Concha Velasco: "Me levanto a las cinco de la mañana para estudiar y mantener la mente activa"

La actriz sigue al pie del cañón y a sus 78 años no piensa en la retirada. Al contrario, está de gira por toda España con la obra de teatro, 'El funeral', escrita y dirigida por su hijo Manuel, con la que está teniendo mucho éxito.

Es una de las más grandes actrices de nuestro país. Lo ha demostrado a lo largo de los años, interpretando papeles que no dejan indiferente: Santa Teresa de Jesús o la Reina Juana, entre otros muchos. De ahí, que algunos se sorprendan de que a los 78 años siga al pie del cañón, y es que hacer lo que le gusta, le da vida. En este momento, una comedia titulada 'El funeral', de la que es autor y director su hijo Manuel, y en la que comparte protagonismo con Antonio Resines. Una obra que pasean por los teatros de España al ritmo de "No hay entradas".

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Concha Velasco y Rosa Villacastín se citaron en el hotel Eurostars Madrid Tower para realizar la entrevista.
Guillermo Jiménez

Carmena le dijo en la entrega de la Medalla de Oro de Madrid una frase que la define: "Concha, eres una maestra de la vida".

Manuela es una mujer muy inteligente que supo decirnos a cada una de las premiadas lo que sentía. Yo estoy muy orgullosa de que me hayan dado la Medalla de Oro de Madrid y la de Valladolid, que me entregaron en otro acto muy emotivo.

En Valladolid tiene una calle y un teatro.

Que llevan mi nombre, tal y como manifestó Oscar Puente, el actual alcalde, que pronunció un discurso tan emotivo y cercano como el de Carmena, de los que llegan al corazón. Me emocioné tanto que lloré y eso que no soy nada llorona.

También ha recibido el Nacional de Teatro.

No solo por 'La Reina Juana' sino por las últimas obras: 'La vida por delante' y 'Olivia y Eugenio'. Soy la única actriz que tiene dos Premios Nacionales de Teatro, y la Gran Cruz de Alfonso X El Sabio.

¿Cuándo desembarca en Madrid?

Llegué con 10 años, acogida por una familia maravillosa. No teníamos dónde vivir y fuimos a la casa del hermano de mi madre y de Carmina, su mujer. Mi madre estaba harta de vivir en Marruecos, y quería volver a la Península, porque sabía que yo quería ser artista y en Madrid podía estudiar en el Conservatorio.

¿Su madre siempre la apoyó?

No sé si me apoyó o me lo inculcó. Siempre me recuerdo vestida de gitana y con el tutú. A mi madre le dio el primer infarto cuando estrené "Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?" donde salía cantando 'Francisco Alegre y olé'.

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¿A qué artista quería parecerse entonces?

A doña Concha Piquer y a Juanita Reina. A doña Concha porque mi madre tenía adoración por ella, cantaba todas sus canciones, por eso cuando llegamos aquí me matriculó en el Conservatorio de música y danza.

Gracias a todo lo que ha vivido, ha llegado donde está.

Sí, pero sobre todo gracias a que mi madre, que era maestra, siempre me obligó a estudiar. A mis 78 años sigo haciéndolo: me levanto a las 5 de la mañana para estudiar, es lo que me permite tener la mente activa.

¿Qué supuso en su momento interpretar a 'La chica yeyé'?

Un espaldarazo. Mi único error fue no trabajar en 'Farmacia de Guardia', con Antonio Mercero, porque tenía un contrato en Antena 3. He sabido muy bien lo que tenía que hacer en cada momento y ahora también lo sé.

¿Quién elige los papeles de grandes mujeres que interpreta?

Yo, porque muchos de esos papeles los he producido yo. No he esperado que nadie viniera a ofrecérmelos y eso conlleva un riesgo.

Es la actriz que más dinero ha ganado: ¿dónde ha ido a parar?

Nunca se dice que lo que he ganado lo invertíamos en el teatro, en producciones como 'Hello, Dolly!', con la que estuvimos tres años de gira. Un montaje que nos costó 600 millones de las antiguas pesetas, porque en aquel momento no había subvenciones, y además competíamos con 'May Fair Lady', de Paloma San Basilio y Pepe Sacristán. Ahora se habla de los musicales pero nosotras fuimos pioneras, como Lina Morgan. Pero el más moderno fue 'Mamá quiero ser artista', que también produjimos Paco y yo.

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Guillermo Jiménez
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¿Se arrepiente de no haber invertido en algo más rentable?

No, solo me arrepiento de haber hecho daño a alguna persona, pero cuando llegue mi momento pediré perdón a Dios, a quien pido que me dé tiempo para hacerlo, porque soy muy creyente debido a la educación católica que recibí de mi madre, que es mi ejemplo de vida, de mujer. Cuando miro sus fotos veo que hay una enorme tristeza en sus ojos, que sólo yo sé a qué se debe.

