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Pedro Ruiz es un pozo de sabiduría. Con él puedes hablar de todo porque para todo tiene respuestas. Nos encontramos en el Hotel Intercontinental de Madrid, donde vivió dos años, y donde vuelve con frecuencia porque se encuentra como en su casa. El motivo de esta charla es su vuelta a TVE -por donde pasó en 2022 para ser él el entrevistado en 'Las tres puertas' de María Casado- después de 20 años ausente, con un programa de entrevistas, humor y canciones: 'Nada del otro mundo', un título con gancho que estoy segura de que atraerá a sus seguidores. Y en enero comienza una gira por los teatros de las grandes ciudades con un espectáculo donde la risa está garantizada.
A sus 76 años, lo que más llama la atención de él cuando le ves cara a cara en distancias cortas, es su vitalidad, y no puedo evitar preguntarle su secreto para no tener arrugas cuando se acerca a la barrera de los 80: "Tengo suerte, no he fumado, no he bebido, y todos los días me doy un baño en la piscina en agua helada, que es estupendo. Te tiras con dolor de cabeza y sales dispuesto a ir a la ópera", me confiesa. Tampoco ha perdido eso de ilusionarse con los nuevos proyectos: "El día 29 de enero de 2024 hará 20 años que no trabajo en TVE. En ese tiempo he presentado proyectos permanentemente y no he sido escuchado, hasta que el actual equipo que dirige José Pablo López, me ha permitido hacer un programa de autor, sin pinganillos, solo de entrevistas, comedias, canciones y sorpresas". "Tengo que aprovechar el tiempo que me queda", afirma.
A pesar de su ausencia, Pedro es ese tipo de presentador que despierta simpatía por donde pasa, y no es fácil de olvidar, por lo que su fama está intacta. "¿Qué tiene la fama de bueno y qué tiene de malo?", le pregunto. "Una cosa es la popularidad, otra la fama y otra el prestigio. Yo intento llegar a la tercera fase, porque la popularidad se busca, luego se tolera y finalmente se huye de ella", confiesa.
En los temas del corazón, nunca ha mantenido un perfil bajo, y es que sus conquistas siempre le han mantenido en las portadas. Su gran amor fue Pilar Piniella, de la que se divorció, pero en su currículum amoroso (oficial y no oficial) se encuentran nombres como Inma del Moral, Bárbara Rey, Sofía Mazagatos o Mónica Pont. Ahora, soltero, no parece haber perdido las ganas de encontrar a alguien especial: "En el tema del enamoramiento, que me interesa bastante, aunque ahora no tengo ningún tipo de historia, lo que se pretende es que quien aparece, solucione tu vida. Y eso no suele ocurrir porque hay sentimientos que duran un rato, otros mucho y otros para siempre. Yo creo que el amor es lo que queda cuando el sexo no importa. Eso no lo digo ahora, lo he dicho desde que tenía 17 años, porque lo que une de verdad es un abrazo; el sexo, como elemento de unir, es una catástrofe", se sincera.
"Yo siempre dije que no quería tener hijos, lo expliqué y me hicieron caso, cosa que agradezco, porque creo que ese punto de sinceridad, que a veces es un poco suicida, me permite estar contento de no tener hijos", afirma sin tapujos. "Muchas personas piensan que es un seguro para la vejez", le digo, pero también para eso tiene respuesta: "La vejez ahora es muy solitaria, muy dependiente, se vive más años de los debidos, y eso es un muy mal final de la película de vivir". "¿Le da miedo la vejez después de haberla tenido tan cerca?", insisto, y consigue dejarme sorprendida con su respuesta: "No tengo gran apego a mi propia vida, a veces no se me entiende cuando digo que yo soy un privilegiado por la salud que tengo".
Éste es sólo un extracto de la entrevista completa que Rosa Villacastín le ha hecho a Pedro Ruiz, y que puedes leer completa en el nuevo número de la revista Diez Minutos, ya a la venta en el quiosco.
Su foto favorita
"Me gusta esta foto porque es una parodia sobre Felipe González, que nunca he estrenado".
Entrevista realizada en el Hotel Intercontinental de Madrid, Paseo de la Castellana, 49.
















