Malena Alterio ('Señoras del (h) AMPA'): "En España se trabaja muy rápido y no hay dinero…"

El éxito no le hace despegar los pies del suelo. Ése es el consejo que le dio su padre Héctor Alterio cuando se estrenaba en el mundo de la interpretación y, aún hoy, Malena lo aplica a rajatabla mientras trabaja en cine y televisión.

¿Qué pensaste cuando te presentaron el guión de Señoras del (h)AMPA?
Al principio me propusieron un piloto y no le di más importancia. Pensé, un piloto más. Y un día me planté y me dije a mí misma: “voy a leerlo, por lo menos para saber a qué le voy a decir que no”. Y cuando lo empecé a leer, me quedé pegada. Llamé a Abril Zamora, uno de los dos directores y le dije que hacía el piloto sí o sí. No sabía si luego iba a funcionar o no, pero quería hacerlo. Me pareció una historia especial por su estilo punky e incorrecto y porque habla de mujeres que hacen lo que pueden y la hermandad que emana de todas ellas. Son mujeres reales, con las raíces del pelo desteñidas y sin depilar.

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Lourdes, tu personaje en la serie de Telecinco no para de hacer DNI…
Me tienen 'explotá' (risas), pero es el trabajo que me da de comer, así que estoy encantada de ser funcionaria y de intentar sobrevivir con lo poco que tengo. Las cuatro protagonistas estamos ahogadas y tratando de salir adelante.

Eres la mejor amiga de Mayte (Tony Acosta).
Sí. Ya éramos amigas antes de que se cometiera el asesinato y con el resto de mujeres nos va uniendo y hermanando el suceso. Yo soy funcionaria y legalista porque estoy casada con un policía (Alfonso Lara) y tenemos una niña china adoptada. Cada una de las mujeres que se presenta en esta historia son muy distintas, pero tienen el punto en común de que son madres y todas llevan a sus hijos al mismo colegio y son miembros del AMPA (Asociación de Madres y Padres).

¿Te desenvuelves bien tú que no tienes hijos?
Sí, porque yo he sido niña y tengo amigas que tienen hijos. Y como soy actriz, me voy nutriendo de lo que veo y me cuentan. Además sé copiar (risas).

Defines esta serie como una mezcla entre Almodóvar y Alex de la Iglesia.
Me gusta porque es una historia de mujeres, que son cañeras. Es una serie muy 'almodovariana' por el retrato que Pedro Almodóvar hace de la mujer: una mujer real, no idealizada, que muestra sus luces y sus sombras. No es una mujer perfecta. Son madres de clase media baja, que intentan hacer lo que buenamente pueden. La visión que tiene Almodóvar de las mujeres en “¿Qué he hecho para merecer esto?” o en Mujeres al borde de un ataque de nervios se me asemeja. Y, por otro lado, Alex tiene películas con un punto gore y otro punto de acción trepidante, frenético, que también tiene esta serie.

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Es una comedia, pero también un thriller donde hay acción y hasta terror. ¡Vaya mezcla de géneros!
Es una serie sorprendente. Ves el primer capítulo y crees que te va a llevar por un lado y, de repente, te lleva por otro completamente distinto. Te hace sentir vivo y pendiente en cada uno de los capítulos. Porque en esta serie hay persecuciones, peleas, sangre…Son como las heroínas, pero al contrario, porque como no están acostumbradas, son torpes.

Afirmas que cada capítulo es una pequeña película.
Así es. La madeja se va enredando de tal forma que hasta yo misma me pregunto cuando leo los guiones: “¿Pero cómo hemos podido llegar a este punto”? Pero está todo tan bien escrito y tiene tanta coherencia que te lo tragas y te convence. Estas mujeres, madres, amas de casa, que antes trataban de llegar a fin de mes, terminan siendo unas asesinas…

¿Señoras del (h)AMPA es una serie de mujeres?
Por el elenco sí, porque ayer mismo estábamos rodando los últimos capítulos, había unos 16 personajes y todos éramos chicas y pocas jovenzuelas; teníamos más de 40 años. Pero no es una serie que hable de las mujeres y sólo sea para mujeres.

¿Sigues fiel a la frase de tu padre de que éste es un trabajo más?
Sí. Papá me lo dice en el sentido de que debo tener los pies en el suelo y no rayarme demasiado con cada nuevo proyecto. Me repite que después de una cosa llega otra, y otra, y otra… y que hay que relativizar la ansiedad o los miedos que te abordan en cada uno de los proyectos en los que andas.

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¿Algo que ver tu papel de Lourdes con el de Nuria, el que haces con Javier Gutiérrez en la serie Vergüenza?
Nada que ver. Son estilos muy distintos.

¿Nuria es una superviviente?
Es una mujer que no tiene mayor pretensión que ser normal, con un marido, hijos y padres normales. Lo que ocurre es que le está costando, porque los guionistas son muy perros y hacen que esta tarea se dificulte (risas).

¿Aguantaría a un tipo como Jesús de pareja?
No. Es una suma de situaciones que han vivido los directores y que están constreñidas en el personaje de Jesús. Y es tremendo, porque son muchas juntas.

¿La tele ya no es el patito feo respecto al cine?
Para mí, la tele es un gimnasio, un entrenamiento diario, donde uno se prueba y se mide. La cuestión es aprender y seguir formándote. Me hace mucha gracia cuando nos comparan con EEUU: si tuviéramos los presupuestos de allí, otro gallo nos cantaría. Aquí se trabaja muy rápido y no hay dinero.

El 8 de febrero del 2019 estrenas Bajo el mismo techo, con Silvia Abril y Jordi Sánchez como protagonistas.
Ahora que están tan de moda las hipotecas, esta película habla precisamente de una como la causante de todos los problemas de una pareja que entra en crisis. Un divorcio, una hipoteca y compartir tu casa con tu ex: esto es la pesadilla que sufren Nadia y Adrián, que deciden separarse tras años de convivencia. No pueden abandonar la casa que compraron durante la burbuja inmobiliaria a causa de la deuda, por lo que montan un campo de batalla bajo el mismo techo. Es una comedia parecida a “La guerra de los Rose”, pero a la española. En esa película hago un papel pequeñito, soy la amiga de Silvia (Abril).

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Y a mediados de febrero estrenas Perdiendo el este, con Miki Esparbé, Julián López, Fele Martínez, Javier Cámara, Carmen Machi…
Es una secuela de Perdiendo el norte, que lleva a varios de los personajes de la primera entrega a Hong Kong, aunque se rodó bastante en Pamplona (risas). Repito el personaje de Marisol, que ya salía en la primera película, regentando y alquilando habitaciones a los emigrantes que llegaban a Berlín y me quería quedar embarazada.

¿Sigues con la obra de teatro Los Universos paralelos?
No. No me da la vida.

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