Alaska saca nuevo disco con Fangoria y nos habla de sus proyectos personales y profesionales

La cantante celebra los 30 años de Fangoria, la formación musical que la une a Nacho Canut y con el que acaba de sacar nuevo trabajo y del que está en plena promoción.

Alaska con Rosa Villacastín
Ana Ruiz

La cantante Alaska está de celebración, aunque en esta ocasión quien le acompaña no es su marido Mario Vaquerizo, sino Nacho Canut, el 50 por ciento de Fangoria, con el que saca nuevo trabajo llamado 'Extrapolaciones y dos preguntas'. Su grupo musical comenzó su andadura hace 30 años y que todavía hoy sigue encandilando a quienes como ellos vivieron la 'movida madrileña' a tope, con canciones como '¿De qué me culpas?', o 'Qué sería de mí sin ti', de Carlos Berlanga. En la distancia corta, Alaska nada tiene que ver con la imagen que proyecta. Constante y concienzuda en su trabajo, es excesivamente tímida, la cara opuesta a Mario, aunque formen una pareja sólida y bien avenida, seguramente porque al ser tan diferentes, se complementan y atraen.

¿Cómo prefiere que la llamen, Olvido o Alaska?

No hay una Olvido y una Alaska, porque ninguna representa un personaje. Yo en casa me visto con unas mallas de algodón, unos calcetines, unas bambas y camisetas de David Delfín y así salgo a la calle. En mi armario hay ropa de vestir y de trapillo, que me pongo indistintamente porque yo soy yo en el escenario o estando aquí contigo.

Ni usted ni Mario se han dejado arrastrar por la fama. ¿Cómo lo consiguen?

Los dos entendemos la fama como una consecuencia de nuestro trabajo, de nuestra propia vida. Si a alguien no le gusta lo que conlleva ser famoso, lo tiene fácil. En nuestro caso, tanto Mario como yo, somos una especie de antropólogos fascinados por el mundo del corazón, que vivimos intensamente desde muy temprana edad; si a eso le sumas que Mario es periodista y sabe perfectamente lo que es entrevistar a un personaje y agradecer eternamente que esa persona sea educada y amable con él, tienes la respuesta a tu pregunta.

Sin embargo, eso que parece tan fácil no lo es para todos.

Tienes razón, pero tanto Mario como yo tenemos la suerte de pertenecer a la vieja escuela, incluso las promociones las hacemos como se hacían en el siglo XX, no como se hacen ahora.

Explíquese, por favor.

Cuando llegué a España me compraba todas las revistas del corazón y leía lo que se decía de Concha Velasco, de sus hijos, de su marido. No eran exclusivas, posaba con ellos, al igual que otros artistas famosos. Para mí, eso es lo normal.

¿No se siente incómoda cuando le piden fotos por la calle?

Un poco sí, porque soy muy tímida, pero Mario no. Mario como Bibiana, si entran en una sala, lo hacen para que se vea que están ahí, yo soy todo lo contrario, intento pasar desapercibida por timidez.

Alaska
Ana Ruiz

¿Han pensado abrir una escuela para enseñar su filosofía de vida a los más jóvenes?

Hay cosas que se pueden aprender, otras no, va con el carácter de cada uno, hay gente soberbia pero también muy tímida. Por suerte nosotros antes que famosos somos fans, a Mario cuando estaba en primero de periodismo lo que le gustaba era hacer entrevistas, y a mí ver lo que hacían los artistas a los que admiraba.

¿Es por lo que su casa es una especie de santuario dedicado a sus ídolos?

Sí, porque los dos somos muy mitómanos y para mí, recibir a las Flores, a cada una de ellas, a Rosario, Lolita o a sus hijas, es homenajear a Lola. Y si les invitamos, no es para ponerles en una situación incómoda, haya o no cámaras, y eso es lo que la gente debería aplicar en las redes sociales. Un perfil en una red social es como abrir tu casa.

De usted se ha dicho que era la reina de la movida, el huracán mexicano. ¿Con cuál se siente más identificada?

El huracán mexicano lo escribieron para mí Nacho Canut y Carlos Berlanga en el 84, era una canción de Celia Cruz, en la que contaba su vida, pero yo soy mexicana y cero huracán. A mí, lo latino se me quedó en el lugar donde nací, tengo un carácter más germano, no tengo ritmo, soy sosa y, lo de reina de la movida, tampoco.

Una época con la que se le identifica plenamente.

