Eduardo Aldán y 'El jefe', la obra de teatro con la que espera repetir el éxito de 'Espinete no existe'

Conquistó a una generación gracias a 'Espinete no existe', y ahora se propone volver a hacerlo con su nueva obra de teatro.

Eduardo Aldán
Fernando Roi

¿Te atreverías a decirle a tu jefe lo que piensas de él? Ésa es la pregunta que lanza el actor Eduardo Aldán, que desde el 1 de febrero representa en el teatro Arlequín de Madrid 'El jefe', una obra de teatro desternillante que va de amor… Después de 12 años representando 'Espinete no existe', Eduardo cambia de temática y nos cuenta cómo está y cómo ha afrontado este nuevo reto ¡no podemos perdérnosla!

Cambias 'Espinete' por 'El jefe después de 12 años… ¿Cómo fue el día del estreno?

Uy, me quería morir de nervios. Me sentía como un niño en su primera función del colegio. Ilusionado y atemorizado.

Es un tema polémico…

Sí, aunque en realidad la obra es un vehículo para hablar del amor. Utilizo la relación entre jefe y empleado para contar que lo importante no es el trabajo, el móvil etc... sino lo que les falta a ellos, que es una vida que les guste.

¿En qué te has inspirado para escribirla, en algún jefe capullo?

(Risas) En mí mismo, como todo lo que hago. Yo soy jefe y el actor que está en el escenario es mi empleado. Es como un reality… Hay un punto de realidad en todo.

¿Hay que buscarte una novia, entonces?

(Risas) No, tengo que dedicarle más tiempo a la gente a quien se lo quiero dedicar, porque al final, la vida te la comen las obligaciones. Para mí, la obra está siendo una terapia.

¿Alguna vez te han despedido?

No, no he vivido esa experiencia tan terrible.

¿Y alguna vez le has dicho a tu jefe lo que pensabas de él?

Eso sí y después me largué del trabajo, claro. (Risas)

¿Y has recibido algún improperio como jefe?

Sí, claro, pero soy bastante receptivo a las cosas. Me gusta que me digan la verdad a la cara. Si te hacen la pelota, no creces. Y además, eso a mí me da mucha vergüenza. Sin embargo, cuando te dicen las cosas a la cara, a priori no te gusta, pero luego cuando lo piensas, mola. También te digo que no me creo las críticas muy malas, porque si son muy malas son para hacer daño.

Tú siempre haces reír, pero te habrás subido alguna vez triste al escenario.

Sí, de hecho mientras hacía 'Espinete' tuve que parar del estrés que tenía.

Es que tuvo mucho éxito, hiciste teatro, tele, un libro…

Sí, fue un éxito global y me encantó tocar todos los palos con él. Lo que no hice fue cine. Nunca he hecho cine y me encantaría.

¿Y no te apetece volver a la televisión?

Sí, pero quiero hacer algo diferente. Hoy la tele no está muy boyante de calidad y tampoco hay una temática muy abierta. Tengo un proyecto en la cabeza, algo que no está hecho.

“¡No utilizo el humor para ligar… ¡No ligo!”

¿Qué es lo más raro que te ha pasado en el escenario?

Una vez se fue la luz y tuve que actuar con la luz de emergencia. Aluciné pero nadie se fue ni devolvió la entrada. ¡Fue la mejor función que he hecho en mi vida! Otro día salí y en primera fila había seis perros babeando. Pensé que era una broma: ¡Hasta los animales vienen a verte!, pensé. ¡Eran seis invidentes con sus perros guía!

¿Te sirve el humor para ligar?

Qué va… ¡Yo no ligo! No me gusta ponerme la careta de seductor. Si a alguien le gusto, le gusto por cómo soy, no por cómo aparento ser. Si se acercan a mí porque me conocen, mal. Eso para mí es una barrera, es más, me repele porque pienso: No me están viendo a mí, sino algo que han visto que les gusta de mí.

¿Es difícil ser actor y tener una pareja estable?

No, somos personas. ¡Qué más da el trabajo que tengas!

Bueno, vuestros horarios son…

Eso es verdad. Yo trabajo cuando la gente disfruta y libro los lunes y martes. Pero tengo una vida feliz. Creo que me gusta más que la que tenía hace unos años. Estoy más relajado y veo todo con más claridad.

Siempre has estado muy unido al mundo de la infancia, ¿no te han dado ganas de ser padre?

No. Tengo un ahijado en el que he volcado todo mi sentimiento paternal. Es como mi niño desde el día que nació. Le adoro. Además, con él sólo tengo la parte buena: le consiento todo y eso es súper agradecido.

Le enseñarás muchas cosas…

Es igual que yo. Con todos mis tics y todas mis cosas: maniático, friki, le gustan las cosas antiguas… Su película favorita es “E.T”.

He leído que en tu tiempo libre recorres mercadillos para conseguir cosas antiguas.

Me temen los vendedores porque soy muy pesado. Da igual a la ciudad del mundo a la que vaya.

¿Qué has comprado que no venderías jamás?

Ni un cromo.

Y si vivieras un incendio, ¿qué es lo primero que rescatarías?

Un autómata del siglo XVIII. Un mago. Lo conseguí en una subasta mundial.

Vamos, que te gastas toda la pasta que ganas en muñecos.

Todo (Risas). Eso dice mi madre. Mi casa es un museo: muñecos antiguos, objetos de feria, máquinas tragaperras…

¿Y en ropa? ¿Te gusta la moda?

Me gustaría tener más tiempo para elegir mi ropa. Tengo tres o cuatro cosas y voy tirando con eso… Me parece una pesadez ir de compras… Gano más desnudo (Risas).

¿Te cuidas?

Sí, me gusta sentirme bien. Voy al gimnasio, como bien, y me doy una buena crema hidratante.

¿Qué haces para desconectar?

Pues mira, tengo dos meses de vacaciones, julio y agosto, y esos meses desconecto totalmente: no tengo móvil, reloj… Y curiosamente en mis vacaciones es cuando más he creado. Este espectáculo se me ocurrió en una noche de fiebre…

Texto: Susana Jurado. Fotos: Fernando Roi. Ayudante de fotografía: Hugo de Andrés. Estilista: Isabel García Dorado. Maquillaje y peluquería: Yohana Rojas para MAC y Hair Mön Icon. Restaurante Casa Gato. Avenida de Bruselas, 53. Madrid.

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