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'Esto no es un dating' es un formato que mezcla humor, improvisación y encuentros entre solteros en un teatro lleno de público. El cómico Galder Varas acompaña a los solteros más peculiares del país en su búsqueda del amor, en un teatro donde el público se convertirá en parte del espectáculo en el nuevo programa de Prime Video. Para el cómico, acostumbrado a subirse a un escenario con un micrófono y convertir cualquier conversación en material de monólogo, el salto a este programa tiene bastante lógica: funciona casi como uno de sus espectáculos, pero con cien personas que buscan pareja y otras tantas que simplemente van a reírse. Muy diferente a 'First Dates' si es lo que estás pensando.
Sn embargo, es la primera vez que ejerce de presentador. Con él hablamos sobre el programa, sobre la forma en que hoy se viven las relaciones y también sobre el éxito que ha llegado tras años actuando en salas pequeñas. Porque antes de llenar teatros y reunir a millones de seguidores en redes sociales, Galder Varas empezó casi desde abajo, buscando público para sus monólogos y probando material frente a muy pocas personas.
¿Qué hace Galder Varas en un programa de citas de Prime Video?
Quien no me conozca quizá no lo sepa, pero yo no soy una persona que haya tenido mucha presencia en televisión. Me dedico más al mundo de los monólogos y de los espectáculos de comedia en directo. Si estoy en este programa es precisamente por eso, porque replica muy bien la sensación que tengo cuando actúo en un escenario e interactúo con el público. En este caso con cien personas que vienen específicamente porque están solteras y buscan pareja, más el público que viene simplemente a verlo y a reírse.
Al ser una experiencia que reproduce muy bien eso, manteniendo al mismo tiempo la estructura de un programa de televisión, creo que por eso estoy ahí. Si no, seguramente habría encajado perfectamente cualquier otro presentador que sepa hacer mejor este trabajo. Porque yo no tengo ni prompter ni nada. Salgo allí sin tarjetas, sin guion, y voy sintiendo al público y guiándome por lo que me cuentan.
Cuando viste el formato por primera vez, ¿te ayudó a sentirte más cómodo saber que se parecía a lo que haces en tus espectáculos?
Totalmente. Como no sé hacerlo de otra forma, el hecho de que me lo hayan puesto fácil es muy positivo para mí. Pero creo que también aporta algo diferente a otros formatos a los que la gente está más acostumbrada. Yo cumplo con la parte de comedia, pero también hay una especie de labor social. Viene gente que está muy bien seleccionada porque tiene esa necesidad de encontrar el amor, y el programa intenta ayudar en eso.
¿Cómo le explicarías a alguien qué es realmente este programa?
Yo diría que no es exactamente un programa de citas. La gente viene con la misma intención que en un programa de citas, pero está más enfocado en humanizarlos a través del humor. No se trata de reírnos de ellos, sino de reírnos con ellos y de nosotros mismos. No está tan centrado en que la gente haga un match y se vaya con el amor de su vida, aunque puede pasar porque todo es muy espontáneo.
El foco está más en reírnos de los problemas que tenemos todos y también de lo absurda y ridícula que puede ser a veces la búsqueda del amor.
¿Ha habido algún momento en el programa en el que pensaste que la situación se estaba yendo de las manos?
Sí, ha habido alguno. De hecho creo que hay un programa, no sé si es el primero o el segundo, en el que el match es tan perfecto que se vuelve casi inquietante. Era todo tan intenso entre esas dos personas que ni el público ni yo supimos qué decir. Era como cuando ves un accidente: no quieres mirar, pero no puedes dejar de hacerlo. Fue bonito, pero también un poco espeluznante.
¿Tú cómo te definirías en el amor? ¿Romántico o más escéptico?
La verdad es que soy poco romántico, no soy especialmente detallista. Soy cariñoso, pero no soy de preparar grandes gestos románticos. Nunca te vas a encontrar un camino de pétalos de rosa perfumados hasta mi cama ni música de jazz de fondo. No soy esa persona.
