La reina Letizia volvió a demostrar que su amor por la lectura va mucho más allá de los compromisos de su agenda oficial. Exactamente dos semanas después de haber presidido la inauguración oficial de la Feria del Libro de Madrid, Doña Letizia regresó al Parque del Retiro, pero esta vez de manera estrictamente privada, para sorpresa de libreros y visitantes. Aprovechando las agradables temperaturas de la jornada, la Reina paseó entre las casetas como una visitante más, mimetizándose con el ambiente gracias a un estilismo cómodo y muy veraniego. Para la ocasión, eligió un total look blanco compuesto por una camiseta de tirantes y unos pantalones vaqueros, combinado con un bolso de piel en color marrón. Un atuendo informal perfecto para pasar desapercibida entre la multitud. Parece tras la visita del Papa León XIV a España, doña Letizia le ha cogido el gusto a vestirse de blanco, demostrando que es un color que le sienta fenomenal y que favorece a su bronceado.
Durante su recorrido, que pilló por sorpresa a los paseantes, la Reina se comportó como una visitante más. Dedicó tiempo a ojear las novedades literarias, charló distendidamente con los editores y adquirió varios ejemplares para su biblioteca personal.
Risas, compras y 'selfies' con el gremio
Durante su recorrido, Doña Letizia se tomó su tiempo para ojear las novedades editoriales y adquirir varios ejemplares. Sin embargo, el momento más especial de la tarde se produjo cuando decidió visitar las casetas de los libreros con los que ya había coincidido durante su visita oficial, como la caseta de la Librería Girasol, donde no dudó en hacerse un 'selfie' con Laura. Mostrando su faceta más cercana y cómplice, la Reina charló animadamente con los profesionales del sector, interesándose por cómo iba la campaña de este año. Lejos de la rigidez institucional, Doña Letizia rompió distancias y no dudó en posar sonriente para varios 'selfies', dejando claro, una vez más, su apoyo incondicional y su calidez hacia el gremio literario.















