi marido es encantador y hace lo que puede.

¡Qué difícil es la conciliación!
Mucho. En el programa lo denunciamos a menudo, pero hasta que no lo vives tú… Y yo me considero una afortunada porque madrugo mucho –entro a trabajar a las cinco de la mañana- pero luego puedo estar con ellas por la tarde.

El programa del verano

Dices que admiras a Ana Rosa Quintana por su serenidad y su profesionalismo. ¿En qué te pareces y qué destacarías de tu propia personalidad?
Nos parecemos en que las dos disfrutamos con nuestro trabajo y ambas tenemos una gran capacidad de trabajo. Pero no nos parecemos nada en nuestra forma de ser. Ella es la prudencia personificada, la tranquilidad, el sosiego y la calma y yo soy todo lo contrario: ímpetu, energía, visceralidad. Cuando tengo que comenzar un programa con ella y la veo por el pasillo a un minuto de arrancar, tranquila y saludando a la gente, yo estoy muerta de nervios y pensando: "No va a llegar a plató a tiempo. No va a llegar".

¿A veces te dicen que te aceleras?
Sí. Muchas veces. Pero es que yo soy así. La naturalidad para mí es hablar rápido, con energía.

¿Plató o calle como reportera?¿Dónde te sientes más cómoda?
Yo empecé como reportera y tengo claro que nunca se cuenta o se escribe una historia que está pasando como cuando estás en la calle. Periodísticamente, la calle es el mejor lugar para transmitir emociones, pero el plató es otro paso más y estoy orgullosa de que Ana Rosa me diera esa oportunidad. Ahora me siento muy cómoda y, encima, como soy madre, agradezco estar en plató, con un horario más regular.

Patricia Pardo

¿Cuál es tu sección favorita?
En todo lo que implique actualidad. Si es actualidad política, como la semana pasada que hemos vivido con el intento de investidura, estupendo y si la actualidad está en sucesos, también. A mí lo que me gusta es dar directos, situaciones que se viven desde la calle…

¿Cómo ves a tus competidores en otras cadenas?
Si te refieres a Máximo Huerta (TVE), sólo sé que es mi amigo y le adoro; le quiero mucho. Y con David Alemán (Antena 3), qué te voy a contar. Empecé a trabajar con él como becaria en Mediapro, en Telecorazón, el programa que presentaba David y mira por donde, doce años después, estamos los dos presentando nuestros respectivos programas de verano en cadenas distintas. Les deseo lo mejor a las dos.

Cuéntame alguna anécdota de tus viajes como reportera.
El programa en el que trabajo me ha dado la oportunidad de vivir experiencias muy enriquecedoras, como viajar a Haití con Mensajeros de la Paz. Otra cobertura internacional que recuerdo con mucho cariño porque nos lo pasamos genial, es la boda real inglesa. Pero una de las anécdotas más surrealistas que me han pasado fue una vez, que me quedé atrapada en una nevada en la cobertura de la lotería de Navidad. Fue el primer año que trabajaba con Ana Rosa y me tocó ir a Sort, en Lérida. Allí está La Bruixa d´Or, la administración que más vende de toda España, pero también una de las más recónditas y de difícil acceso. Yo fui hasta Barcelona en el AVE y al llegar a la estación tuve que convencer a un taxista para que llevara hasta Sort. Al empezar la subida a Sort empezó a nevar copiosamente, nos quedamos clavados y allí nos pasamos toda la noche, con una patrulla de Mossos d´Esquadra. A la mañana siguiente me fui con el mismo taxi y entré en directo al programa. Y lo mejor de todo es que la mujer del taxista no se creía lo que nos había pasado y le mandé un saludo en el directo.

Creo que tienes pánico a subir a un avión…
Cada vez que subo a uno lo paso peor. Va in crescendo. En el viaje a Haiti y a República Dominicana, con el padre Ángel, nos metieron en una avioneta que parecía de juguete. Empezó una tormenta espectacular y la avioneta no tenía siquiera altímetro y el piloto iba conduciendo a ojo. Pensé que me moría.

En otra ocasión se desmayó el cámara que te acompañaba y tuviste que ponerte a grabar tú…
Sí, se desmayó mientras yo hacía una conexión en directo en Barcelona, en la puerta del despacho del abogado de Urdangarín, Pascual Luis Vives, y tuve que ponerme a grabar yo misma.

