Miguel Ángel Silvestre, sobre el final de ‘Velvet’: “Estoy grabando un desenlace… Pero hay historia para otra temporada”

Un cambio radical en Nueva York, una paternidad inesperada, un beso que lo cambiará todo… Charlamos con el actor del futuro de la serie de Antena 3 y también de cómo ha cambiado su vida por su ascenso internacional gracias a ‘Sense8’.

 

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Con 8 kilos menos y miles de kilómetros a sus espaldas, Miguel Ángel Silvestre está entusiasmado con la grabación de varios capítulos de la cuarta temporada de Velvet. Hablamos con el actor durante uno de sus maratonianos días de rodaje, que ha insertado en su agenda en pleno tour mundial por la segunda temporada de Sense 8, que se graba en varios continentes. El actor nos cuenta en esta entrevista cómo veremos a Alberto en la serie de Antena 3 y cómo lleva el haberse convertido en una estrella internacional.

¿Cómo ha sido tu regreso a Velvet?
Cuando leí los guiones me gustaron mucho. Firmé para dos temporadas, pero Ramón y Teresa [productores] se mostraron tan generosos durante la segunda, con un esfuerzo inmenso para que pudiera hacer Sense8, que les estoy muy agradecido. Velvet nos está dando muchas satisfacciones porque se ha hecho muy famosa en Latinoamérica; en Italia cerró con cuatro millones de telespectadores; también se ve en Francia, China… Me gusta porque nace de unos productores ambiciosos pero que son puro corazón. Trabajan como una familia.

¿Cómo habéis cuadrado agendas?
Cuando llegó la tercera les dije que yo haría lo que quisieran si lo podíamos compaginar, y lo logramos. Ahora con la cuarta escribieron estos guiones y les pedí por favor que contasen conmigo. He llegado a rodar 12 horas aquí, irme a Corea, rodar allí otras 12, venir, estar dos días, volver a Corea y de ahí a Chicago. Ha sido un esfuerzo para todos. Creo mucho en la historia de Velvet: el otro día brindamos con dos botellas por haberlo conseguido. Esta cuarta temporada merece mucho la pena.

¿En cuántos capítulos vas a estar?
No lo puedo decir porque descubriría parte de la historia. Es un desenlace y todo se construye para que llegue con mucha fuerza. Me quedan cinco días de rodaje y me voy a Amsterdam para seguir con Sense8. Habrá escenas muy potentes; es muy fuerte lo que pasa cuando Alberto y Ana se besan.

¿Cómo es la reacción de ella?
A pesar de que cae un aguacero se deja llevar por su destino.

¿Cómo llevará lo de ser padre?
Eso es muy bonito porque es la primera vez que hago de padre. Aitor, el niño que lo interpreta, tiene 6 años y es un superdotado, te lo comes. Me mueve muchas cosas porque es inevitable que no me acuerde de mi sobrino que tiene la misma edad. Hace un trabajo excepcional y me encanta trabajar con niños porque se mezcla lo que quiere el director con lo que le voy diciendo a su lado y responde a todo. Tiene mucho talento y es innato.

¿Qué tal el reencuentro con Paula Echevarría?
Es una mujer increíble. Es feliz, natural y siempre que me preguntan cómo son las chicas guapas españolas digo: “Como Paula Echevarría”. Tenemos mucha complicidad y queríamos contar este final de Don Alberto y Ana. Teníamos la necesidad de que terminara así. La tercera fue más amarga. Nos harán sufrir en esta y el espectador tendrá lo que quiere.

¿Cómo arranca la temporada?
Tengo conversaciones muy bonitas con Mateo (Javi Rey) que va a buscarlo a Nueva York. Ese trayecto, lo que se cuenta, lo que se reprochan… Es muy bonito. Javi me dijo que el hecho de que nuestros personajes se quisieran tanto ha hecho que nosotros nos queramos mucho. Le tengo mucho cariño a Javi Rey. Me encanta la gente del norte que es parca en palabras pero cuando las dice… (risas).

