Quien disfrutó con 'El tiempo entre costuras' sabe que una buena novela histórica no necesita limitarse a contar una época. Lo que de verdad engancha es ver a una mujer enfrentada a un mundo que no le ha dejado demasiadas salidas, obligada a cruzar fronteras, cambiar de vida y aprender deprisa en un nuevo escenario, características de algunas de las mejores novelas de época de 2026. Por eso este libro puede funcionar tan bien para fans de María Dueñas. No porque copie a Sira Quiroga ni porque repita la fórmula de 'La templanza', sino porque el lector de cualquiera de estas novelas podrá ver reflejado en este libro el mismo espíritu en la protagonista de esta historia, que bien podría estar escrita por María Dueñas.
La novela se titula 'El maestro de azúcar', es de Mayte Uceda y tiene 512 páginas. Planeta la publicó como una novela histórica romántica y la presentó como una gran historia colonial al estilo de Sarah Lark. El arranque nos lleva al norte de España, en 1895. Dos mujeres abandonan Colombres para embarcarse rumbo a Cuba, aunque ninguna viaja por capricho. Mar Altamira es hija del médico del pueblo y ha crecido entre libros y quiere aprender medicina. El problema es que ser mujer le cierra puertas que para los hombres de su familia están abiertas desde el principio.
Una novela histórica entre España, Cuba y el azúcar recomendada para fans de María Dueñas
Paulina es joven, humilde y viuda. Su familia la empuja hacia un matrimonio de conveniencia con un hombre al que no conoce: Víctor Grimani, el maestro de azúcar de una hacienda cubana. Mayte Uceda nos las presenta como dos formas distintas de estar atrapadas. Mar choca contra los límites impuestos al conocimiento femenino. Paulina contra la pobreza, la viudez y las decisiones que otros toman por ella. Las dos llegan a Cuba con expectativas diferentes y las dos descubren que la isla no es solo una promesa de futuro.
La Cuba de 'El maestro de azúcar' no es una postal tropical. Uceda sitúa buena parte de la historia en el mundo de los ingenios azucareros, donde el azúcar es símbolo de explotación. Ese es uno de los puntos que hacen que el libro tenga más interés que una simple novela romántica de época. La novela transcurre en los años previos a la independencia cubana, lo que hace recordarnos a 'La templanza', en la que el vino marcaba el destino de sus protagonistas. Aquí lo hace el azúcar.
Mar Altamira es el personaje que más conecta con las lectoras. Es una mujer inteligente en un tiempo que no sabe qué hacer con su inteligencia. Ha aprendido observando a su padre, ayudándole, leyendo y acompañando su trabajo, pero la sociedad no le permite convertir ese conocimiento en una vida propia. Paulina, en cambio, aporta una mirada más terrenal y más dura. Su problema no es solo que el mundo le niegue una vocación, sino que apenas le reconoce capacidad de elegir. La mandan a casarse y la empujan a una isla lejana.
Víctor Grimani, el maestro de azúcar, no es solo el hombre con el que Paulina debe casarse. Es también una figura que permite entrar en el funcionamiento del ingenio y en la parte técnica, económica y social de ese mundo. El título puede hacer pensar que él será el centro absoluto de la novela, pero el libro pertenece sobre todo a las mujeres. Aun así, Víctor es importante porque representa un tipo de personaje habitual en estas novelas de época: alguien que ha aprendido un oficio, que se ha hecho a sí mismo y que se mueve entre el privilegio y la conciencia de lo que ocurre a su alrededor.
Por qué 'El maestro de azúcar' puede gustar a fans de María Dueñas
La comparación con María Dueñas funciona. 'El maestro de azúcar' no es 'El tiempo entre costuras' en Cuba, por así decirlo, o como esta novela histórica imprescindible de María Dueñas. Lo que comparte con ese tipo de novelas es la apuesta por una protagonista femenina, por una época convulsa y por un viaje que obliga a cambiar la manera de mirar el mundo. También tiene algo de 'La templanza' en el interés por los negocios, las fortunas, las herencias y los escenarios coloniales. En ambos casos, la novela histórica no se limita a vestidos, barcos y salones. Importan las relaciones de poder o los secretos de familia.
Por eso me parece una buena recomendación para quienes buscan un libro largo, de época, con romance, drama y una ambientación trabajada. Sus 512 páginas permiten entrar despacio en Colombres, cruzar el Atlántico y quedarse en una Cuba luminosa solo en apariencia. Mayte Uceda no escribe una novela histórica fría ni una simple aventura romántica.















