'¿Juegas o qué?': Adriana Abenia y Manu Sánchez, los más frescos del verano

Adriana Abenia y Manu Sánchez son dos de los conductores del divertido concurso viajero de las tardes de La 1. La presentadora aragonesa y el showman andaluz hablan del espacio en el que reparten dinero, y de las cosas que comparten, dentro y fuera del oficio.

Adriana Abenia - Manu Sánchez - ¿Juegas o qué?
Gema Checa HEARST

Están en el mismo programa pero Adriana Abenia y Manu Sánchez no se conocían en persona hasta esta cita con Teleprograma. Es lo que tiene estar en ¿Juegas o qué?, un concurso sin plató, con nueve presentadores en diferentes lugares del país: "Que no se relaje nadie, pues en cualquier momento podemos aparecer", advierte Manu.

¿Qué más lo hace diferente?
Adriana: Es un programa muy dinámico y algo loco. Una apuesta atrevida para pasar un buen rato.
Manu:
Entretiene mientras aprendes, con preguntas de cultura general. Hemos españolizado el formato británico, mejorándolo.
A.:
No os perdáis a Teresa Sánchez, la presentadora anónima que pronto dejará de serlo.

Teresa Sánchez -Juegas o qué

Al empezar os dijeron…
A.:
Que fuera yo misma, y me llevara comida; iban a ser grabaciones largas.
M.:
En mi caso, igual. Yo debuto como presentador de concurso y resulta muy agradable dar premios a la gente.

¿Cómo es tu prueba?
M.: Yo me agazapo con el equipo dentro del ascensor de un centro comercial, y cuando sube un cliente, le sorprendemos, y debe decidir si juega o no. Mis preguntas son cerradas, de verdadero o falso. No doy dinero, sino teles de plasma, portátiles, robots… De momento hemos hecho pleno, nadie se ha negado a subir.
A.:
Llevo el juego más veloz, adrenalina; los concursantes tienen que responder, en tiempo limitado, mientras se despeñan por una montaña rusa, o en un tobogán acuático. Yo sí doy dinero.

Adriana Abenia- ¿Juegas o qué?

De los concursantes os impacta…
A.:
Que la gente quiere retarse y probar cosas nuevas. ¡Y que tenemos mucho vértigo en las alturas!
M.:
Algunos perfiles que me he encontrado: una profesora de francés emparentada con 'El Empecinado' que nos contó la historia familiar, un empleado del 112 y clientes que, tras jugar, se olvidan de comprar lo que debían en el centro comercial.

¿Qué os está exigiendo?
A.:
Madrugar a las seis de la mañana, y si mi hija me ha dado mala noche, lo llevo fatal. Pero el equipo rema a favor, y yo pongo mi entusiasmo y mi cariño.
M.:
Mucha improvisación, pues tengo que sacar punta a unos concursantes de los que no sé nada de antemano. Y medir el ritmo, provocar suspense…

¿Os conocíais?
A.:
No. No nos cruzamos; cada uno está en su prueba como en una ‘burbuja’.
M.: Nos hemos conocido en esta entrevista. ¡Teleprograma nos ha desvirtualizado! Gracias.

Maña y andaluz. ¿Hay química?
M.:
¡A la vista está!
A.:
Somos un tándem perfecto del que no puede salir nada malo. Me gusta rodearme de gente alegre como él; bastante seria es la vida.
M.:
El humor es el cristal con el que miro todo, incluso las tragedias; es un gran elemento de supervivencia.

Tenéis en común que empezasteis en cadenas autonómicas.
M.:
Llevo 14 años en Canal Sur, desde que Tomás Summers apostó por mí, pero mi primera vez fue en El sábado (2005), el programa de Minerva Piquero, que relevó al de José Luis Moreno.
A.:
Yo en Aragón TV, aunque enseguida pasé a Telecinco. Allí hice Campanadas, Me gusta Aragón, con 18 de share… que para una autonómica está muy bien.

Y ambos habéis publicado libros.
A.:
Sí, Lo que moja la lluvia. Me encanta pillar el ordenador y vomitar en él todas las emociones.
M.:
Yo dos ensayos, uno político, Surnormal profundo, y otro casi teológico, Confesiones de un ateo y cofrade, ambos desde el prisma del humor. El próximo será una novela, si mi niño me deja.

'Mira Quien Baila' Tv Show Gala
Europa Press EntertainmentGetty Images

¡Ambos bailasteis en un concurso!
A.:
Sí en ¡Mira quién baila!
M.:
Yo en Bailando con las estrellas. Quedé segundo. Me ganó Bustamante, y creo que tenía comprado al jurado (ríe).
A.:
Pues mi edición la tenía comprada ‘el Abellán’ (ríe).

¿Qué os llevasteis de él?
A.:
Con cuatro horas de baile diarias, culo y músculo. Disfruté mucho. Coincidió con la mejoría de mis síntomas de celiaquía, no diagnosticada hasta entonces.
M.:
Yo bajé cinco kilos. Fue un reto en el que descubrí que el baile exige trabajo y constancia, y demostré que los altos –mido 194 cm–, no estamos inhabilitados para la danza.

¿Un baile que os marcarías juntos?
A.:
No digas ‘reguetón’, que me metes en un lío.
M.:
Pues un tango.
A.:
Soy muy buena en ese baile; con él gane una de las galas.

¿El verano de vuestra vida?
A.:
El anterior, en el que nació Luna. Dar a luz fue algo mágico.
M.:
Cualquiera de mi infancia. También el del año pasado, pues encargamos al pequeño Manuel.

¿Ser padres os ha cambiado?
M.:
Para mejor. Es maravilloso. He tenido un niño trampa, y ya estoy pensando en el segundo, y si sale bueno, en el tercero.
A.:
Eso dices ahora, porque a partir de los 6 meses, la cosa cambia. La maternidad te sumerge en una locura fabulosa, en la que todo pasa muy rápido –a Luna le está saliendo ya un diente–, pero yo me planto.

Ahora que os conocéis, ¿qué cosas que os gustaría compartir?
M.:
Que Adriana viniera a Sevilla a ver un partido del Betis, o al carnaval de Cádiz.
A.:
Al carnaval, porque me encanta disfrazarme, y si es contigo más. Yo no te diré que bailes una jota…
M.:
¿Por qué? ¿No ve mes vestido de baturro? La próxima vez que nos veamos, tráeme el cachirulo.

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