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Iñaki Urdangarin y la infanta Cristina ya han firmado su divorcio. Un trámite que habría tenido lugar en Barcelona a finales de diciembre de 2023, casi dos años después de anunciar, a través de un comunicado, que había decidido "de común acuerdo, interrumpir su relación matrimonial". Y que trae consecuencias para ambas partes, sobre todo para Urdangarin. El exduque de Palma ha tenido que renunciar a uno de los privilegios que tenía desde que comenzó su relación con la infanta: en los próximo días dejará de tener escolta.
Al parecer, Iñaki habría pedido que los policías siguieran a su lado, y uno de sus argumentos habría sido su condena por el caso Nóos, que acaba el próximo mes de abril. Pero parece que su petición no ha sido admitida y una vez firmado el divorcio, Urdangarin se queda sin el servicio de escoltas de Casa Real. Según han informado a Vanitatis fuentes del Ministerio de Interior, ya se ha empezado a trabajar en la reasignación de puestos para los escoltas que han trabajado para Urdangarin en los últimos años. Un total de ocho funcionarios que seguirán trabajando en el servicio de seguridad 'real', aunque sea en otros puestos como contravigilancia o con guías caninos. También se tiene en cuenta el tipo de escolta con la que todavía cuenta Urdangarin. En su caso es dinámica, es decir, la que acompaña al escoltado, a diferencia de la estática que es la que hace guardia en la casa de la persona escoltada.
Esta escolta le acompaña pero dentro del territorio nacional, de ahí que Urdangarin viajase hasta Bidart (Francia) con Ainhoa Armentia, cuando nada hacía presagiar la separación de los exduques de Palma. Entorno en el que aparecieron las primeras imágenes de ambos juntos. La pareja está feliz, ya vive junta, en la misma urbanización en la que reside la madre de Urdangarin y tendría planes de boda. Según ha comentado Sandra Aladro, en 'Vamos a ver': "Hubo un tiempo, después de la separación, que cambió su actitud y pasó de estar agobiado con la prensa a pasar de todo. Cuando salió de prisión y se descubrió su romance con Ainhoa, su cabeza hizo clic y ya no se escondía, era sorprendente, se reía y todo. Ahora vuelve a estar receloso, pero es normal porque justo antes de Navidad, cuando firmaron el divorcio, dejó claro a todos que se había acabado su figura pública". Y si su intención ser una persona anónima, no es de extrañar que se quede sin escolta.