El programa parece casi una parodia de las aplicaciones de citas. ¿Cómo ves tú ese fenómeno?
Sí, yo también lo veo así. Es un poco como coger una aplicación de citas y llevarla al teatro, pero también con un punto de parodia. Yo mismo he usado apps de citas y creo que todos lo hemos hecho. Sí que facilitan conocer gente, y eso hoy en día es importante, pero también creo que muchas veces lo que hacen es exponer más nuestras dificultades para conectar. Hay muchísima gente buscando pareja, pero muchas veces las dificultades están dentro de nosotros.
¿Crees que las relaciones se han vuelto más frías o más difíciles hoy en día?
Creo que cada vez somos más exigentes. Estamos tan acostumbrados a que todo funcione perfecto que esperamos lo mismo de las relaciones. En cuanto algo falla, mucha gente prefiere cambiar de pareja que intentar arreglar lo que no funciona. Además, ahora las relaciones son más líquidas: puedes estar dos años con alguien y aún no ponerle etiqueta. Eso hace que sea más fácil romperlas.
También vienes del mundo del stand-up y los monólogos. Hace años actuabas en salas muy pequeñas. ¿Cómo ves ahora tu carrera?
Recuerdo que una amiga me decía: "Algún día veré tu cara en Callao". Yo actuaba en una sala pequeñísima al lado del Capitol, un sótano para treinta personas donde casi nadie te conocía. Yo me reía de ella y le decía que sí, claro, que terminaría actuando allí. Pero al final tuvo razón. Acabé actuando en ese teatro y llevando allí mi espectáculo. Si me lo hubieran dicho hace unos años, no me lo habría creído.
¿Cuál crees que fue el momento en que todo empezó a despegar?
Las redes sociales fueron el primer paso. Pero después pasó algo más importante: la gente descubrió que ver un monólogo en directo es una experiencia muy diferente a verlo en televisión. Es más espontáneo, más imprevisible, más salvaje. Y cuando la gente lo descubre, conecta mucho más con el espectáculo.
¿Cómo llevas ahora la exposición pública y las críticas?
Intento no obsesionarme con los comentarios ni con revisar constantemente las redes. Pero sí me gusta escuchar el feedback. Cuando la crítica es constructiva te ayuda a mejorar. Cuando es destructiva intento no prestarle demasiada atención. Al final siempre habrá gente a la que no le guste lo que haces, y eso forma parte del trabajo.
Ignacio es experto en cultura, pero desde hace más de 10 años se ha especializado en cine y series, tanto las que se estrenan en la gran pantalla como en las plataformas de streaming. Lo mismo te habla de los estrenos de Netflix, HBO Max o Amazon Prime Video, como que te cuenta la última hora de ‘Masterchef’ o de cualquier otro programa de televisión.
Con ya una larga experiencia como crítico, conoce las mejores series y películas y le encanta verlas antes que tú para poder decirte si merecen la pena o no. Conoce todos los estrenos de la semana y le encanta recomendar series y películas a sus amigos, familiares y a los lectores, algo que ha ido haciendo en diferentes blogs personales y a través de las redes sociales. Le gusta todo: sigue a grandes directores como Martin Scorsese, Quentin Tarantino o Steven Spielberg, y se sabe de memoria todo el universo de Marvel, Star Wars, El señor de los anillos y el mundo Disney.
La cultura es su principal hobby y aunque se considera un cinéfilo, también le encanta la música, sobre todo internacional, y los videojuegos, a los que dedica todo el tiempo que le deja el cine y las series, claro. El deporte es su otra pasión, que desarrolló en sus inicios en el diario deportivo MARCA. Ignacio Herruzo es Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2012. Desde entonces no ha parado de escribir desde que comenzó en 2013 en el grupo Hearst, donde ha ejercido de redactor en diferentes webs y revistas como Teleprograma, Supertele y Diez Minutos.


