Tu lema es: "Pasiño a pasiño faise o camiño" (pasito a pasito se hace el camino). ¿Te gustaría conducir tu propio programa durante todo el año?
Ese lema solía decírnoslo una monja en el colegio para que comprendiéramos a que con tenacidad y perseverancia se llega a la meta. A día de hoy sigo creyendo en esa frase. Creo que cuando deseas algo con todas tus fuerzas y luchas para conseguirlo, nada te puede frenar. Y claro que tengo ambición y me gustaría tener mi propio programa, pero te puedo asegurar que estoy en un programa que me lo da todo. Estoy en el programa top de la televisión: el magazine más visto, con los mejores compañeros que pueda tener; es un lujo trabajar con Ana y con Joaquín y creo que hago un Máster estando todos los días con ellos.

Admiras de la tele la capacidad de transmitir sentimientos. ¿Qué historias te gustaría contar este verano?
La tele para mí es el medio más eficaz para provocar sensaciones, porque lo tiene todo. Por eso cada día es diferente, porque nunca hay dos noticias iguales. Llevo muchos años queriendo dar la noticia de que ha aparecido el cuerpo de Marta del Castillo.

¿Cuál es la mayor lección que te ha dado la televisión?
Que la tele no tiene memoria. Una conexión en directo puede hacer que todo cambie de pronto y eso a veces puede ser tremendamente injusto porque si te confías o bajas la guardia, nunca sabes cuándo te puede dar la espalda. Los errores en televisión se pagan caros.

Creo que antes de operarte tenías muchas dioptrías de miopía. ¿Alguna vez has tenido algún problema delante de la cámara?
Tenía miopía magna, con 20 dioptrías en el ojo izquierdo y 16 en el derecho y llevaba lentillas desde los 13 años, pero después de operarme, llevo lentillas por dentro y ahora veo muy bien. Antes de la operación, concretamente el primer año que presenté el programa con Joaquín Prat, tuve serios problemas con el Cue (una pantalla que te va apuntado lo que debes decir) porque estaba lejos y no veía nada de nada.

Háblame de tus aficiones cuando no trabajas.
Me gusta la música, pero no toco ningún instrumento; el único que he tocado en mi vida fue la flauta dulce y porque me obligaban las monjas de mi colegio (risas). Y también la pandereta por la muñeira. No he salido a mi padre, que canta y toca el piano estupendamente y da clases de solfeo desde hace muchos años.

Patricia Pardo - Bake Off

Tú misma has dicho que haces las mejores filloas de Galicia…
Eso lo dije en Bake off, de Jesús Vázquez, donde los colaboradores de Mediaset nos retamos mutuamente para ver quién era el mejor repostero… pero no gané el concurso. De todas formas, sí es cierto que me gusta cocinar y sobre todo con mi hija mayor porque a ella le encanta.

Te he visto colaborar en carreras a favor del planeta. ¿Eres deportista?
Antes de nacer mis hijas sí me gustaba correr, pero ahora no hago nada de deporte. De hecho, la última carrera en la que participé fue en la Vuelta a Cádiz, el día antes de casarme.

Con la altura que tienes (1,83) y teniendo unos padres empresarios del sector textil. ¿Nunca te has planteado ser modelo?
Hice mis pinitos cuando era jovencita y todavía vivía en Galicia, porque en aquella época teníamos pasarelas muy importantes en Pontevedra; y también participé en la serie gallega Rías Baixas, pero a los 18 años me fui a estudiar Periodismo a Madrid y allí se acabo todo.

¿Ahora te interesa la moda?
Me gusta mucho. Piensa que mi madre se ha dedicado al mundo de la moda (ahora ya no) desde que tenía 16 años. Hizo corte y confección y en mi casa siempre se ha hablado de moda; hemos conocido a diseñadores… Desde que tengo uso de razón, veníamos a Madrid todos los años a lo que antes era Cibeles, iba a muestrarios, aprendí sobre las texturas de las telas… Mira, mi madre sigue el programa de Ana Rosa y lo primero en que se fija es en el modelito que lleva ella y el que llevo yo. Luego, si acaso, ya presta atención a lo que estamos diciendo. Pero como no le guste lo que lleva Ana Rosa –porque ella no se corta- o lo que llevo yo, empieza un interrogatorio de quién me ha vestido ese día… (risas). Y todo por WhatsApp.

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