Dabiz Muñoz nos tienta como ‘El Xef’ de Cuatro: “Cocino para despertar una gula salvaje”

El cocinero de moda, marido de Cristina Pedroche, nos explica qué condiciones puso para grabar las cuatro entregas del programa en su etapa más dulce: “Es el mejor momento de mi vida personal y en lo profesional tengo más proyección que nunca”.

 

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Se abren las puertas de DiverXo y comienza el 'Xow'. Como si de una fiesta veneciana se tratara, un grupo de periodistas nos colocamos un antifaz para adentrarnos en el mundo 'gastronírico' de Dabiz Muñoz, que ejerce de anfitrión en su casa para presentarnos El Xef, serie documental para los domigos de Cuatro: el primer programa triunfó con 2.069.000 espectadores, un 9,7% de share. Como en un baile, los platos van saliendo acompasados y cada bocado es un golpe para los sentidos; sabores potentes y arriesgados… imposibles de describir.

Solo probando sus creaciones se entiende porque este cocinero, que cumple 36 años el 15 de enero y posee 3 estrellas Michelin, ha llegado a lo más alto en el panorama culinario. El camino no ha sido sencillo y precisamente esa trayectoria de esfuerzo y sacrificio es la que podremos ver en este programa que define como “único en televisión”. Perseguidor incansable de la perfección e inconformista, nos cuenta en esta entrevista cómo ha sido esta experiencia que empezó a grabarse hace dos años y en la que el apoyo de su mujer Cristina Pedroche, presente en el evento, ha sido esencial.

¿Cómo ha sido tu primer contacto con la televisión?
Desde el primer momento en la productora entendieron cuáles eran las reglas del juego y las respetaron. Pusimos como condición que no queríamos falsear porque entendía cómo es la televisión comercial y por eso, hasta día de hoy, no había hecho nada. No me veía motivado para repetir situaciones para que quedasen bonitas en pantalla. Esta ha sido, quizás, la mayor dificultad para David [Miralles], el director, y también la mayor virtud que posee el programa. Creo que no se puede hacer una cocina más fresca, más directa, más real y más honesta que la que hemos realizado en este programa.

¿Cómo empieza la ‘acción’?
Partimos de la premisa de que la cámara tendría que venir a mi cocina. El acoplamiento fue complicado; llevamos años persiguiendo sueños y estos dos últimos han sido los más bestias a nivel profesional, siempre dando prioridad al buen hacer en detrimento de ese seguimiento de la cámara. Este proyecto es algo nuevo y muestra una perspectiva muy diferente del mundo de la alta cocina y sus mitos. También enseña a un grupo de gente joven que persigue un sueño y sacrifica muchas cosas. Es un discurso bonito y lo hemos contado con libertad.

¿Qué sorprenderá más a los espectadores?
En los últimos años por temas profesionales y también personales se han dicho muchas tonterías y hay muchos mitos entorno al mundo DiverXo y de Dabiz Muñoz. Creo que todo es más sencillo de lo que parece. Es cierto que somos un grupo de gente que parecemos 'outsiders' del mundo gastronómico, pero nunca hemos buscado epatar por epatar. Hacemos las cosas como pensamos, de manera consecuente. En el programa se muestra el proyecto de alguien que se permitió el lujo de soñar con algo y sacrificó muchas cosas por el camino. En estos últimos años, se ha montado una nube mediática entorno a mí y ha hecho que mucha gente me conozca al final del camino. Pero este camino se lleva construyendo hace muchos años y lo seguirá haciendo. En este documental se ve todo, lo bueno y lo malo, porque no todo es bonito en esta historia: detrás hay mucha tensión y sacrificio. No todo el mundo vale para trabajar en la élite, pero tampoco hay límites para nadie y todo el mundo si tiene la actitud necesaria puede llegar donde quiere, pero teniendo claras estas premisas. Es un documental muy aspiracional y muy motivacional que cuenta mucha verdad. Va ser la bomba.

¿Ahora te plantearías embarcarte en otros proyectos televisivos?
Mi negocio no es el de la televisión y a día de hoy es difícil que eso cambie. Soy feliz cocinando y liderando este proyecto que creo que es ambicioso y que rezuma pasión por todos los lados. Me siento el líder de mi gente y esto tiene sentido porque cocinamos francamente bien. El día que no lo haga, nadie querrá hacer un documental sobre mí. Me veo abriendo negocios en Londres, reventando Nueva York y poniendo a Madrid en el nivel gastronómico que se merece. A partir de ahí, nunca cambiaré la cocina, que es mi vida, por la pantalla.

Da la sensación de que eres el 'verso suelto' dentro del grupo de cocineros que siempre salen en la tele muy unidos. ¿Hay mucho postureo en la profesión?
Yo solo hablo de mí. Siento que mi familia es mi equipo. No sé si soy el 'verso suelto' pero me siento libre para hacer las cosas como quiero. Lo único que busco es que, cuando la gente pruebe lo que hacemos, sienta una experiencia única. Que ser consecuente con estas ideas supone que tienes que ser valiente y que en ocasiones, de forma muy cuestionable, te ponen enfrente de otras personas, pues es verdad. Si hubiese más gente que se dedicase a mirar lo que hace uno mismo en vez de a los demás, seríamos más felices.