¿Y qué hay de Cristina (Manuela Velasco)?
Esa relación será fuerte. Esta temporada es a vida o muerte. Se cierran muchas historias. Manuela es una de mis mejores amigas y ella es lo opuesto a Cristina, generosa y con un punto de vista del amor muy bonito. Es una gran actriz y disfruto mucho, aunque nos tiremos los trastos a la cabeza. Es mi hermana de vida.

¿Has visto ya a su tía, Concha Velasco?
Todavía no hemos coincidido, pero el otro día la vi en Cine de barrio y me pareció que estaba preciosa, de rubio platino. ¡Qué guapa es!

¿La cuarta será la última temporada de la serie?
Me siento como en casa y estaré eternamente agradecido, así que si hubiese otra temporada estaría dispuesto a hacer el esfuerzo. Pero depende de los productores y te digo han hecho una serie que genera mucha satisfacción, pero cuidan mucho su producto y si consideran que debe ser la última no la van a querer estirar. No tengo ni idea de lo que pasará.

¿Entonces crees que puede aguantar otra más?
A Alberto le ha pasado algo muy fuerte en EE.UU, en Nueva York, que ha cambiado su vida y es algo que cuando me lo contó Teresa pensé que se podría grabar. Personalmente y desde la honestidad considero que hay una temporada más y sería muy potente. Sería un cambio en el género. A mi personaje le ha ocurrido algo que lo ha convertido en otra persona distinta…

Casi parece un paralelismo con tu vida personal, por tu aventura americana…
Bueno, mi vida sigue igual. Llevo tres años sin parar. Cuando me meto en un proyecto me tiene que llamar la atención y he tenido suerte. Estar en una serie como Sense8, que habla de la empatía, y teniendo en cuenta que mis mayores referentes han sufrido la represión como Lorca o un familiar, que es gente con la que he crecido y he admirado su autenticidad, es un gusto. En otros países es una realidad lo que vive Lito [su personaje oculta públicamente su homosexualidad], que es la represión vista desde fuera, lo que nos pasó a nosotros con la dictadura. Recuerdo cuando este familiar del que hablo venía en Navidad, lo mirábamos con tanta admiración porque mis padres nos hacían hincapié en la persona tan auténtica que era. Así que imagínate cuando me llega esta historia, contada por las Wachowski, con el compromiso que tienen con el movimiento LGTB, y encima habían dirigido Matrix… Y eso que cuando vi por primera la película, mi mejor amigo la entendió perfectamente y yo me aburrí como una ostra (risas).

¿Les has confesado que te aburrió?
Claro. Le dije: “Lana, he de decirte que no entendí Matrix y me aburrió bastante”. Y me respondió riéndose: “Estos españoles qué sinceros son” (risas). A los americanos les gusta mucho nuestra forma de ser, la naturalidad, la espontaneidad, la pasión…

¿Cómo vives ahora la popularidad a nivel mundial que te han dado las dos series?
¿Sabes lo que es llegar a Italia y que te vean y digan “el actor españolo” y te inviten a comer? Eso no tiene precio. Esta mañana le decía a mi representante que me parece impagable el cariño que generamos en el público. Llegar a México sin conocer a nadie y tener amigos desde el minuto cero porque Lito les ha movido, o que en la aduana te reconozcan... El otro día fui a hacerme la visa… Esto a lo mejor no está bien que lo cuente, pero bueno: tenía que sacarme el visado de nuevo en Londres y el hombre que estaba me dijo que no quería que esperara porque era fan de Sense8. ¡Guau! Se lo debo a Lana por el cariño con el que escribe.