Ocurre con todas, porque cuando te gusta un periodo de la Historia, tiendes a recordarlo. Yo, por suerte y constancia, he tenido una carrera muy larga, y he tenido la oportunidad de hacer muchas cosas: cine, televisión, radio, y Fangoria, que se acaban de cumplir treinta años de nuestra irrupción en el mundo de la música, donde hemos pasado etapas en las que nos quedamos sin casa de discos, no nos contrataba nadie, lo que nos obligaba a trabajar de DJ para poder vivir y seguir sacando discos.

Su unión artística con Canut es de las más duraderas que conozco.

Y que lo digas, llevamos juntos desde el 77, y con Fangoria, 30 años. Tiene que ver con el carácter, unos objetivos y deseos comunes a la hora de trabajar, porque en los grupos la gente choca por los egos, por la soberbia, por la falta de educación y en esto Nacho y yo somos iguales, muy educados.

¿Va a decirme que no discuten?

No se trata de estar de acuerdo o no, se trata de saber ceder en lo fundamental. Lo más vergonzoso de pelearse es pedir perdón, como dice Nacho.

Para celebrar sus 30 años con Fangoria sacan nuevo disco.

Desde que empezamos, yo con 13 años y Nacho con 16, dijimos que algún día haríamos un disco con las canciones que más nos han gustado; dicho y hecho. Así grabamos Extrapolaciones y dos preguntas. Las dos preguntas son canciones nuevas y el resto, de grupos españoles cantadas en español.

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

Tengo la edad suficiente para saber que cuando empecé, la pregunta que siempre me hacían era si los 60 eran mejores que los 70 o los 80. Es innato al ser humano añorar el pasado, lo que no significa que queramos volver a lo anterior.

La moda, en todo, es usar y tirar.

La gran paradoja es que el pop que se suponía que iba a ser una moda pasajera, se sigue escuchando. ¿Por qué? Porque para muchas personas tiene un significado especial porque las canciones tienen vida propia.

Fue la primera en reivindicar a Raphael.

Yo tenía cuatro años cuando le vi en la televisión mexicana y quedé fascinada por su manera de interpretar. Pasó el tiempo y seguía siendo un artista que me interesaba, ya que formaba parte de un tipo de canción de los 60 y 70, importantísima en Europa, que han copiado los americanos después.

Alaska
Ana Ruiz

¿Sigue siendo un referente para usted?

Sí, porque cada dos años saca un nuevo disco, con autores y canciones nuevas. Podía sacar el repertorio de siempre y no lo hace porque es muy trabajador. Hablar con él me agota porque te llama desde Almería y al día siguiente se va a Rusia y eso demuestra lo gran artista que es.

¿Quién sería su referente femenino?

Sara Montiel, Lola Flores, una generación de divinas que, sin pancartas ni pretensiones, rompieron moldes en su forma de hacer, de comportarse: es el tipo de mujeres que a mí me interesan.

Valientes y liberales para la época que les tocó vivir.

Mis coetáneas pueden influirme musicalmente, pero eso no es tan importante como el ejemplo de vida que nos dieron Sara y Lola, también en su relación con la prensa.

En España olvidamos pronto a los grandes artistas.

Yo no sé si hay que reivindicar a estas figuras de la música o de la escena, lo que sí hay que hacer es no dejar de hablar de ellas pese a que no sean tan políticamente encajables porque no iban con la pancarta por delante. Iban con su propia vida, con su arte, ésas eran las banderas de unas mujeres valientes y resueltas, por eso las admiro tanto, porque yo no lo soy.

¿Qué le ha enseñado la vida?

Yo no soy reivindicativa, soy tranquila, Rosa, hago lo que me da la gana pero sin hacer ruido.

¿Se consigue más que levantando la voz?

No es una cuestión de conseguir. Hay gente que no puede y no debe callarse. En mi caso, es por carácter, no puedo gritar, yo necesito hablar bajo, no llamar la atención.

Siendo así, ¿cómo logró salir adelante?

Porque ahí estaban mi madre y mi abuela. Ninguna de ellas me dijo que tenía que casarme, quizá porque desde pequeña me hice mi mundo con la gente más cercana, y en lo profesional he tenido suerte, porque no soy una tía cañón, no lo era cuando tenía 20 años, a quien ni las tías ni los tíos han chungueao.

Dice Carmen Maura que, tal y como están las cosas, pocos hombres se van a acercar a las mujeres. ¿Está de acuerdo?

Lo que dice Carmen lo puedo extrapolar a todo, porque es cierto que cuando empujas mucho hacia un lado, provocas la reacción contraria. Yo en eso soy muy aristotélica, de las que piensa que la verdad no está sólo de un lado, a pesar de que nuestra vida tiene momentos de picos de tristeza, de enfado, porque el centro perfecto no existe.

¿Está en peligro la democracia tal y como la conocemos?