¿Qué es para ti la perfección?
Lo peor que puedes hacer es supeditarte a la perfección que marca la sociedad. Nunca busco la perfección idílica. De hecho, uno de los grandes problemas mentales que yo he tenido ha sido no saber gestionar esa insatisfacción constante. Esto es una rémora brutal y algo insoportable para el coco. En un momento esto cambió y entendí que la insatisfacción será mi compañera de viaje siempre; pero ahora me siento orgulloso y creo que es la bomba lo que estamos haciendo, pero siempre pienso que todo podría estar mejor y eso es lo que me lleva a buscar constantemente la perfección.

Tres estrellas Michelin, todo el día en la prensa, programa propio… ¿Cómo haces para que no se te suba a la cabeza?
Tengo la certeza de que somos lo que somos porque cocinamos muy bien, sin perder de vista que todo de lo que sucede es porque somos buenos. Si no estuviera todos los días con una sartén en la mano, quemándome, corriendo con mi equipo desde por la mañana hasta la noche… Tengo la certeza de que no le debo nada a nadie y que he currado mucho, he sacrificado mucho.

¿Para ser uno mismo hay que ser cabezota?
Sin duda. Cuanto más arriba llegas, más gente se ocupa de decirte que lo estás haciendo mal. Hay que ser terco y tener fe ciega en lo que haces porque si no estás muerto. No se puede liderar nada si tú mismo no te crees que lo que haces es bueno. Eso no significa que debas tener los ojos abiertos y asumir que en ocasiones te equivocas.

Ferrán Adriá marcó un antes y un después en la gastronomía a nivel mundial. ¿Aspiras a ocupar su trono?
Ferrán es Ferrán y ha logrado cosas maravillosas; David es David y lo demás tendrán que juzgar lo que hacemos.

¿Cocinas en casa?
Me queda poco tiempo… Pero si lo tengo es para Cristina [Pedroche, su mujer].

Recalcas que desde hace un año y medio disfrutas más de las cosas. ¿A qué se debe el cambio?

Tiene que ver con que muchas cosas se han colocado en su sitio. Personalmente atravieso el mejor momento de mi vida y profesionalmente me encuentro con más proyección que nunca. Los proyectos están asentados y económicamente este año seremos rentables.

Tu mujer ha recibido muchas críticas por el vestido que lució durante las Campanadas. ¿Qué piensas?
Las valoraciones subjetivas sobre que te pueda gustar más o menos el vestido no dejan de ser opiniones y gustos… Estaba espectacular. A partir de ahí, todo lo demás sobra.

¿Cómo se te ocurrió posar con su traje del año pasado?
Era una cuestión romántica (risas).

Hablas mucho de sacrificios. ¿Qué cosas te has dejado por el camino?
Muchísimas. Lo que pasa es que la vida enseñando. Me he equivocado en un montón de ocasiones, pero los errores los he solucionado rápido. Llevé hasta tal extremo aquello de “Sin sacrificio, no hay éxito” que yo mismo me creí que todo lo que no era sacrificio no merecía la pena. Ahora he entendido que se pueden perseguir los sueños sin renunciar a la felicidad.

¿Cómo te proteges de las críticas?
He aprendido a gestionarlas inteligentemente. Lo que más me ha costado asumir es la crítica que habla desde el desconocimiento. Me molesta cuando se prejuzga o se dicen cosas que no son verdad. Todo el mundo puede opinar, pero no soporto la mentira y la deslealtad.

De niño ya te metías en la cocina...
Con 12 años esperaba a Abraham [García] en la puerta de Viridiana para verlo. Soñaba con tener un restaurante como DiverXo y un equipo como el que tengo. Nadie de mi familia se dedica a esto; estas cosas ocurren y las vocaciones son insospechadas.

¿Qué te decían tus amigos?
No se lo contaba. Si les digo a mis amigos con 12 años que me gustaba cocinar, imagínate (risas).

 

¿Cuál es tu primer recuerdo vinculado a la cocina?
Uf, no lo sé. Desde pequeñito me ha gustado comer y hacía cosas muy frikis. Para mí el acto de comer siempre ha sido uno de los mayores placeres hedonistas de la vida.

¿La gula es tu pecado capital favorito?
Bueno, por mi profesión puede que sí. Yo cocino para que la gente sienta una gula salvaje. Todo lo que tiene que ver con mi trabajo tiene que ver con ese sentimiento y esas ansias por saborear lo bueno y comer salvajemente. Comer tiene que ver con una pasión básica del ser humano. Por mucho que la vistas de vanguardia, cuando te sientas en una mesa, sea de 200 euros o de 10 euros, buscas disfrutar.

Jugaste en el Atlético de Madrid. ¿Por qué lo dejaste?
Selección natural. Me gustaba mucho la cocina y empecé a trabajar con 17 años en un restaurante, mientras estudiaba en la Escuela de Hostelería, y decidí que eso era lo mío.

¿Has pensado alguna vez en tirar la toalla?
Nunca. Fe ciega en todo lo que he hecho, aunque ha habido momentos difíciles en los que me he sentido contra la pared. El error está en pensar en que los problemas te pueden.

¿De dónde sacas tanta energía?
Es innato. Creo que viene de serie (risas).

This content is created and maintained by a third party, and imported onto this page to help users provide their email addresses. You may be able to find more information about this and similar content at piano.io
Publicidad - Sigue leyendo debajo
Más de Programas TV