Nadie sabe quién es Iliana Xander. Y aclaro: este dato no es una queja sobre la falta de información biográfica en la contraportada. Su anonimato es una elección deliberada de una autora que ha decidido que su identidad sea un misterio, algo que ha despertado todo tipo de teorías entre sus fans y añade aún más intriga a la identidad de alguien que, cuando no está escribiendo, viaja o se dedica a su faceta de artista plástica. Eso es todo lo que se sabe de ella. No hay foto, no hay entrevistas, no hay giras de presentaciones. Solo su obra. Y resulta que su obra, su libro, es suficiente para que en pocos meses se haya publicado en más de treinta y cinco países y para que la gente que lo lee sienta la necesidad de recomendarlo.

La comparación con 'La asistenta', de Freida McFadden que circula desde que el libro llegó a las librerías es una descripción funcional de qué tipo de thriller es este y qué tipo de lectora va a disfrutarlo. Es un libro muy adictivo que desarrolla su tensión sobre secretos familiares en capas con una narradora que sabe menos de lo que cree saber sobre las personas que forman su vida. La mecánica de "historia que reescribe su propio pasado a medida que avanza" es, en nuestra opinión, la más difícil de inventar sin que se note la maquinaria. Xander la domina con una habilidad que no se aprende fácilmente.

'Con amor, mamá', de Iliana Xander, empieza en el funeral de Elizabeth Casper, conocida por sus millones de fans como A. Z. Ganven, la reina del thriller. Acuden admiradores que lloran a alguien a quien no conocían, cámaras, sonrisas forzadas, el espectáculo de un duelo público que no tiene nada que ver con el duelo real. La hija de la escritora, Mackenzie, observa con dolor y con la sospecha de que algo en su muerte no cuadra. Dicen que fue una caída, un golpe en la cabeza, un accidente. Demasiado perfecto. Entonces llega una primera carta sin remitente, firmada por "tu fan número 1", con unas páginas arrancadas de un diario y una pregunta que cambia todo lo que Mackenzie creía saber.

Planeta ‘Con amor, mamá’, de Iliana Xander

‘Con amor, mamá’, de Iliana Xander

Planeta ‘Con amor, mamá’, de Iliana Xander

Crédito: Planeta

Volvemos al mecanismo que acabamos de introducir. La idea de "cartas que llegan después de la muerte", aquellas relevan secretos que la madre guardó durante décadas, no es nuevo en el género. Xander aporta algo nuevo. Las cartas no van respondiendo preguntas sino generando otras nuevas, de manera que cada revelación produce más incertidumbre en lugar de menos. Este mecanismo produce el efecto que los lectores de 'La asistenta' conocen de antes porque está ligado a la imposibilidad de dejar el libro en un punto de pausa porque no hay puntos de pausa reales.

Por otro lado, la estructura narrativa alterna entre el presente (la investigación de Mackenzie) y el pasado (los diarios de su madre que van llegando en cartas sucesivas). La doble línea temporal es un recurso habitual en el thriller psicológico contemporáneo porque permite al autor controlar qué sabe el lector en cada momento, dosificar la información y crear la tensión de ver el presente con ojos del pasado. Xander lo maneja con soltura. De hecho, The Bookseller, la publicación de referencia del sector editorial anglófono, ha descrito su perfil como "la próxima obsesión de las lectoras de Freida McFadden". Es una declaración que la prensa especializada difundió antes de que el libro se publicara en inglés.

El anonimato como estrategia y como reflejo del libro

Hay algo perfectamente coherente en que la autora de un libro sobre identidades secretas y sobre la distancia entre la persona pública y la persona privada haya decidido mantener su identidad en el misterio. Si Xander es un seudónimo (y todo indica que lo es, dado que la editorial confirma que ha publicado más de veinte libros bajo distintos nombres antes de este) entonces hay detrás una escritora experimentada detrás de este libro. Los giros llegan cuando tienen que llegar, los cabos no se sueltan hasta que el momento es exacto y, cuando el final llega, resulta inevitable en lugar de forzado.

Los lectores que han dejado reseñas describen el libro con las mismas palabras una y otra vez: imposible de soltar, cada giro mejor que el anterior, corazón en un puño. Nos gusta leer todas estas reacciones porque creemos que solo las produce un libro que suscita algo físico en quien lo lee. Esta obra provoca una satisfacción extraña muy interesante. Es una historia que no te suelta aunque ansíes parar. Es el libro que llevas al bus, al que vuelves mientras esperas en una cola, el que te quita el sueño... Es un libro que se pasa de mano en mano y se recomienda todo el tiempo. Yo ya lo he pasado...