- Bárbara Rey no se ha cortado a la hora de calificar su relación con Bigote Arrocet
- La colaboradora habló largo y tendido sobre su pasado de pesadilla junto a Ángel Cristo: "Le daba droga a mi hija"
Bárbara Rey siempre ha sido una mujer muy prudente al hablar de su vida privada, y se ha dicho que vale más por lo que calla que por lo que cuenta, pero esta vez, en 'Mi casa es la tuya', no se ha cortado un pelo para hablar largo y tendido de su divorcio de Ángel Cristo ni de su última relación romántica junto a Bigote Arrocet. La ex vedette recordó con detalle la pesadilla que vivió junto al ex domador de leones hasta que se separó en 1988, cómo sufrió malos tratos "físicos y psicológicos" o cómo éste le daba droga a su hija siendo menor de edad porque "decía que era mejor que la que ella podía encontrar".
Todo eso se acabó en cuanto se separaron, y desde entonces Bárbara fue una mujer libre. Pocas relaciones se le conocieron desde entonces. La que anunció a finales de 2021 con Bigote Arrocet, tras muchos años de amistad, parecía ser la definitiva, pero al final no ha cuajado: "Pensé que con su edad y con la mía podríamos… pero no", le contaba a Bertín. "Él no… Es su mundo, es su vida. Para la edad que tiene tendría que valorar mejor… darse cuenta de verdaderamente quién merece la pena y quién no", lanzó la pulla.
"No ha jugado limpio"
Estas últimas navidades han sido las más especiales en mucho tiempo, pues pasaron Nochebuena y Nochevieja juntos en Marbella, pero al final la cosa se ha torcido y tan sólo unas semanas después de confirmar su relación, tuvieron que anunciar su ruptura. Una ruptura sobre la que Sofía Cristo estaba dispuesta a hablar sin tapujos.
"A mí Edmundo me caía súper bien. Es un poco 'random' todo… En la casa de 'Secret Story' me encantaba hablar con él porque es muy creyente y yo también", recordaba. "Me caía muy bien y yo fui la primera que le dije a Edmundo: 'Cuando salgas de la casa, habla con mi madre'... Pero no me ha gustado cómo se ha portado luego con ella. No ha jugado limpio". "No sé cómo me las arreglo, pero a mí me dejan siempre", añadía la propia Bárbara, a la que no le queda más que reírse, a sus 72 años, por la mala suerte que ha tenido con los hombres.














