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Tamara Falcó ha comenzado el año de boda. La marquesa de Griñón ha acudido este mes de febrero a un aristocrático enlace en el centro de Madrid en el que ha coincidido con familiares y amigos y es que se trataba de la boda de su primo, Felipe Matossian Falcó, marqués de Pons. Una boda que ha vuelto a congregar a lo más granado de la aristocracia moderna de nuestro país. El empresario ha dado el 'sí quiero' a su ya mujer, Ina Morenés.
Como es tradición, Matossian Falcó era uno de los primeros en llegar a la iglesia elegida: la Concepción Real de Calatrava, conocida como la de las Calatravas. Una capilla muy céntrica a apenas unos metros de Gran Vía, al inicio de la calle Alcalá, lo que ha hecho que los invitados hayan tenido que acudir en taxi y otros incluso andando. Junto a él, su madre, una tradicional madrina de boda con un vestido en color teja y una mantilla espectacular. Visiblemente nerviosa, la emoción apenas la ha dejado entrar en la iglesia al lado de su hijo.
Tras ellos han ido llegando los invitados. Xandra y Manuel Falcó han sido de los primeros en llegar. Hijos del fallecido marqués de Griñón, han tenido una sonrisa y una bonitas palabras para la prensa deseando a la pareja que sean de lo más felices en su matrimonio y disfrutar en este día tan especial.
Por otro lado, Tamara Falcó ha destacado con su colorido vestido. Un diseño de manga larga y falda larga de flores de colores que ha combinado con un abrigo en color blanco crudo. Aunque su marido, Íñigo Onieva ha acudido también a la ceremonia, ambos han llegado por separado y salido por separado. Más serio y fresquito era el look elegido por su prima, Isabelle Junot. La ex concursante de MasterChef acudió con su marido eligiendo para la ocasión un vestido palabra de honor en azul oscuro con corpiño en negro con forma de rosa; todo ello combinado con un blazer negro.
Mucho más discreta ha acudido la infanta Elena, quien no se ha querido perder el enlace del marqués. Con un traje de pantalón gris y una chaqueta azul oscura, la infanta ha acudido con unas gafas de sol, habituales en su look de invitada a bodas, que se ha quitado al llegar a la iglesia y a la salida, y un clutch negro con una bufanda color camel. Aunque se ha mostrado muy cercana, la infanta ha evitado hablar con la prensa apostada en la entrada de la iglesia tanto a la salida como a la entrada.
La novia, Ina Morenés, que es diseñadora de interiores en el estudio Luisa Olazábal tras su formación en Estados Unidos, ha sido de las últimas en llegar del brazo de su padre, padrino de la ceremonia. Para su gran día ha elegido un diseño de Navascués, la firma preferida por la alta aristocracia española.
Tras la ceremonia, todos los invitados han accedido al metro para acudir al lugar donde tendrá lugar el banquete.

















