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El 23 de abril es el Día del Libro. En las librerías hay colas, en las redes sociales hay listas, en la radio hay periodistas que aprovechan la fecha para recomendar en voz muy alta sus últimas lecturas. Javier del Pino (Madrid, 1964) es uno de los periodistas españoles más respetados de su generación. Lleva en la Cadena SER desde 1988, fue corresponsal durante 15 años en Washington (desde donde cubrió el 11-S, la guerra de Irak, el huracán Katrina y la victoria de Barack Obama) y desde 2012 dirige y presenta A vivir que son dos días, el programa de radio del fin de semana más escuchado de España. Hemos recogido un clip de la SER en el Día del Libro del año pasado porque nos interesa de lo que habla. Dice que ha releído una novela porque la primera vez la leyó obligado en el BUP...
En sus palabras: "No voy a recomendar un libro. Voy a recomendar dos. Uno se escribió hace 50 años y yo creo que es uno de los primeros libros que yo mismo he vuelto a leer por segunda vez, pero solo porque la primera vez me obligaron a leerlo. Yo estaba haciendo BUP y era una de las lecturas obligadas [...]. Es maravilloso porque encuentras todo lo que luego ha definido la obra de Mendoza. Y, además, encuentras muchas concomitancias con cosas que pasan ahora y te das cuenta de que la España de hace cincuenta años se parece mucho en muchas cosas a la España de hoy".
El libro que recomendó Del Pino como su segunda lectura, 'Ese imbécil va a escribir una novela', la última novela de Juan José Millás, en el momento del clip todavía no había salido al público. Del Pino dijo que había tenido "la suerte de leerlo antes de su publicación". Una obra que ya está en las librerías desde hace meses, por si os interesa.
Pero el protagonista de este artículo es el primero, porque es el que habla de algo que todavía pasa, y que un periodista como Del Pino identifica desde la primera página.
Eduardo Mendoza nació en Barcelona en 1943. Estudió Derecho, trabajó como intérprete en la ONU en Nueva York, Ginebra y Viena. Publicó esta primera novela en 1975: 'La verdad sobre el caso Savolta'. Fue titulada originalmente 'Los soldados de Cataluña'. Tuvo que rebautizarse por la censura del régimen franquista. Publicarla en 1975, con Franco todavía vivo, implicaba navegar por un sistema que controlaba lo que se podía decir y cómo se podía decir. Mendoza lo hizo usando la novela negra como disfraz. Hay asesinatos, investigaciones, documentos judiciales, declaraciones de testigos. Un género que la censura consideraba "menor" (y por tanto "menos peligroso"). Debajo de su envoltorio existía una radiografía de la Barcelona de 1917 a 1919, cuando los conflictos laborales, el anarquismo y el pistolerismo patronal perfilaron la ciudad como un campo de batalla social que prefiguraba lo que vendría dos décadas después.
La novela obtuvo el Premio de la Crítica de narrativa castellana al año siguiente de su publicación. Con el tiempo se ha convertido en lo que los críticos literarios llaman "la primera novela de la Transición", la que señaló el inicio de una nueva manera de escribir en España, más cercana a la tradición narrativa popular (la picaresca, el folletín, la novela de detectives). 50 años después, Booket publica la edición conmemorativa con un prólogo de Sergio Vila-Sanjuán, que como escribe la editorial "celebra el disparo de salida de una trayectoria que nos ha deparado incontables alegrías".
De qué habla Mendoza en 'La verdad sobre el caso Savolta'
Javier Miranda llega a Barcelona desde Castilla a principios del siglo XX buscando trabajo. Entra como empleado en un despacho de abogados y desde ahí se va adentrando en el mundo de la empresa Savolta, un fabricante de armas que vendió a todos los bandos durante la Primera Guerra Mundial y que se enfrenta ahora a una huelga que pone en peligro el negocio. El industrial Savolta aparece asesinado. La investigación tira la novela. Mendoza, entonces, retrata el funcionamiento del poder. La narración funciona a través de distintas voces y formatos. Hay memorias del protagonista, hay documentos judiciales, hay testimonios de personajes secundarios. La multiplicidad de perspectivas hace de la reconstrucción de los hechos algo deliberadamente incompleto, porque "la verdad", como sugiere el título con toda su ironía, siempre depende de quién la cuenta y por qué.
Si volvemos a lo que señala Del Pino cuando dice que "la España de hace 50 años se parece en muchas cosas a la de hoy", podemos entender que se refiere a la tensión entre capital y trabajo, el papel de las instituciones del Estado en los conflictos sociales, la manera en que la violencia se gestiona desde arriba... Mendoza lo contaba ambientándolo en 1917-1919, pero la estructura de lo que describía era perfectamente compatible entonces y lo sigue siendo ahora.
Considermos que merece la pena volver a recomendar un libro de 1975 en 2026 porque sabemos que existen periodistas que lo leyeron obligados en el instituto y que hoy les alucina. Suponemos que esto quiere decir que no ha envejecido... O que ha envejecido muy bien. Mendoza ha recibido a lo largo de su carrera el Premio Cervantes 2016, el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2025 y el Premio Franz Kafka, entre otros reconocimientos internacionales. La edición conmemorativa del 50 aniversario es una buena excusa para llegar al libro por primera vez (o para volver a él, como Javier del Pino). La perspectiva de medio siglo hace que ciertas cosas que en la lectura original podían parecer históricas se vean ahora con otra luz, ¿no?











