Lara Dibildos ha tenido un tormentoso año 2023. La actriz comenzó con una terrible noticia: la muerte de su madre, Laura Valenzuela, en el mes de marzo. Una dura pérdida que ha dejado un gran hueco en su vida. Y es que, en los últimos años, con motivo de la enfermedad de la periodista, su hija se había volcado totalmente en ella: vivían juntas y, con la ayuda de cuidadoras que se hacían cargo de ella mientras trabajaba y viajaba, la cuidaba desde el primer minuto. Ahora, a punto de cumplir un año de la pérdida de la periodista, ha confesado cómo se encuentra.

En el plató de 'De viernes', Lara ha visionado un pequeño vídeo en el que se repasaba la larga trayectoria de su madre. Un vídeo que aún le hacía removerse por dentro. Al borde de la lágrima, la actriz no podía aguantar la mirada en la pantalla cuando se escuchaba la voz de su madre.

laura valenzuela con su hija, lara dibildos
Hearst

"Cuesta, ¿eh?", confesaba la actriz nada más volver del vídeo. "Os iba a decir mucho mejor pero estoy ya con la lágrima ahí que os voy a tener que pedir un pañuelo", apuntaba. Y es que, tal y como contaba la presentadora, Bea Archidona, de la muerte de una madre no se recupera uno. "No, aprendes a vivir con el vacío. Es que encima vivíamos juntas y en mi casa es donde he tenido que cambiar todo, los muebles, he pintado... creo que es mejor para la mente, porque se me iban los ojos a su habitación", explicaba.

Centrada ahora en su vida laboral, con dos obras de teatro en activo, Lara vuelve poco a poco a recuperar su vida. "Ahora ya tengo ganas de moverme y volver a hacer cosas", sostiene. Algo a lo que también le ha ayudado su relación con Cándido Conde-Pumpido, de quien ha revelado se volvería con él.

La gran enseñanza de Laura Valenzuela

Durante su vida, Laura Valenzuela se dedicó a su hija desde que se quedó embarazada hasta que, años más tarde, volvió a la televisión. Una vuelta que se truncó cuando a Lara la diagnosticaron cáncer de tiroides, del que fue tratada en Houston (Estados Unidos) y del que se recuperó totalmente. Este amor de madre fue la gran enseñanza de la periodista para su hija: "Su gran enseñanza es su papel como madraza y abuelaza. Ahora soy madre, y en lo que puedo intento copiarla".

Con chascarrillo incluido a su hijo -"aún no soy abuela. Hijo mío, Fran, no hay prisa, disfruta que ya llegará"-, confesó que sin su madre no podría haber mantenido a flote su carrera después de dar a luz a su hijo mayor. "Espero que el día que llegue sea igual de buena abuela que fue ella, porque gracias a ella me podía dedicar a lo que me gustaba viajando con el teatro".