¿No fue una mujer feliz?

A mi madre le hubiera gustado que yo me hubiera ido a Londres, donde me concedieron una beca para estudiar danza, lo que hubiera supuesto un gran salto en mi carrera. Lástima que muriera tan joven, todavía no había cumplido los 74 años, porque sufrió mucho en la vida, en cambio mi padre era todo vida, yo soy Sagitario como él y creo que es la razón de que nos llevásemos tan mal.

¿Qué le molestaba de usted?

Que tengo un talante muy parecido al suyo y llevaba mal que hiciera sufrir a mi madre, ese fue el mayor problema. Murió a los 86 de un ataque de fabada. Lo recuerdo bien, era un 31 de julio, y hacía un calor insoportable en Madrid.

¿Ha dicho de fabada? Está de broma...

No. Mi hermano y yo le dejamos media hora solo, y en ese tiempo, se vistió como un dandi porque era presumido, bajó a un restaurante, tomó una fabada y se murió. Yo estoy en la línea de que hay que disfrutar a tope.

¿Se siente una maestra de la vida?

Sí, porque he amado, he vivido, he fracasado. Los fracasos enseñan tanto o más que los éxitos, te lo digo yo que he tenido muchos éxitos. Ahora que soy mayor me preocupa el abuso que hay de los mayores, porque les tratan como si fueran tontitos. Yo estoy con los que se echan a la calle a reivindicar mejores pensiones, mejor sanidad, mejor educación.

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¿Se identifica con las mujeres que no lloran?

No me gustan ni las mujeres ni los personas que no lloran, a mí me gustan los que lloran, porque llorar es buenísimo.

En eso sí tiene un máster.

Y en otras muchas cosas, porque yo he amado, he llorado y he sufrido mucho.

¿Está de acuerdo con movimientos como el 'Me Too'?

A medias, porque las mujeres llevamos saliendo a protestar muchos años, no sOlo las mujeres, por supuesto las feministas, gracias a las cuales se consiguieron muchos derechos en los años 70. Tanto nos costó que a algunas, incluso nos vetaron. Si el 23-F hubiera triunfado, nos habría costado la vida. ¿Y ahora sólo interesan estas nuevas reivindicaciones? Yo me mantengo al margen de todos estos movimientos.

¿Desencantada?

Desencantada de que se hayan olvidado de lo que se hizo en la Transición, que fue mucho y con dificultades. Lo que tenemos que conseguir es cobrar igual que los hombres, ser iguales en la vida.

¿Qué ha sido lo más importante para Concha Velasco?

Mi familia, tener hijos. Yo creo que he sido una madre estupenda, una buena hija, y no he podido ser una esposa maravillosa porque no me permitieron serlo.

“Mi padre murió a los 86 de un ataque de fabada. Hacía un calor insoportable en Madrid, bajó a un restaurante, tomó una fabada y se murió”.
Guillermo Jiménez

¿Qué le aportan Francisco y Manuel?

Son mi mejor premio. Primero porque yo les he educado gracias a una profesión que te permite tener a los hijos en el camerino. Una profesión en la que no te despiden por quedarte embarazada.

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No habrá sido una tarea fácil.

Ninguna lo es, tampoco para las señoras de la limpieza, a las que no dejan llevar a sus hijos a las casas donde trabajan, o a las funcionarias. En eso las artistas somos unas privilegiadas y por eso hemos dado la cara tantas veces como nos lo han pedido. Penélope Cruz es un ejemplo a seguir.

¿Como artista?

No solo. Dijo algo el otro día que me pareció muy importante sobre esto del acoso. Dijo: “Qué suerte la nuestra porque tenemos un micrófono para poder denunciar el acoso, no todas lo pueden hacer”.

¿Por qué se demoniza a las que triunfan y tienen éxito?

Yo creo que estamos en el peor momento porque las redes sociales pueden destrozar una vida sólo porque alguien diga algo que molesta a otro. Yo por eso no utilizo más que whatsapp, y porque me gusta que me envíen fotos mis niños.

De haber existido las redes, ¿la Transición hubiera salido adelante?

No, porque ahora siempre hay alguien que graba una reunión, una conversación privada. A mí me encanta que al salir del teatro me hagan fotos, pero no cuando estoy en un restaurante comiendo, todo tiene un límite.

En una ocasión dijo: estoy estudiando para aprender a envejecer.

Te lo dije a ti un día que nos encontramos en Casa Robles, en Sevilla, y al verme sola me invitaste a comer contigo y tu marido, y yo te contesté: "No, Rosa, estoy estudiando para aprender a estar sola. Yo vivo sola, frente a mis hijos, que ahora me han puesto una alarma para que no me sienta sola".

¿Para qué otras cosas se ha preparado?

Yo estudio para todo, Rosa, ahora estoy estudiando para llegar a los 80 con dignidad porque no quiero ser una vieja chocha.

