Adara Molinero ha sido una de las grandes revelaciones de Supervivientes 2023. A pesar de que en un primer momento la concursante no estaba en las quinielas de los ganadores, se coló en la final después de haber dado todo en las pruebas del concurso y en la convivencia. Y ahora, tras volver a la vida real y haber sorprendido dando un 'sí' a Bosco con el que comienza su relación de forma oficial, la finalista ha querido revelar cómo se preparó para enfrentarse al concurso, tanto para las diferentes pruebas como para la dureza de enfrentar el hambre constante, la falta de sueño y el dolor de cuerpo ante la falta de descanso. Una confesión que todos sus seguidores han agradecido puesto que les ha acercado un paso más a comprender a qué es lo que se han tenido que enfrentar los concursantes que pasaron por la isla de Honduras, y que les ha dejado consecuencias.

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Adara, quien sorprendía con su poca bajada de peso, ha confesado que tan solo empezó mes y medio antes de viajar a Honduras por lo que, sabiendo que era poco tiempo, empezó a entrenar duro con un equipo de Triatlón tanto fuerza como natación y pilates, tres disciplinas que la ayudaron a enfrentarse a las duras pruebas.

Además, entrenó a parte la apnea, conocedora de que se trata de una prueba clave: "empecé a conocer mi cuerpo, cómo reaccionaba, hasta dónde podía aguantar y cómo podía hacer para aguantar lo máximo posible". La concursante entrenó en piscina, lo que podría explicar el motivo por el que en la recta final, en las dos pruebas de apnea en piscina, el frío le afectó menos que a sus compañeros. Esto también explica, además, porqué a pesar de haber entrenado sufría de vértigos alternobáricos al pescar en mar abierto y prefería hacerlo desde la orilla.

Finalmente, Adara conocía que la fortaleza mental era muy importante y por ello entrenó su mente con un coach que le ayudó a conocer cómo enfrentarse a los límites de su cuerpo. "Al principio el hambre es como un día normal aquí, pero se va acumulando con las noches de lluvia, dormir en el suelo... Llega un momento en el que se te va acumulando el desgaste y tu cabeza puede pensar que no puedes más y entrar en un bucle muy feo en el que no quería entrar", explica. Así, entrenó para hacer frente a estas situaciones sin claudicar, algo que le vino muy bien. "Supe gestionarlo bastante bien, la verdad. Me sorprendo de mí misma".