Vuelve ‘House Of Cards’: juntos y aún más fuertes

Acorralados por la prensa y la oposición, Frank y Claire Underwood deciden contraatacar con un arma letal: la guerra.

 

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No corren buenos tiempos para el presidente de 
EE.UU. (Kevin Spacey) y la primera dama (Robin Wright). Terroristas del ICO (Organización del Califato Islámico) han decapitado a un ciudadano estadounidense en Siria y todo el gabinete ha visto la grabación en la Sala de Crisis de la Casa Blanca, lo cual pretenden aprovechar. Y es que Tom Hammerschmidt (Boris McGiver), periodista de The Washington Herald, ha publicado los manejos corruptos del matrimonio y su rival en las próximas elecciones, el carismático senador Conway (Joel Kinnaman), supera a Frank en intención de voto.

Si los Underwood no se han rendido nunca, menos van a hacerlo cuando pueden inventarse la mejor cortina de humo posible: bombardear un país. Como ellos mismos dicen mirando a la audiencia: “No cederemos ante el terror porque nosotros somos el terror”.

Así acababa la cuarta temporada de House of Cards, la serie estrella de Netflix, cuya quinta entrega, de 13 episodios, emitirá Movistar Series a partir del miércoles 31 en España.

Estrenada en EE.UU. en marzo del año pasado, la historia retrataba la actualidad de la política real estadounidense nueve meses antes de la investidura de Donald Trump, investigado ahora por el FBI por su connivencia con Rusia en la campaña electoral contra Hillary Clinton.

Esa es la virtud de la serie creada por Beau Willimon, haber logrado que un producto de ficción basado en las maniobras de un matrimonio para alcanzar y permanecer en la presidencia del país más poderoso del mundo tenga un punto de visionaria.

Willimon, dramaturgo y guionista que trabajó en varias campañas electorales –de Hillary Clinton en 2000 y de Howard Dean en 2004– y que un día recibió el encargo de David Fincher de adaptar una prestigiosa serie británica del mismo nombre, jamás sospechó que su criatura fuera a convertirse en la serie favorita de Barack Obama. El expresidente llegó a pedir en Twitter a sus seguidores que no ‘spoilearan’ en las redes su contenido.

Los nuevos episodios se anunciaron el mismo día de la investidura de Trump y todos los avances juegan con el tono desafiante utilizado por el nuevo presidente en sus apariciones públicas. El propio Kevin Spacey define ese paralelismo con una frase genial: “Uno es un personaje de ficción… y el otro también, pero un encuentro es imposible. Frank antes habría asesinado a Trump”.

La ambición, el poder y el crimen vuelven a ser motores de la nueva temporada, con puentes con la realidad tan llamativos como las restricciones fronterizas, el bombardeo de Siria, con imágenes de niños muertos, y el ataque desesperado a la prensa.

La ficción, coproducida por Spacey y Robin Wright, pierde a Willimon como guionista y gana a Frank Pugliese y Melissa James Gibson, pero la mayoría de los protagonistas permanecen.
Hay excepciones como Mahershala Ali, que abandonó al secretario de prensa Remy Danton para interpretar Moonlight y, de paso, llevarse un Oscar, y Elizabeth Marvel, la rival Heather Dunbar, que se ha pasado a Homeland.

Los sustituyen otras dos caras conocidas: Patricia Clarkson, nominada al Oscar por Retrato de April (2003) y ganadora del Globo de Oro y dos Emmy por A dos metros bajo tierra en 2001 y Campbell Scott (Singles). Encarnan a Jane Davis y Mark Usher, dos poderosos empresarios que apoyan la reelección de Frank.

En poco más de una semana comprobaremos si los Underwood lograrán la reelección, con Claire ya como vicepresidenta, y si Frank superará sus problemas de salud. Se ha hablado incluso de la muerte del gran protagonista, algo frustrante para los fans de la serie.

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