¿Por qué a los 80 y no a los 90 o 100?

Porque hay como una necesidad de tratar mal a los viejos. Yo ya sé que no puedo ir con minifalda porque tengo mal las rodillas y no voy a negarte que la compañía me gusta, pero no tengo esa necesidad acuciante de estar a acompañada a cualquier precio.

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¿No le gustaría un acompañante joven?

-¡Ni muerta! Ni joven ni viejo, yo no estoy para pagar el cine a nadie. Ya salí con uno hace tiempo y cuando llegábamos a un restaurante, el camarero decía: su mesa doña Concha. Que no: si es por el champagne, me lo puedo pagar yo. Y si voy al cine, ya sabes que me compro dos butacas, una para mí y otra para poner el bolso y el abrigo.

Una mujer con tanta personalidad ha tenido que dar miedo a los hombres.

Paco no fue un buen marido, pero murió el pobrecito y yo le enterré al lado de la tumba donde están mis padres y donde quiero que me entierren a mí. No consiento que delante de mí nadie critique a Paco, porque si a alguien hizo daño fue a mí y yo, el día que murió, decidí perdonarle.

¿Qué hace para mantenerse en forma?

La operación me cambió la vida, porque lo que más me gusta es bailar y no puedo hacerlo por la cadera.

-Está de gira con 'El funeral', de la que es autor y director su hijo Manuel.

Es una comedia que yo le pedí que escribiera y que está teniendo tanto éxito, que hay que poner el cartel de "No hay entradas". Hay una escena en la que estoy de cuerpo presente y el público pasa a verme...

“He llegado a un acuerdo con Hacienda: yo pago 7.000 euros al mes durante un año y me pongo al día”.
Guillermo Jiménez

¿No le da 'yuyu'?

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No, porque es una comedia. 'La Reina Juana' ha sido una terapia muy dura. Ese final en el que le dice a San Francisco de Borja que le transmita al Emperador que "le he odiado tanto como le he deseado". ¿Sabes lo que ha sido eso para mí?

En el estreno dijo que se retiraba y se montó la mundial.

Porque en la obra hay un momento en el que digo: "Qué papel más definitivo para ir cerrando una carrera". Todos en algún momento hemos pensado cómo será nuestro funeral: de eso va la obra, lo que en modo alguno quiere decir que vaya a dejar las tablas.

¿Hasta cuándo le gustaría seguir?

Con esta obra tengo que cumplir los 80 en el Teatro de la Latina, que es cuando vamos a Madrid. He vuelvo a firmar la cuarta temporada de 'Las chicas del cable' y sigo en 'Cine de barrio'. No me da tiempo a aburrirme.

¿Cómo lleva sus asuntos con Hacienda?

Llegamos a un acuerdo, pago 7.000 euros al mes durante un año y ya me pongo al día.

¿De dónde saca tanta energía?

Me gusta la vida, me gusta mi trabajo, me gusta lo que hago, siempre que después me dejen mi parte de intimidad.

¿Contará algún día toda la verdad?

No, ¿por qué voy a contar cosas que no quiero? Yo respeto a todo el mundo y espero que me respeten a mí. Soy católica, socialista y española. Esa es mi ideología. Lo único que les pido a mis hijos es que me entierren junto a mis padres y que vayan a verme y a llevarme flores de vez en cuando, no pido nada más.

¿Quién es ella?

Nació. En Valladolid, el 29 de noviembre de 1939. Hija de Pío Velasco, comandante de caballería, y de María Concepción Verona, maestra republicana.

Estudios. Hizo Danza Clásica y Española de los 10 a los 20 años. Se estrenó como bailarina en el Cuerpo de Ópera de La Coruña y en la compañía de Manolo Caracol como bailaora de flamenco.

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Cine. A los 15 años inicia su carrera en el cine con 'La reina mora'. El éxito le llega con 'Las chicas de la Cruz Roja', junto a Tony Leblanc, con el que rodaría seis películas más, entre ellas 'La chica yeyé'. Recibió el Goya de Honor por toda su carrera.

Televisión. Debutó en los años 60 en el 'Estudio 1', pero su mejor papel le llega con 'Teresa de Jesús'. En Telecinco ha presentado programas como 'Sorpresa, sorpresa'. Desde hace seis años conduce 'Cine de barrio' y ha renovado en 'Las chicas del cable'.

Teatro. Ha interpretado papeles de grandes mujeres. Ahora está de gira con 'El funeral', de la que es autor y director su hijo Manuel, y que protagoniza con Antonio Resines.

Familia. En 1977 se casó con Paco Marsó (fallecido en 2010). Tiene dos hijos, Paco y Manuel.

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“Para mí es muy importante estar con mis hijos, y con Samuel, mi nieto, que será un gran portero de fútbol: ha estudiado en la Fundación del Real Madrid gracias a Iker Casillas, a quien quiero mucho”.

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