Si algo se pasa en 'Supervivientes' más allá del calor, el 'echar de menos' y el soportar penurias en la convivencia, es hambre. Mucha hambre. Un par de latas (que encima traen polémica), algo de fruta, mucho coco y algún que otro pez que los concursantes logran pescar, es todo lo que se llevan a la boca durante su aventura, excepto aquellas recompensas que logran en las duras pruebas a las que se enfrentan cada semana. Así que es normal que los supervivientes pasen hambre y acaben adelgazando... Y da igual cuantas semanas duren en el 'reality', todos adelgazan. La última expulsada ha sido Lidia Santos, y antes de poner regreso a España ha tenido la oportunidad de mirarse en el espejo tras más de 40 días sin hacerlo.
Confesaba estar muy nerviosa antes de hacerlo; "Quiero verme ya, esto es un suplicio", aunque el presentador trató de animarla; "Te vas a gustar".
La modelo curvy ha perdido 7,5 kilos en su aventura. Una cifra que la ha dejado de lo más sorprendida; "Yo creía que unos 5 kilos", ha confesado. La ex superviviente alucinaba con su cambio físico, aunque más cuando se ha visto de espaldas; "Me he quedado sin culo", aunque la cara (suponemos que sin maquillar) no le acabó de convencer del todo; "¡Qué careto!". Ha adelgazado mucho, y eso que estos tres días desde la expulsión se ha puesto las botas, tal y como ella misma ha contado...
Después de verse, toca poner rumbo a España, aunque le da mucha pena marcharse del concurso, así lo ha confesado ella misma, y es que tenía esperanzas de ser la salvada; "Sabía que la nominación era muy fuerte pero esto es impredecible así que llegué a pensar que por qué no me iba a salvar".













