Los royals no han querido perderse el eclipse solar del 12 de agosto que ha dejado imágenes para el recuerdo en buena parte de Europa. Mientras Felipe VI, que se encuentra en Mallorca, ha observado este fenómeno astronómico desde el museo Son Marroig de Deià, Federico de Dinamarca lo hacía a miles de kilómetros de distancia y desde un escenario que poco tiene que envidiar al elegido por el monarca español. Federico aprovechó el eclipse para reinaugurar el histórico observatorio de la Torre Redonda de Copenhague, considerado el edificio de observatorio en funcionamiento más antiguo de Europa. La elección del día y la hora no fue fruto de la casualidad: en la capital danesa, la Luna llegó a ocultar aproximadamente el 83 % del disco solar sobre las 19:15 horas.
Federico X llegó a la Torre Redonda acompañado por su directora, Jeanette Bursche, y recorrió la característica rampa en espiral que conduce hacia la parte superior del edificio. Antes de subir a la plataforma de observación, el monarca pudo visitar la exposición dedicada a Ole Rømer, uno de los grandes nombres de la astronomía danesa. Y minutos después accedía a la cúpula del edificio donde le 'esperaba' el gran protagonista de la jornada: un telescopio de 1929. Durante los últimos seis meses, tanto el edificio como el telescopio han sido sometidos a una profunda restauración. Y, qué mejor manera de volver a ponerlo en funcionamiento que apuntándolos hacia uno de los grandes acontecimientos astronómicos del año: el eclipse solar.
Federico X abrió personalmente la cúpula, mientras la astrofísica y responsable de observación Christina Toldbo le explicaba las características del observatorio y del eclipse que estaban a punto de contemplar. El marido de Mary de Dinamarca parecía especialmente emocionado al poder observar el fenómeno a través del telescopio de 1929 recién restaurado. Una imagen especialmente significativa, teniendo en cuenta que el edificio lleva casi cuatro siglos estrechamente relacionado con la observación del cielo.
A diferencia de España, donde el eclipse solar fue total en gran parte del país, desde Copenhague, la Luna llegó a cubrir aproximadamente el 83 % del disco solar, convirtiendo el 12 de agosto en una ocasión especialmente indicada para inaugurar el observatorio. Además, mientras que en España viviremos otros dos eclipses en los próximos años, uno en 2027 y otro en 2028, los daneses tendrán que esperar hasta 2039 para volver a disfrutar de un eclipse comparable. Jeanette Bursche, directora de la Torre Redonda, resumió después la excepcionalidad de la jornada: "Fue un momento muy especial poder volver a utilizar el telescopio durante un fenómeno celeste tan poco común".
La Torre Redonda de Copenhague, un observatorio con casi cuatro siglos de historia
La historia del observatorio está ligada a Federico X. La Torre Redonda comenzó a construirse en 1637 por iniciativa de Cristian IV, antepasado del actual monarca, y quedó terminada en 1642. Su observatorio recibió originalmente el nombre de Stjerneborg Real de Copenhague, inspirado en el observatorio Stjerneborg que Tycho Brahe había construido en la isla de Hven. Desde el mirador que hay instalado en la cima del edificio se contemplan los tejados y las agujas de la capital danesa.
Después de esta reapertura protagonizada por Federico X, habrá que esperar unos meses para que el público pueda disfrutar nuevamente del lugar, ya que el observatorio abrirá oficialmente sus puertas a los visitantes el 5 de octubre de 2026, cuando la llegada de noches suficientemente oscuras permitirá volver a dirigir su histórico telescopio hacia los objetos celestes. Aunque desde Dinamarca no pudo observarse el eclipse en su totalidad, Federico X difícilmente podría haber elegido un escenario más apropiado para contemplar este fenómeno.














