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Lucía Martín Abelló afronta uno de los momentos más intensos de su carrera con 'La Nena', la tercera temporada del universo de 'La novia gitana', que se estrenó el 12 de abril en Atresplayer. La actriz se pone de nuevo en la piel de Chesca, un personaje marcado por el dolor, la rabia y la necesidad de seguir adelante, en una temporada que promete ser la más cruda, emocional y explosiva de la saga.
En esta entrevista, Martín Abelló nos habla del salto que da su personaje en esta nueva etapa, del desgaste físico y emocional que le ha supuesto el rodaje y de por qué siente que este proyecto puede marcar un antes y un después en su trayectoria. Sincera, apasionada y muy implicada con lo que cuenta, la actriz reflexiona también sobre la profesión, el valor de la estabilidad en un oficio tan incierto y el momento personal y profesional en el que se encuentra.
¿Cómo describirías esta temporada? Por lo que he escuchado a otros compañeros como Nerea Barros o al director Paco Cabeza, 'La nena' es mejor que 'La novia gitana' y 'La red púrpura'.
Realmente hacer una tercera entrega que esté al mismo nivel que la primera y la segunda, incluso que la supere, es bastante difícil. Entonces yo creo que estamos todas con el pecho inflado de orgullo máximo, porque es difícil y porque yo creo que lo hemos conseguido. Es tremendamente visceral. Se cruzan mucho los caminos de la justicia y de la venganza, que yo creo que al final eso también lo hace bastante atractiva. Al final en la segunda temporada vemos que Elena cierra su historia personal con esa búsqueda infinita que tenía de su hijo. Lo que pasa es que por otro lado vemos a Chesca completamente destrozada y lo que ella dice en la secuencia del hospital al personaje de Orduño es: "Se equivocaron de persona y me tendrían que haber matado".
Chesca trata de centrarse un poco en esa toma de relevo del personaje de Elena en la BAC y en todo el trabajo policial. Pero en un momento el cuerpo le habla y le dice: "Oye, tenemos que poner el foco en las heridas y en el trauma y en el abuso que hemos sufrido, porque si no, esto no hay forma de gestionarlo". Al final lo que vemos en la tercera temporada es que Chesca se empieza a desligar ligeramente de ese núcleo familiar y de trabajo, que es la BAC. Comienza un camino que ella considera que sí se tiene que hacer para dormir tranquila, para conseguir venganza.
El viaje más duro de Chesca en 'La Nena'
¿Te ha gustado ese paso adelante que ha dado el personaje? Porque es el personaje más interesante, por lo que le pasa en la segunda y ahora con esa historia de venganza.
Sí, totalmente. Yo lo agradezco un montón porque al final creo que lo bonito de esto es que en la primera temporada se centraba mucho toda la atención en el personaje de Elena. De repente poner el foco en Chesca y ver cuál es su camino, cómo es esa redención, cómo es esa venganza, creo que es precioso y creo que es muy justo.
Que ha sido fácil, eso ya no te lo puedo asegurar. Ha sido muy bonito currar con todos los compis por parte del equipo técnico. Había siempre muchísima concentración en secuencias difíciles de grabar. Había muchísimo respeto. Todas y todos éramos conscientes de lo que estábamos contando, de que estábamos trabajando con un material muy sensible y que había secuencias que eran muy delicadas. Yo estoy infinitamente agradecida al equipo porque dio la talla sobremanera. Pero había días que era difícil llegar a casa y darte una ducha, cenar y acostarte, no siempre era fácil porque al final tú llegas a casa y yo a veces hablaba mucho con mi cuerpo y él decía: "Oye, esto no ha ocurrido, esto que hemos contado y esto por lo que hemos transitado no pertenece a la vida real". Pero el cuerpo tiene otro código y tiene otra forma de leer las situaciones. Cuando hay cambios de respiración, cuando de repente estás pasando por muchos picos de adrenalina, cuando hay muchas secuencias de acción, el cuerpo te dice: "Vale, genial que me transmitas esto desde la cabeza. Pero la vivencia que yo he tenido estas últimas diez horas de rodaje, perdóname bonita, pero es que lo he vivido". Había veces que era muy difícil acostarme y dormirme, relajarme cuando llegaba a casa, conseguir cambiar el código. Ha habido días que han sido más llevaderos y más sencillos y ha habido días que han sido mucho más complicados por todo este material delicado con el que estábamos trabajando.
