Los planes de Saúl Craviotto tras ganar ‘Masterchef Celebrity’: “Lo mío es el deporte, no la televisión”

Emocionado por el “buen rollo que ha habido entre todos”, el deportista, a quien veremos presentando ‘Ultimate Beastmaster’ en Netflix, se prepara ya para conseguir su quinta medalla en Tokio.

 

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Competitivo y sacrificado, Saúl Craviotto ha hecho gala de la deportividad a la que está acostumbrado y se ha convertido en el ganador de Masterchef Celebrity 2. El policía y piragüista, sin embargo, no quiere hacer de la televisión su profesión y ya se prepara para ganar su quinta medalla en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Te perfilabas como favorito desde hace unas semanas...
No sé donde estaba el ranking de favoritos, pero es verdad que he tenido mucho apoyo con Silvia y con el resto de los concursantes.

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¿Qué sentiste cuando Pepe Rodríguez dijo tu nombre?
Yo creo que la cara que puse lo dijo todo. Un gran asombro. Abrí los ojos como platos. Sabía que tenía el cincuenta por ciento de posibilidades, pero nunca imaginas que vas a ser tú. Me produjo mucha felicidad y un descanso tras haber luchado tanto. Además, lo pude compartir con mi mujer, mi hija Valentina, mis hermanas y el resto de los invitados.

¿Crees que el jurado te eligió ganador por el gran progreso que hiciste durante por el programa?
No lo sé, yo creo que se centraron más en el menú de la final, que fue decisivo y todo fue muy igualado. Silvia hizo un menú increíble y la presentación de su primer plato fue estupendo. Mi segundo plato era muy difícil, por la elaboración de la becada... No creo que mi evolución haya decidido nada.

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¿Qué inspiró a preparar ese menú y no otro?
Tenía muchas ganas de hacer un guiño a mis orígenes. Yo soy de Lleida, pero llevo 15 años viviendo en Asturias, mi tierra de adopción, de donde es también mi mujer. Uní gastronomías para hacer un homenaje a los míos. La becada es una de las aves que más se toman en Asturias y Cataluña.

Siempre dijiste que trabajabas bien bajo presión, y en Masterchef había mucha. ¿Te ha beneficiado?
En casa cocinas con más tranquilidad, desde luego, y en el programa lo más complicado es el tiempo. Eso y la incertidumbre de lo que tenías que cocinar. Abrir una caja y ver productos orientales, un pescado, etc... Y en un segundo decidir qué vas a cocinar. Esa tensión psicológica, que te pone al límite, es muy fuerte.

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Habéis tenido una preparación culinaria paralela a la grabación del programa. ¿Cómo te has preparado tú?
Todos nos fuimos preparando a la par que concursábamos y buscándonos la vida. Yo iba a Casa Gerardo, un restaurante con una estrella Michelín, en Asturias. Iba a la cocina para practicar, como uno más del equipo, de 11 a 1. Lo hice un mes y medio antes de empezar el programa y los fines de semana, cuando subía a Asturias, en los descansos del Masterchef. Ha sido una auténtica locura.

Todo el mundo admirada tu energía y tesón. Pasado el tiempo, ¿eras el rival más fuerte?
Todos éramos muy fuertes. Silvia y Patri se lo han currado mucho. Y Corbacho que, cuando le tocaba el pico alto, era muy bueno. Y Juan también me sorprendió.

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¿Y el buen ambiente entre todos ayudó?
Sí. Eso es lo que destacaría de esta edición. El buen rollo entre todos. Ayer vimos la final juntos, pero no cocinamos, pedimos la comida. Faltaron Juan y Edu. Fue muy divertido juntarnos para ver la final.

Ahora has dicho que te vas a centrar en los entrenamientos para Tokio 2020, pero también te ha dado tiempo a escribir un libro...
Sí. Ha sido un trimestre cargadito de proyectos. El libro está funcionado muy bien y ya vamos por la segunda edición. Se llama 4 años para 32 segundos. Antes de entrar en Masterchef tenía el proyecto del libro. Queríamos sacarlo antes de Navidad pero, como entré en el programa, pues se adelantó. La verdad es que nos ha venido muy bien.

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Y has presentado un programa con Paula Vázquez, para Netflix, que se estrenará el 15 de diciembre, Ultimate Beastmaster. ¿Cómo fue la experiencia?
Se grabó hace tiempo, en Los Ángeles, incluso antes de que saliera el libro. Yo soy comentarista y Paula es la que presenta. Una experiencia interesante.

¿Te ves en el futuro como presentador de televisión?
No, cada uno a lo suyo. Zapatero a tus zapatos. Yo soy deportista, mi profesión es ser policía y ahora estoy centrado en el proyecto del deporte, ir a Tokio a por mi quinta medalla.

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¿Y qué lugar va a ocupar la cocina ahora en tu vida?
Yo estoy muy centrado en lo mío, pero en la vida te van surgiendo cosas. Soy muy echado para adelante y no me impone casi nada. A la vista está que no sabía freír y he ido a Masterchef. Lo que surja lo barajaré, y si lo puedo compaginar con mi meta de conseguir otra medalla olímpica, lo haré.
Todo sin miedo.

¿Y qué haces como policía?
Estoy en un cuerpo que se llama Participación ciudadana. Me han sacado de la calle porque ya empezaba a ser muy conocido, y ahora estoy ayudando en campañas con niños y jóvenes para tratar temas de bullying, drogas, etc... Educamos en los colegios en esos temas. Es una manera de que la policía participe en ayudar a la sociedad.

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¿Por qué decidiste darle a la Fundación Aladina esos 75.000 euros?
Tenía varias en mente. Ya doné 4.000 a los huérfanos de la policía, y como el tema del cáncer ha tocado a algún familiar mío, y ahora que soy padre y estoy más concienciado con los niños, pues lo doné. Para mí ha sido lo más bonito del mundo.

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