El Principado de Mónaco ha vivido esta semana dos de los eventos más destacados de su agenda y es que han celebrado el día de su patrona, Santa Devota. El príncipe Alberto III de Mónaco ha sido el encargado de presidir los oficios en los que ha estado presente su familia: su mujer, Charlene y sus hijos mellizos, Jacques y Gabriella. Los oficios comenzaban en la noche del viernes donde es tradición que la Familia Real dé el pistoletazo de salida a la agenda de los festejos quemando una barca. Un evento en el que los mellizos, como viene a ser cada vez más habitual, han sido los absolutos protagonistas.

Tanto es así que ambos ayudaron también en el encendido de la hoguera con sendos quemadores, algo que le gustó mucho a Gabriella, quien insistió en quemar una parte de los arbustos de su zona que todavía no habían prendido. Para esta ocasión, la esposa de Alberto III apostó por un look en tono oscuro totalmente al que le dio una nota de color con un abrigo de paño blanco de grandes dimensiones y doble abotonadura frontal. Una elección perfecta para un evento que se celebraba en noche cerrada.

charlene alberto iii monaco
Gtres​

Así, en la mañana siguiente, la pareja, esta vez sin los mellizos ni ningún otro familiar, acudía a la catedral del principado. Allí se celebraban los eventos religiosos principales en honor a Santa Devota. Es la primera vez que acuden juntos desde 2021 y es que el año pasado, en 2023, Charlene tuvo que acudir sola puesto que su marido estaba convaleciente tras haberse contagiado por segunda vez de COVID19; mientras que en 2022 era Alberto III quien acudía en solitario mientras su mujer se recuperaba de su larga enfermedad.

Un look rompedor y clásico

Para esta ocasión, Charlene apostaba nuevamente por un tono oscuro, pero no el negro, sino el azul oscuro. Inspirándose en el vestidor de su marido, la princesa escogía un traje de pantalón de pinzas recto, sobrio, con chaqueta cruzada de doble botonadura. Una elección rompedora para acudir a una tradicional misa en la catedral.

charlene alberto iii monaco
Niviere David/ABACAPRESS.COM

Para darle su toque propio, la princesa ha escogido un foulard del mismo tono que el traje con el que abrigarse la garganta sin restar el protagonismo al traje, y es que no ha cogido ningún abrigo. Además, ha llevado un bolso de mano a juego. Un look monocromático con el que ha dado un toque de elegancia y un único toque de color: sus pendientes de brillantes blanco, a juego con la sombra de ojos.

De esta forma, con menos colorido de lo que nos tenía acostumbrados en ocasiones anteriores, pero igual de eficiente y elegante, propio de la nueva tendencia de moda del "lujo silencioso"; la princesa ha acaparado las miradas a la puerta de la catedral, y a la salida al balcón, donde ha saludado a todos los monaguescos que esperaban atentos.