Eres la que más conoces al personaje en este punto en el que estamos los espectadores para empezar a ver la tercera, ¿tú crees que hay camino para la redención? ¿Queda algo de la Chesca de antes del secuestro? ¿No hay vuelta atrás?
Vemos a Chesca al inicio de 'La Nena' tratando de sobreponerse, tratando de prestar poca atención a las heridas y tomar el relevo de Elena. Es una tía muy militar con su trabajo, lo toma muy en serio, aunque tenga esta parte como más caótica o más visceral y más violenta, pero que ella ciñe bastante al trabajo. Pero el cuerpo le empieza a hablar y le dice: "Oye, no podemos pasar por encima de esto porque estamos completamente desgarradas, tenemos un nivel de abuso, un nivel de herida en el cuerpo que no podemos obviar".
Eso es lo interesante, que en un momento empezamos a ver que Chesca no es la misma. Y que se ve obligada a tomar partido a su manera. Y que yo creo que hay una parte poética y bella. Hay muchas mujeres que sufren abuso que en su imaginario les gustaría llevar a cabo una serie de cosas que en la ficción hemos podido contar con Chesca, pero bueno, que dada la situación y la sociedad en la que vivimos no las pueden llevar a cabo. Al final tú tienes que acudir a la policía, tienes que acudir a la justicia. Esto implica procesos muy lentos, muy largos, donde no siempre la respuesta es la que espera la víctima o la que merece la víctima. Chesca decide tomar el camino que ella considera y es un camino que tiene que ver más con la venganza y quedarse tranquila antes que hacer justicia, que a veces es un poco ambiguo porque a lo mejor lo que para ti es justicia para mí igual se me queda un poco corto.
Elena busca una justicia mucho más limpia, por así decirlo, y luego Chesca necesita venganza y lo va a hacer a su manera. Y es la manera que a ella le va a ayudar al día de mañana a dormir tranquila. Y esto me parece que es muy bello y creo que también les ocurre a las mujeres en el día a día, en la vida real.
El precio físico y emocional del rodaje de 'La Nena'
Has contado Chesca tiene una forma militar de comportarse. ¿Eres así a la hora de trabajar, de prepararte un papel? El cártel de 'La Nena' demuestra un trabajo físico enorme.
Sí que nos parecemos en ese aspecto. Yo trato de ser muy responsable con mi trabajo. Yo, por ejemplo, cuando ya Paco (Cabezas, el director= me confirmó que el personaje de Chesca arrancaba en 'La novia gitana', le di, por supuesto, millones de vueltas al guion, a la forma en la que ella caminaba, a la forma en la que ella se podía relacionar con sus compañeros. Vi muchas veces el documental de los GEO. No precisamente porque me inspire mucha simpatía esa figura, pero era muy interesante ver cómo ellos trabajan, cómo entrenan, cómo siguen las directrices de un alto cargo. Eso marcaba un matiz en Chesca, que a lo mejor el resto de personajes no tenían.
En 'La Nena', nos parecía que era muy interesante que se viera un cuerpo de Chesca, aparte de totalmente machacado y marcado por lo que pasó en 'La Red Púrpura', con una coraza de musculatura que marcara una diferencia con las dos primeras temporadas. Entrené mucho, mucho ejercicio de fuerza, mucha calistenia. Por supuesto, no me volví loca porque siempre está el riesgo de lesionarte y condenas a todo el equipo de producción, pero a su vez entrenando muchísimo de lunes a viernes durante muchísimos meses. Subí de peso. Fueron entre ocho y diez kilos de músculo. Lo disfruté mucho porque sabía hacia dónde iba y realmente creo que le daba una capa más de profundidad a toda esa estructura psicológica de Chesca.
