Elena Tablada no ha vivido estas semanas su mejor punto de 'Bailando con las estrellas' y esto ha tenido consecuencias. Después de haber tenido un gran problema con su antiguo compañero, Adrián Esperón, que cortó con ella en el anterior programa, tras un periodo de intensos roces. Esta semana, Elena salía a la pista de baile con un gran reto y es que, tras quedarse la semana pasada en la cuerda floja con Mala Rodríguez, ahora volvía a la pista en un intenso duelo con una nueva pareja y maestro: Angelo Madonia, el que fuera compañero de Sheila Casas. "Me llamaron en el último momento y hemos hecho lo imposible. He tenido tres días para dos coreografías nuevas", explicaba el italiano.

Finalmente, tras ver el jive de Mala Rodríguez y el tango de Elena Tablada, el jurado apostaba por la rapera, penalizando el lío que la empresaria había protagonizado con su ex pareja de baile. Sin embargo, Elena no pensaba en Adrián cuando se despedía del programa, sino en sus otros ex.

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Telecinco

Precisamente en su último programa conocíamos cómo Elena se había despedido de Adrián remarcando a cámara que lo único que quería en 'Bailando con las estrellas' era disfrutar. "El tiempo que yo esté aquí quiero disfrutarlo, quiero aprender y crecer como ser humano y como bailarina", sentenciaba. Algo que no estaba haciendo con su ex compañero de viaje.

El aprendizaje de sus hijas

"Aparte de esto yo tengo dos hijas, yo soy una madre-padre de dos niñas, que el padre de mi hija mayor está continuamente trabajando, de giras, porque su carrera le conlleva y el otro está en un programa, en un reality, desconectado del mundo", añadía Tablada. Unas duras palabras con las que ponía en valor el esfuerzo que está haciendo estas últimas semanas con respecto a los padres de sus hijas. Y es que se refería a David Bisbal, padre de Ella, su hija mayor; quien se encuentra con su familia y en medio de una gira; así como a Javier Ungría, quien está en Supervivientes desde donde se ha acordado de ella en el Día del Padre.

Un mensaje que muchos han identificado como un dardo a sus ex, y que ella ha manifestado como un síntoma de empoderamiento. De hecho, seguidamente destacaba que sus hijas, viendo la gala de la pasada semana, se habían sentido más orgullosas de ella. "Yo luego tengo que estar bien pero no solo físicamente sino emocionalmente para criar a mis dos niñas", dejaba claro. "Mis hijas al ver la gala del sábado se echaron a llorar porque no quieren verme así, pero aprendieron que no pasa nada, que en la vida hay golpes y hay que aprender a levantarse".