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En los sótanos y almacenes de los grandes museos del mundo hay miles de obras de arte que nadie ve. El Vaticano tiene en sus depósitos decenas de miles de objetos catalogados, otros tantos sin catalogar y una cantidad desconocida de piezas que acumulan polvo bajo atribuciones erróneas o sin atribución. Es decir, el museo más inaccesible del mundo podría estar guardando (y sin saberlo) obras de valor incalculable. Los expertos en arte lo saben, los restauradores también. Y Daniel Silva hace uso de esta información en su última novela para escribir la premisa más inteligente de toda la serie.
Daniel Silva (Estados Unidos, 1960) es el autor número uno del New York Times, con libros publicados en más de treinta países. Empezó su carrera como periodista de UPI en El Cairo y como productor en CNN antes de publicar su primera novela en 1997. Veinticinco libros después, con 'La obra maestra', el vigésimo quinto de la serie Gabriel Allon, sigue siendo uno de los nombres más fiables del thriller internacional, alguien cuya nueva novela entra directamente en las listas de más vendidos y de cuya siguiente entrega ya hay fecha: el vigésimo sexto libro de la saga sale el 14 de julio de 2026. Lo que promete 'La obra maestra', publicada por HarperCollins en España, es lo que entrega. Ofrece una historia pensada sobre el mundo del arte más oscuro, ambientada en la Venecia más bella e inquietante, con un misterio que arranca con el cadáver de una mujer flotando en la laguna y se abre hacia algo mucho mayor. Gabriel Allon, restaurador y espía retirado del Mossad, llega a Venecia para trabajar en uno de los cuadros más importantes de la ciudad. Lo que encuentra en el canal no estaba en su agenda.
La premisa central de la novela es tan buena que uno se pregunta por qué nadie la había usado antes. Un cuadro de Leonardo da Vinci (un retrato de una joven hermosa) lleva más de un siglo en un almacén de los Museos Vaticanos, oculto bajo una capa de pintura mediocre atribuida a un artista desconocido. Nadie sabe que está ahí. Y cuando alguien lo roba, nadie sabe que ha desaparecido. Nadie, excepto quien lo robó y la mujer cuyo cadáver aparece en el canal. El robo perfecto de una obra que oficialmente no existe.
Este libro es un thriller de misterio en capas. Cada respuesta abre una nueva pregunta y el lector intuye desde el principio que hay algo mucho más grande de lo que parece. El mundo del arte tiene una densidad particular (en relación a las falsificaciones, las procedencias dudosas, las subastas privadas, el mercado negro de obras robadas durante guerras) que Silva ha podido estudiar en profundidad y que ha utilizado como escenario creíble y atractivo. De hecho, El Washington Post lo calificó hace años como "un profesional de la ficción de espionaje de talla mundial", descripción que hoy todavía encaja con su estilo y perfil.
Venecia como personaje en una novela de Daniel Silva
Una de las mejores decisiones de 'La obra maestra' es presentar Venecia como escenario activo que condiciona todo lo que ocurre. Silva ha estado allí muchas veces con los ojos abiertos. Venecia es una ciudad construida sobre el agua y sobre el dinero, una combinación que produce un tipo de secreto que sobrevive cuando nadie tiene especial interés en que salga a la luz.
El Daily Mail describió a Gabriel Allon como "el James Bond del siglo XXI", y aunque la comparación tiene algo de cliché, es cierto que Allon es un personaje que funciona porque tiene suficiente historia acumulada en veinticinco libros como para que el lector sienta que lo conoce. Ha envejecido a lo largo de la saga, ha perdido personas que quería, ha tomado decisiones que pesan... Una acumulación biográfica con una densidad rara e inquietante. No hace falta haber leído los veinticuatro anteriores para disfrutar de este (sabemos que Silva cuida siempre el acceso de los nuevos lectores). De todas maneras, quien llegue a través de 'La obra maestra' va a querer buscar los anteriores.
Hay una razón estructural por la que la combinación de arte y espionaje produce tan buenos thrillers. Silva la ha explotado durante treinta años mejor que nadie. Los dos mundos comparten la misma economía de secretos, el mismo sistema de información que circula entre pocas personas que se conocen entre sí, el mismo problema de determinar qué es auténtico y qué es una falsificación, el mismo mercado donde el valor de algo depende de lo que la gente cree que es y no necesariamente de lo que es. Un cuadro falsificado que todo el mundo cree auténtico vale lo mismo que un cuadro auténtico hasta que alguien lo descubre. Un informante que parece de fiar vale lo mismo que un informante real hasta que alguien lo descubre. La mecánica es idéntica.
'La obra maestra' utiliza esta lógica con una precisión que la hace funcionar tanto para los lectores que siguen la saga desde el principio como para quienes llegan por primera vez. El Daily Mail tiene razón cuando dice que Allon es el James Bond del siglo XXI, pero con una ventaja sobre Bond... Allon tiene memoria y lleva consigo el peso de todo lo que ha vivido. Cada novela tiene una profundidad emocional que la saga de Fleming nunca alcanzó. Descúbrelo por ti misma y nos cuentas.