Nos parecía interesante comiera lo mínimo indispensable, dormir poco por el estado en el que ella se encuentra, pero entrenar constantemente. Una coraza que le puede servir como apoyo, pero también como protección a la cantidad de heridas y cicatrices que ella porta en su espalda. A nivel psicológico y emocional trabajamos mucho cuál iba a ser la línea, cuál iba a ser el comienzo, cuál iba a ser todo el proceso durante la temporada y cuál iba a ser el final. Pero con el tema físico creíamos que era muy interesante y muy atractivo darle este enfoque, que no fuera un cuerpo menguado, con poca musculatura, finito, delicado, venido a menos. Sino de repente que a Chesca nos pegaba que entrara como una especie de vorágine del entreno y de crear esa coraza protectora.
¿Y te ha llegado a dejar algún tipo de secuela el entrenamiento o el rodaje, tanto mental como física? Sobre todo porque el director te hizo hacer unas dominadas en el quicio de una puerta.
Mira, yo a Paco (Cabezas) le amo. O sea, a Paco me lo llevo como compañero de trabajo, como hermano de la vida y como amigo maravilloso. Paco tiene estas cosas. Paco te va a tener en cuenta siempre, te va a preguntar, te va a dar toda la información. Pero a veces el factor sorpresa le divierte un poco porque en el fondo es un niño chico y es lo bonito de currar con él. Pero claro, de repente cuando me dijo: "Oye, tenemos esta secuencia en casa de Chesca y unas dominadas", dije: "Vale, perfecto, yo me llevo mi goma, caliento un poco antes cuando esté el equipo preparando el espacio y ya está y te hago las dominadas que necesites". Y me dijo: "Vale, muy bien, estupendo". Entonces de repente llego y empiezo a mirar el espacio y le digo: "Oye Paco, pero necesito la barra de dominada". Y me dice: "No, no hay barra". Y le digo: "¿Cómo que no hay barra? Pero vamos a hacer la secuencia". Me dice: "Sí, sí, pero quiero que hagas las dominadas en el marco de la puerta". Y le dije: "Pero vamos a ver, Paco, cariño, está muy guay toda la ficción, este personaje así de Chesca, que es maravilloso porque es un animal salvaje. Pero yo soy una persona en mi vida".
Y ese marco de la puerta era una casa antigua. No era un marco de puerta finito, donde el agarre con las manos es fácil. No. Era un marco de puerta súper ancho y grueso y la sujeción con las manos era muy difícil. Me dijo: "Bueno, lo intentamos". Y le dije: "Vale, lo intentamos". Y creo que fueron dos tomas y salió perfecto. Pero, por otra parte, la cosa se dificultaba más porque claro, a Chesca le falta un pulgar. Entonces yo no podía agarrarme como te agarrarías tú. Yo tenía que agarrarme con los pulgares escondidos. Se dio bastante bien, el plano de las dominadas ha quedado maravilloso y al final lo pudimos hacer. Pero en un momento dije: "A este señor se le ha ido la olla".
Lucía, en un punto de inflexión
¿Este papel puede tener un punto de inflexión en tu carrera, tanto para ti como para la visión que se tenga desde fuera?
