La visita exprés de los príncipes de Mónaco a Madrid ha sido todo un éxito, pero en uno de los momentos cumbre de la cita de Felipe y Letizia con Alberto y Charlene, quedó, para la posteridad, un curioso momento. El matrimonio monegasco aterrizó en la capital a primera hora de la mañana para que Alberto se reuniera con el rey Felipe y ambos mantuvieran una charla y un almuerzo en el Palacio de la Zarzuela, con motivo del 150º aniversario de la apertura de la primera misión diplomática entre España y Mónaco. Ya por la tarde, se unieron a ellos, en el Jardín Botánico, Letizia y Charlene para visitar el pabellón Villanueva, donde están situadas las exposiciones '8º Foro de los Artistas de Mónaco' y 'Mónaco y España: cinco siglos de historia compartida'. Y precisamente en el momento de su llegada al centro de Madrid, ocurrió lo inesperado.

charlene de monaco junto a los reyes felipe y letizia en su visita a madrid con el principe alberto de monaco
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Los Reyes ya estaban puntuales y en sus puestos en el Paseo del Prado para dar la bienvenida al matrimonio y, en el momento del saludo, Charlene realizó una llamativa y exagerada reverencia ante los Reyes completamente innecesaria. Un error de protocolo que dejó a Letizia con el saludo en el aire y cara de sorpresa, pues mientras ella iba a darle sencillamente dos besos a Charlene, como había hecho previamente con Alberto, la princesa de Mónaco hacía una genuflexión, dejando plantada durante unos segundos a la Reina:

El error de Charlene con los Reyes: por qué no debió hacer una reverencia

A pesar de que Alberto y Charlene de Mónaco ostentan el título de príncipes, son jefes de Estado igual que los Reyes, por lo que, en el mismo rango, no se espera ningún tipo de reverencia ni genuflexión. El protocolo, aunque no es estricto para estos casos, solo requiere un saludo cordial, que puede ser un apretón de manos o dos besos. Y es especialmente llamativo el error de Charlene cuando tanto los príncipes como los Reyes tienen equipos de protocolo que se han puesto de acuerdo previamente en todo y les informan, posteriormente, de todo para que la visita salga rodada. Algo que es completamente habitual para este tipo de visitas en las que no se deja nada al azar.

No es la primera vez: los otros errores de protocolo de Charlene de Mónaco

Sin embargo, no es el primer error que comete Charlene en cuestiones protocolarias, y ella misma lo ha reconocido abiertamente en algunas entrevistas que ha concedido. En una ocasión, por ejemplo, Charlene se decantó por una manicura en color negro, nada habitual entre las realezas, aunque uno de los errores más sonados ocurrió en 2011, precisamente durante la boda de Charlene con Alberto, cuando una ¿equivocación? desplazó a Carolina de Mónaco de su puesto como madrina y se la sentó lejos de su hermano. Un gesto que dio la vuelta al mundo y se interpretó como un 'hachazo' entre cuñadas, cuya relación, ya durante el noviazgo de Alberto y Charlene, no era la más fluida.

Headshot of Daniel Reyes
Daniel Reyes se graduó en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos. Experto en actualidad de corazón, sociedad y televisión; Dani redacta noticias en Diez Minutos desde 2015, donde ha ganado en los últimos años una gran experiencia a la hora de escribir sobre todas las novedades de los famosos, reality de televisión como 'Supervivientes' y 'La isla de las tentaciones' o series. Las redes sociales no tienen secretos para él, donde se mueve como pez en el agua para encontrar la última hora de la vida de los famosos o la polémica más reciente: lo mismo te habla de las Kardashian que de Isabel Pantoja, Beyoncé, 'Sálvame' o de Felipe y Letizia: Realeza, al fin y al cabo, aunque cada uno en lo suyo. Periodista 360, a lo Paquita Salas, tampoco tiene límite a la hora de escribir sobre temas tan variados como política o maternidad, o incluso sobre sus aficiones, que pasan por la moda, las últimas tendencias o la belleza, algo en lo que se especializó tras pasar por la revista S Moda entre 2014 y 2015, donde si ya llegó haciéndole 'tilín' todo ese mundillo, allí se volvió todo un experto del maquillaje, las cremas o los tratamientos puntuales teros. Un pasatiempo que sigue desarrollándose y que compagina con su trabajo como redactor.