¿Ahora saboreas más esa fama que en el pasado te torturaba?
Sí. Era un insoportable (risas). No, es que tenía mucho miedo. Había hecho un personaje que molaba [se refiere al Duque], pero yo me sentía más hortera que él y temía las entrevistas. Qué tensión. Poco a poco he aceptado  estas cosas, entiendo el gran favor que te está haciendo la persona que tienes delante y que te está apoyando para que cumplas tu sueño. Por eso tengo mucho agradecimiento a la prensa, siempre me ha cuidado.

¿Eso lo has aprendido ahora en EE.UU.?
No, no, aquí ya mi madre me decía que me relajase porque hablaban bien de mí. Pero es que a veces desde dentro se vive todo distinto. Estaba asustado.

¡En Brasil la liaste con la grabación de Sense8 durante el Orgullo!
Allí la serie es muy famosa y Lana quería aprovechar ese momento de Lito, que es un actor muy famoso en México, para contar cómo llega a un país y le pasa algo muy fuerte que es dar un discurso por primera vez en su vida, y la gente lo recibe muy distinto a como lo haría su propia cultura. Eso le da alas para continuar celebrando su autenticidad y ser honesto y sincero consigo mismo. Fue impresionante porque durante el discurso, cinco millones de personas gritaban “¡Lito, Lito!”. Lana me pidió que saltara encima del público y dije: “¡Esta es la mía!”. Tengo muchas ganas de verlo. Hago un speech y la primera vez la gente me escuchó y dejó de hablar. Nunca se me olvidará.

¿Qué tal con el inglés?
Cada vez mejor… Tengo una acentazo, pero les encanta allí. Cuanto más latino hablas, más les gusta.

¿Te lanzas a contar algún chiste en inglés?
Sí, pero no cogen ninguno (risas).

Pau Gasol, Banderas, Penélope… ¿Pesa la responsabilidad de ser ‘embajador’ de tu país?
Gracias por meterme en ese saco. Siento que no tengo que demostrar nada, de verdad. Cuando hablo de España todos se mueren de ganas de venir. Cuando veo la personalidad que tenemos, la Gran Vía y sus edificios, la comida....No me siento con responsabilidad. La única que sentiría es que mis ideas y las de mis padres no coincidieran, como le ha pasado a muchos artistas. Mis padres admiran mi trabajo y nunca cuestionan mis decisiones. Mi madre es consciente de que hago cosas mal, y me da la oportunidad de hacerlo bien, pero siempre me recibe con los brazos abiertos y esa es mi única responsabilidad. Bardem, Guardiola, Nadal… Los admiro y son referentes e intento alimentarme de ellos, pero hablamos de genios.

Pero en cierta forma eres referente de la ‘marca España’.
No lo seré hasta que se coma la tortilla de patatas en EE.UU. Como debe ser (risas). Poco a poco voy ganando la batalla preparándolas.

¿Te sientes solo allí?
Sí. Paso muchas horas solo y, además, Los Ángeles es una ciudad muy solitaria porque son 142 kilómetros cuadrados y tienes que coger el coche para todo. Hay soledad, pero a la vez me están pasando cosas muy bonitas y el trabajo me estimula mucho. Una cosa compagina a la otra.

¿Tienes más proyectos allí?
Sí, pero hasta que no se firma da mala suerte contarlo. Estoy abierto a todo y más con producciones como Velvet y Sense8 que te dan la posibilidad de ahondar en un personaje. Lo bueno de la serie es que puedes profundizar y eso no tiene precio.

¿Qué ha pasado con un anillo de tu madre?
Me lo han robado. Mi madre fundió oro y los dos llevamos uno con una palabra clave cada uno. No quiero decir en qué ciudad ocurrió porque me llevé cosas bonitas de allí. No pasa nada porque me ha hecho otro.

¿Qué te ha parecido el resultado de las elecciones?
No tengo tanto conocimiento como para tener una opinión cerrada, sería osado por mi parte. Pero me han sorprendido.

¿Cómo estás sentimentalmente?
Feliz. Estoy solo… Pero muy bien. Me encuentro en un momento en que estoy feliz y agradecido. Me están pasando cosas muy bonitas.

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