Yo creo que sí porque creo que es uno personaje de los personajes más bellos y más complejos que he tenido en mi carrera como actriz. Pero qué es lo que pasa, que si yo ahora, creo que va a ser un punto de inflexión y luego no lo es, al final me condeno mucho, ¿sabes? Yo creo que va a ser muy interesante porque también es verdad que gracias a Diagonal, a Buendía, a las plataformas de Disney y Atresplayer, que van a tener las tres temporadas, a nivel internacional también nos dan mucha ventana, pues siempre agradecemos como actrices y actores. Pero bueno, al final esto depende del boca a boca, de que la gente se recomiende la serie para verla, de que guste, de que no guste, o sea, se tienen que dar tantos factores que yo prefiero pensar que sí, que para mí, si tú me lo preguntas, es un punto de inflexión. Creo que es una auténtica salvajada lo que hacemos en esta trilogía. Creo que un personaje como Chesca muy pocas veces en la ficción nacional hemos visto personajes femeninos como este.
Prefiero no colocarme ahí para luego no llevarme el chasco, pero bueno, sí, evidentemente, si me lo preguntas, creo que sí, que indudablemente es un punto de inflexión por todo este cómputo de cosas que implican las tres temporadas, todo el equipo que somos. Aquí tenemos el sello de Paco Cabezas, que es de muchísima calidad. Creo que no es fácil adaptar una trilogía que ha sido Premio Planeta. Y creo que han hecho un trabajo maravilloso también por parte del departamento de guion a la hora de adaptarla, a la hora de enriquecerla y de hacer tres temporadas sumamente atractivas, donde yo creo que las espectadoras y espectadores lo van a gozar muchísimo porque hay mucho material sensible, pero hay mucha elegancia. Estamos contando cosas horribles, que son cosas reales, como la 'deep web', porque eso forma parte de la realidad, esto existe. Pero lo que consigue Paco es que los espectadores no aparten la mirada. Me parece una obra maestra, la verdad.
No te voy a preguntar por 'Amar es para siempre', que seguro que es algo que siempre te han preguntado y que yo creo que ahora ya por fin va a quedar tapado por 'La novia gitana' y 'La Nena'. Por eso yo creo que es un punto de inflexión. Pero sí te quería preguntar, por tu experiencia, cómo estás viendo ahora las series diarias, que vuelven a estar de moda, tienen mucho éxito, y si tú ahora mismo, volverías otra vez a alguna de ellas o estás buscando otro tipo de ficción y no repetirías.
Nunca digas nunca. Yo las series diarias, obviamente por todo lo que yo viví en 'Amar es para siempre', las miro con muchísimo cariño, pero sobre todo con muchísimo respeto, porque creo que lamentablemente en este país han sido muy maltratadas y se han tenido muy poquito en cuenta. Parece ser que desde fuera la gente podía considerar que era algo fácil, cuando el nivel de trabajo, de sacrificio que hay en la diaria es ingente. Siempre las miro con mucho amor y muchísimo respeto. Si están ahora de repente teniendo otro boom, me alegro un montón. Sí que es verdad que igual no está entre mis prioridades si tú me das a elegir. Pero, claro, sí que me vería trabajando en otra serie diaria, obviamente.
Igual no es lo que más me apetece ahora porque al final en 'Amar es para siempre' no estuve dos temporadas, estuve cuatro o cinco años. Fueron muchísimos años, de mucho curro, de mucha trama, con muchos personajes. Entonces sí que es verdad que ahora de repente puedo estar enfocada a otras cosas. Por ejemplo, yo a día de hoy no he hecho teatro, tampoco he hecho largometrajes, no he hecho cine. Tengo ahí dos tareas pendientes que son muy importantes en esta profesión y que me muero de ganas por llevar a cabo.
¿Y qué tipo de proyecto te gustaría elegir ahora si pudieras? Este tipo de personajes es como una droga, te gustaría otra vez una cosa así, con tanta adrenalina. ¿Buscarías otro tipo de papel totalmente diferente?
