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Iñaki Urdangarin se ha propuesto contar en primera persona gracias la próxima publicación de sus memorias, 'Todo lo vivido' que se publicarán este 12 de febrero, todo aquello a lo que se ha enfrentado desde que comenzase su relación con la infanta Cristina. Desde los inicios de su relación, su paso por la cárcel o su mediática separación de la hija del rey Juan Carlos. Y poco a poco, vamos conociendo más detalles del libro que competirá en las estanterías con el que fuera su suegro. 'Todo lo vivido' podría llegar a desbancar 'Reconciliación' en las próximas semanas de los tops ventas.
Para ir abriendo boca, Iñaki ha decidido publicar el prólogo de su libro, al que él mismo ha puesto voz, a través de la revista ¡Hola! que ha tenido acceso a estas palabras del que fuera apodado el "relojero vitoriano".
El valor de contar lo vivido en primera persona
"Todos parecen saber quién soy yo, qué pienso, qué hago, por qué lo hago. Y yo, hasta ahora, he optado por el silencio. Por prudencia, por respeto, por miedo… por muchas razones. Algunas buenas. Otras, no tanto. Hoy, por primera vez, quiero contar mi historia con mi propia voz. No para justificarme, ni para buscar compasión, ni para maquillar errores. Al contrario, escribo este libro porque necesito mirar de frente todo lo que vivido: las cumbres, pero también los valles, compartirlo con honestidad y cerrar etapas", comienza explicando el que fuera duque de Palma dejando claro que ha llegado el momento de romper el silencio y contar lo sucedido desde su perspectiva.
"El deporte me formó para caer… y volver a levantarme"
Iñaki Urdangarin ha querido resaltar la importancia del deporte y todo lo que le enseño esta disciplina durante su infancia: "Y cuando miro hacia atrás, la verdad es que he vivido cosas extraordinarias. Desde una infancia sencilla y feliz, hasta alcanzar lo más alto del deporte profesional, con cinco Copas de Europa consecutivas junto a un equipo al que aún considero mi segunda familia. El deporte marcó profundamente mi vida. Me educó en valores que hoy reconozco como esenciales: la cultura del esfuerzo, la disciplina diaria, la humildad ante la derrota y la responsabilidad que conlleva la victoria.
Destaca también la cultura del sacrificio que le ayudó a recomponerse en sus momentos más complicados: "Aprendí que nada se consigue sin trabajo, que los grandes logros no se improvisan y que todo sacrificio, si tiene sentido, merece la pena. Esa mentalidad me enseñó a superar límites y, sin duda, me sostuvo también en los momentos más oscuros, cuando parecía que todo se venía abajo. El deporte me formó para caer… y volver a levantarme".
También en su prólogo habla sobre su boda con la infanta Cristina y su matrimonio: "Me casé por amor, tuve cuatro hijos maravillosos, formé parte de la Familia Real, viví entre palacios, recepciones y despachos, en un mundo muy alejado de las canchas de entrenamiento o del amado pueblo de mi infancia".
"Tuve que desnudarme ante mí mismo"
Y después llega el momento de entonar el "mea culpa": "Y luego cometí errores. Me equivoqué, y esas decisiones me llevaron a perderlo todo. Fui juzgado, condenado y pasé más de mil días y mil noches en prisión. No hay forma suave de decirlo. Fue así. Y, aunque duele, es parte de lo que soy. Pero también es cierto que, en medio de esa caída, encontré algo que nunca había tenido: silencio. Tiempo. Introspección. Y, sobre todo, verdad. Tuve que mirarme sin excusas. Sin títulos, sin protecciones. Tuve que desnudarme ante mí mismo".
Perdonar y perdonarse
El exmarido de la Iñaki Urdangarin pide perdón por sus errores: "Quiero hablar de caídas, sí, pero también de cómo se levanta uno. De lo que significa de verdad la palabra "reinventarse". De lo que cuesta pedir perdón y de lo que vale perdonarse a uno mismo. De lo que significa renunciar a la imagen pública para recuperar a la persona que fui y que ahora vuelvo a ser.
Encuentra su ikigai: su propósito en la vida
"Hoy vivo en Vitoria. Llevo una vida sencilla, casi monástica, sin cámaras ni titulares. Intento ser el mejor padre para mis hijos, mejor hijo, mejor pareja, mejor amigo. Me he formado —y sigo formándome— como coach, porque creo sinceramente que todo lo que he vivido y aprendido puede tener valor para otras personas que también estén atravesando momentos difíciles en su vida, en su trabajo, en sus relaciones, reinvenciones forzadas o voluntarias. Tras alcanzar la gloria y bajar a los abismos, encontré finalmente el mayor de los tesoros para cualquier ser humano: un propósito. El mío, crear un espacio donde acompañar a todos aquellos que están en la búsqueda del suyo, que necesitan hacer esa parada en boxes para definir una mejor ruta en su vida, para enfrentarse a nuevos retos desde un lugar más consciente".







