Además de buen portero, Íker Casillas es todo un padrazo con los pequeños Martín y Lucas. El portero del Oporto F.C. vive por y para el fútbol, una pasión que también quiere inculcar a sus dos pequeños fruto de su unión con Sara Carbonero, que recientemente acaba de cumplir años. Por eso no pierde la oportunidad de llevárselos a un entrenamiento o, incluso, a un partido de la liga portuguesa. De hecho, este fin de semana los jugadores del Oporto quisieron celebrar por adelantando el Día del Padre con sus aficionados y saltaron al terreno de juego, minutos antes de su choque contra el Boavista, con sus respectivos retoños.
Y ahí estaba Íker con Martín y Lucas, de cuatro y un año. Los pequeños iban ataviados con el uniforme del Oporto F.C. y luciendo el 1 en la espalda, igual que su famoso papá. El de Móstoles estuvo muy pendiente de ellos durante los minutos que los niños estuvieron en el césped. Y es que a falta de mamá Sara, que debía de estar contemplando tan entrañable estampa en algún lugar de la grada del Estadio do Dragão, papá Íker derrochó mimos y atenciones a los niños de sus ojos.













