Lisi Linder y Pedro Casablanc, arruinados en la segunda temporada de ‘Mar de plástico’: “Los Rueda tocan fondo”

Con Fernando (Patrick Criado) en la cárcel, los terratenientes tendrán que volver a ganarse la confianza de los habitantes de Campoamargo.

 

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La segunda temporada de Mar de plástico arrancará con los Rueda pasando por su peor momento. Tras la detención y encarcelamiento de Fernando (Patrick Criado), culpable de la muerte de Ainhoa, Juan (Pedro Casablanc) y Agneska (Lisi Linder) se enfrentan a la peor de sus pesadillas: Campoamargo les ha dado la espalda. “Su negocio se va a pique y tiene que intentar que su fortuna no peligre”, nos adelanta Pedro.

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Agneska mostrará su lado más vulnerabl. “Estamos arruinados. Imagínate lo que supone eso para ella… ya sabemos cómo son las rusas. Y a ella le ha costado mucho llegar hasta aquí. Pero está cada vez más marginada, por lo que veremos a una Agneska muy tocada que se une a su marido para intentar remontar y volver a tener el nivel de vida y estatus del que gozaban”, nos cuenta Lisi.

Juan Rueda tendrá aliados en estos nuevos capítulos: “Agneska sigue en su línea de mujer interesada y con pocos escrúpulos. Va a estar siempre conspirando e intentando llevarse lo que no es suyo –explica Pedro–. Pero Juan tendrá mucha complicidad con Vlad, nuevo personaje interpretado por Florín Opritescu y que está relacionado con el tráfico de cannabis. En esta temporada hay más de todo: más muertes, más sexo, más perversión y más corrupción”.

Contrariamente a lo que se podía preveer, Agneska no saldrá corriendo a los brazos de otro hombre. “Cuando iban a meter a Juan en la cárcel y vio que podría pasarse veinte años allí, sí que intentó fugarse con otro. Pero ahora no. Agneska confía en que salgan de esta, él siempre tiene un plan ‘b’…”, explica la actriz. La rusa, además, no verá con muy buenos ojos que su marido se acerque tanto a Vlad: “Es un tipo muy peligroso y al que hay que tener mucho respeto”.

Sergio (Federico Aguado) jugará un papel fundamental en los nuevos capítulos, sobre todo en su relación con Agneska. “En la primera temporada tenían una guerra abierta porque Sergio, por su discapacidad, es incontrolable con las chicas, intentó abusar de una trabajadora… Y Agneska pasa mucho tiempo sola en casa y tiene miedo. Pero en la segunda tanda estará mucho más relajada. Descubrirá que le da un poco de pena y no sabrá muy bien cómo tratarlo. Ella no es una mala malísima, simpemente es materialista y ambiciosa”.

Lo único que mantendrá unidos a todos los habitantes de Campoamargo es el miedo que tienen ante un nuevo asesino en serie. “Ninguno entendemos por qué, si Fernando está en la cárcel, se están produciendo más muertes”, opina Lisi.

Pedro, además, nos adelanta cómo será su relación con su hijo en la cárcel: “Aunque esté encerrado, Fernando tendrá mucho protagonismo. Al principio muestra cierto arrepentimiento, pero no sabemos si va a ser de verdad o no…”

Juan, además, tendrá mucha más trama con Pilar (Andrea del Río). “El personaje de Pilar cobra mucha importancia: tiene que cuidar de su hijo, de sus negocios y, además, quedarse con la herencia de su padre. Ahí entrará el enfrentamiento con Rueda”, explica Pedro.

Al igual que ocurrió en la primera temporada, ninguno de los actores sabe quién es el nuevo asesino. “Prefiero trabajar así. A nivel actoral es un regalo porque nos convierte a todos en sospechosos”, dice Lisi. Su compañero está de acuerdo: “Me parece un muy buen sistema de trabajo. Además, esta vez habrá dos investigaciones paralelas: la del asesinato de Marta [Belén López] y la de las nuevas muertes”.

Eso sí, este verano se han librado de la ola de calor que sufrieron el año pasado en Almería, donde se graba gran parte de la serie. “De todas formas yo soy gaditana, así que tengo en la sangre un gen contra el calor”, bromea Lisi. Pedro prefiere quitarle importancia: “Lo del calor de Mar de plástico se ha convertido en trending topic y no es para tanto. Los que de verdad lo sufren son los técnicos que se pasan ocho y diez horas grabando. A los actores, a veces nos toca cerca del mar y con una brisita muy agradable”.

Precisamente las altas temperaturas fueron uno de los motivos que alegó Jesús Castro (entrevista, AQUÍ) para abandonar la serie. “Si la HBO le ofreciera grabar una serie en mitad de la selva y rodeado de mosquitos seguro que dice que sí”, opina su ex compañero Pedro.

Tanto Pedro como Lisi coinciden en que, lo más seguro, es que esta sea la última temporada de la serie. “Como dijo Sonia Martínez en una rueda de prensa, no tendría sentido alargar una trama tan compleja. Se perdería calidad. Si se hiciera una tercera, desde luego no sería en Campoamargo”, opina Lisi. Y Pedro concluye: “Lo difícil de Mar de plástico es que transcurra en una localización tan concreta. Pero bueno, todo puede pasar. Mira Twin Peaks, por ejemplo, que ahora vuelve”.

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