David Summers siempre recuerda aquellos lugares que le marcaron. El cantante nació en el barrio madrileño de Chamberí el 26 de febrero de 1964. Vivió en el Parque de las Avenidas, donde también vivía su amigo y compañero del grupo Hombres G, Javi Molina. Su plano artístico comenzó a desarrollarse cuando era todavía muy joven, ya que sus padres se movieron en un mundo en donde el arte era algo fundamental. El cantante también se crió en el barrio de Arturo Soria, en Madrid. En aquella época, era una zona casi periférica, llena de parcelas y árboles, lo que le dio una libertad de movimiento total. Su padre, Manuel Summers, era uno de los directores de cine y humoristas más importantes de España. Esto significaba que por su salón pasaban constantemente intelectuales, dibujantes y artistas.
En el colegio, David era el típico niño que "no estaba". No era conflictivo, pero sus profesores decían que siempre estaba en las nubes, llenando los márgenes de los cuadernos con viñetas y cómics. Para el cantante, la infancia es el olor a salitre y la luz de Huelva. La familia Summers es originaria de Lepe y pasaban allí los tres meses de verano. Allí era un niño de bicicleta y playa.
Ahora de mayor, el cantante no va mucho por los lugares que marcaron su infancia. David tiene una casa en Zahara de los Atunes y suele disfrutar de la desconexión en ese pueblo gaditano. "Voy menos porque me compré hace 20 años una casa muy bonita en Zahara de los Atunes y desde entonces vamos allí. Pero mi hermano y mi madre siguen veraneando en Lepe”, dijo en alguna ocasión.
David Summers ha podido disfrutar de muchos lugares con encanto, pero sin duda el que más paz le trae es su casa a las afueras de la capital. Lejos del ruido, el cantante reside con su mujer, la estadounidense Christine Cambeiro, en un chalet unifamiliar situado en una urbanización tranquila del norte de la Comunidad de Madrid, en una parcela de alrededor de 2.000 metros cuadrados abierta al verde y a la luz. Esa casa, nueva construcción y gran inversión para el músico, se ha convertido en el escenario de sus celebraciones más importantes y en el punto de encuentro de familia y amigos, pero sobre todo en ese lugar que describe con tres palabras: "tranquilidad, silencio y estar muy a gusto".