Yo creo que con la acción tienes que llevarte bien porque al final es un encaje de bolillo muy complejo las secuencias de acción. Obviamente si al final es otro tipo de producción, siempre tienes a los maravillosos especialistas, que también es gente que curra súper bien y que son muy necesarios, pero, por ejemplo, yo en 'La Nena' casi todas las secuencias de acción las hice yo, entonces eso implica mucho ensayo, es un trabajo muy laborioso, muy lento y muy bonito. Y sí que puede generar un poquito de adicción. Entonces sí, que el día de mañana me toca otro proyecto de acción sería maravilloso, me apetece y lo he disfrutado muchísimo. Pero muchas ganas de teatro, muchas ganas de cine y de proyectos… a ver, qué te voy a decir que no te digan otros compañeros, obviamente, de proyectos interesantes.
Siempre buscas que haya algo de ese guion o que haya algo de ese personaje o de esa historia que vas a llevar a cabo y que vas a contar y que te descoloque un poco y digas: "Guau, qué interesante esto de la forma que lo van a contar o lo que van a contar". Entonces al final yo creo que siempre tiene que haber algo que te atraiga sobremanera para decir: "Venga, adelante, esto de repente sí que me mola".
Pero trato de no tener muchas expectativas, prefiero guardármelas para mí, no tenerlas tampoco muy presentes por esto que comentábamos también antes, de luego no llevarte el chasco, de que luego la vida da un montón de vueltas, no sabes qué te va a tocar el mes que viene. Entonces yo sí que es verdad que trato de ser muy agradecida porque creo que soy de las pocas compañeras que a día de hoy puede vivir de esto, puede pagar sus gastos, puede pagar sus vacaciones viviendo de esta profesión. Y tenemos una cantidad de compañeras y compañeros que no pueden decir eso. Entonces ya simplemente por pertenecer a este pequeño porcentaje que sí puede vivir de ello, estoy infinitamente agradecida. Entonces, aparte de proyectos interesantes que me resulten súper atractivos, creo que es importante el poder seguir trabajando.
¿Has llegado a la etapa en la que buscas más la estabilidad que el éxito?
Sí. totalmente. Mantener esa estabilidad y poder seguir trabajando poquito a poco. Yo ahora, por suerte, estaba con 'Los años nuevos' de Rodrigo Sorogoyen, que también fue un personaje chiquitito, pero fue precioso. Después de 'La Nena' hemos grabado 'Trazos oculto's con Rodolfo Sancho y Toni Acosta. Ahora voy a arrancar con la segunda temporada de 'El centro'. Poco a poco, sean personajes más grandes, secundarios, más pequeñitos, pero que trabajes regularmente. Esto es lo importante.
Ignacio es experto en cultura, pero desde hace más de 10 años se ha especializado en cine y series, tanto las que se estrenan en la gran pantalla como en las plataformas de streaming. Lo mismo te habla de los estrenos de Netflix, HBO Max o Amazon Prime Video, como que te cuenta la última hora de ‘Masterchef’ o de cualquier otro programa de televisión.
Con ya una larga experiencia como crítico, conoce las mejores series y películas y le encanta verlas antes que tú para poder decirte si merecen la pena o no. Conoce todos los estrenos de la semana y le encanta recomendar series y películas a sus amigos, familiares y a los lectores, algo que ha ido haciendo en diferentes blogs personales y a través de las redes sociales. Le gusta todo: sigue a grandes directores como Martin Scorsese, Quentin Tarantino o Steven Spielberg, y se sabe de memoria todo el universo de Marvel, Star Wars, El señor de los anillos y el mundo Disney.
La cultura es su principal hobby y aunque se considera un cinéfilo, también le encanta la música, sobre todo internacional, y los videojuegos, a los que dedica todo el tiempo que le deja el cine y las series, claro. El deporte es su otra pasión, que desarrolló en sus inicios en el diario deportivo MARCA. Ignacio Herruzo es Graduado en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos en 2012. Desde entonces no ha parado de escribir desde que comenzó en 2013 en el grupo Hearst, donde ha ejercido de redactor en diferentes webs y revistas como Teleprograma, Supertele y Diez Minutos.


