No, ocurre que el siglo XXI es diferente al siglo XX y, que de la misma forma que el papel tiende a ir desapareciendo, la gente joven piensa y actúa diferente a sus padres o a sus abuelos, y no lo digo por lo que ocurre en España, sino en el mundo Occidental.

¿Qué es lo positivo de las redes sociales?

Antes, la opinión tenía un valor que ahora no tiene, quizá porque todos reivindicamos pero no damos soluciones. Todo derecho acarrea obligaciones y, aunque vivimos en un momento complicado, no hay mejor sistema que la democracia, no hay otro.

¿Algún partido le ha tentado?

No, porque no me interesa, no tengo vocación ni sabría hacerlo.

¿Con Mario habla de estas cosas?

Él es vehemente pero yo no, porque hace tiempo que llegué a la conclusión de que lo que me preocupa es la lista de la compra, pagar la luz... He pasado por esas etapas en las que al levantarme ponía “La mirada crítica”, después pasaba a Ana Rosa, leía dos o tres periódicos, porque quería tener mi propia opinión, pero ya no quiero saber nada.

¿Pese a que hay decisiones que le pueden afectar?

Por supuesto, pero, mira, cuando yo me reúno a comer con la familia me ponen al día de todo lo que ocurre. Es difícil evadirse.

Alaska
Ana Ruiz

¿Cómo está Mario de sus dolencias?

Ya no está en la fase aguda, pero sí en la que todavía no puede moverse con facilidad. Le han bajado la medicación y, ahora tiene que cuidarse, hacer Pilates, porque hay ciertas cosas que no puede hacer ya.

¿Cuál es el secreto de su relación?

Por un lado, somos muy distintos pero a la vez muy iguales. Hay uno, que es Mario y que lo dice todo en el momento; yo no, yo puedo estar todo el día sin hablar. Mi madre se ríe mucho con Mario.

Siempre habla de ella con cariño.

Son clones, echados para adelante, que si no pueden hacer algo hacen otra cosa. A Mario y a mí nos une que los dos somos muy trabajadores, muy organizados, nos gusta cómo es nuestra vida, lo que hacemos.

¿Qué ha representado su padre en su vida?

Era la figura de poder, hasta que crecí y me di cuenta de que tenía un problema de expresión, una figura con la que yo tenía mis propios códigos de conducta: veíamos juntos el boxeo pero no tuve con él la relación que tuve con mi madre y mi abuela.

¿En qué sentido?

Mi abuela era de aquellas familias que tenían un tutor francés, la primera que fue a estudiar a la Universidad de Kingston, en Jamaica, en 1920. Me contaba historias que me fascinaban, nada que ver con las de mi madre, que era de Gijón, de la mina y que no me llenaban tanto.

¿Qué ha heredado de ellas?

Nada, mi abuela era lo contrario que mi madre, llevaba guantes para todo, mi madre, no. Yo me recuerdo de pequeña, siendo hija de refugiados políticos, en una casa donde debíamos tener dispuestos siempre y en regla los pasaportes y algunos dólares porque la consigna era que ante cualquier imprevisto había que salir corriendo.

¿Quién es Alaska?

Nació el 13 de junio de 1963 en Ciudad de México. A los 10 años se trasladó con sus padres y abuela a Madrid.

Inicios: A los 13 empieza a frecuentar El Rastro, con El Zurdo, cantante de Los Pechugliglios. Colaboró en el fanzine Bazofia, bajo el nombre de Alaska, que toma de una canción de Lou Reed.

Trayectoria: En 1978 se inicia en el rock, con Kaka de Luxe, banda que desaparece un año después, cuando conoce a Nacho Canut, Carlos García Berlanga y Manolo Campoamor. Y forman Los Pegamoides. En 1980, entra en el grupo Ana Curra y Eduardo Benavente, consolidándose como Alaska y los Pegamoides, que se disuelve dos años después, para dar lugar a Parálisis Permanente, y a Dinamara. Gracias a su participación en “Pepi, Luci, Boom y otras chicas del montón”, comienza a participar en diferentes tertulias y programas de televisión. En los 90 reanuda su trabajo con Nacho Canut con la banda Fangoria. Ahora Alaska y Canut vuelven con el disco Extrapolaciones y dos preguntas.

Familia: En 1999 se casa en Las Vegas con Mario Vaquerizo. Y en mayo de 2011, en Madrid.

La foto favorita de Alaska

Alaska

“Esta foto la tomamos antes de dar un concierto en San Sebastián, mi ciudad favorita, en un momento muy tierno, de Nacho Canut y yo.”

Entrevista celebrada en el Hotel Villareal. Plaza de las Cortes, 10. Madrid

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