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Puede parecer complicado entrevistar a una jefa, pero en el caso de Sonsoles Ónega no es así. Quizás por su implicación con el periodismo y ese conocimiento de causa que cuando está en el otro lado sabe entregarse a la conversación con generosidad, sinceridad y sentido del humor. En los últimos meses la he visto más a ella que a mi madre, pero eso no quita para que no tuviese ganas de pasar este rato más íntimo en el que ella y, por una vez, me cede la batuta antes de volver a encontrarnos por la tarde de cinco a ocho en 'Y ahora Sonsoles'.
Sonsoles Ónega: “Juan, mi pareja, se ha encontrado con una tía que no tiene tiempo de disfrutar de la vida”
Ha iniciado temporada con una hora más de programa y sigue con la promo de ‘Las hijas de la criada’. Le pregunto a qué le quita tiempo: “A la familia y a mí misma. Tengo agotamiento crónico, pero no como algo clínico, sino de forma expresiva. Yo pensaba que era de energía ilimitada y me he dado cuenta de que hay que saber parar un poco”, confiesa. “¿Y cómo llevan tus hijos el tener una madre de éxito que parece que no para?”: “Mis hijos no terminan de verbalizar el reproche y no sé por dónde saldrá. Cuando estoy con ellos intento que sea tiempo de calidad, y ahora que ya son mayores me doy cuenta que lo más importante es escucharlos”. Y confiesa que le debe mucho tiempo a su pareja: “Juan, mi pareja, es un tío muy disfrutón y se ha encontrado con una tía que no tiene tiempo para disfrutar de la vida. Ahora me organizo de otra manera y por suerte este verano he tenido muchas vacaciones y a finales de agosto ya estaba deseando volver”.
Sonsoles Ónega: “No me siento reina de ningún reino”
Observándola, una se da cuenta de que Sonsoles se cuida: “Es que el plató requiere cierta forma física, en cuanto a resistencia. Todos los días salgo a caminar con mis perros y me viene genial. Y un par de días a la semana hago pesas. Pero en mi cuerpo, de cintura para abajo he renunciado, y de cintura para arriba intento mantener el tono, todos nos queremos ver bien”. Volviendo a la profesión le pregunto por sus referentes periodísticos: “María Teresa Campos, por ejemplo, nunca nos vimos físicamente, pero ella sabía que la admiraba mucho. Me gustaba mucho cómo sabía hacer que todo el mundo la entendiera. Y luego desde Encarna Sánchez hasta Luis del Olmo, pasando por Iñaki Gabilondo, que luego fue mi jefe y muy duro. Es gente que ha hecho escuela en nuestro oficio”.
La llaman 'La reina de la tarde' pero no sé cómo le sienta: “Pues me impone, pero me salva no creérmelo. No me creo reina de ningún reino. No quiero cambiar como soy, porque el ascenso a los cielos y el descenso a los infiernos lo tengo muy aprendido. Relativizar la fama es muy importante y tengo la suerte de que mi entorno familiar es muy sólido y siempre me bajan a tierra. Sé que mi padre está orgulloso porque me lo cuentan los demás, pero él no me lo dice y eso te equilibra mucho”.
Sonsoles Ónega: “Mis hijos no ven la tele y mi novio no es de este mundillo”
“¿Eres de las que se lleva el trabajo a casa?”, le pregunto. “Sí, me llevo ciertas preocupaciones, pero tengo capacidad para desconectar y por la noche dreno. Me ayuda mucho que mis hijos no ven la tele jamás, y mi novio no es de este mundillo, y eso me permite tener otra vida”, responde. Imagino que su padre, Fernando Ónega, le habrá dado buenos consejos: “Principalmente la honestidad y la obligación de estar bien informada. Lo de venir a trabajar sin los periódicos leídos, es algo impensable. Y me siento mal si a las ocho de la mañana no escucho la radio. Cuando íbamos en coche, a según qué hora, se quitaba el casete de la Pantoja o de José Luis Perales, para buscar el boletín informativo. A mi padre si le preguntábamos dónde estaba Turquía, nos mandaba al Atlas”. Lo suyo con el periodismo es vocacional: “Siempre quise periodista y si había algo que me llamaba la atención, me encargaba de escribirle a la persona. Nunca lo he contado y me da mucha vergüenza, pero recuerdo cuando a Isabel Tocino se le murió su hija ahogada en la piscina, y yo le escribí una carta. A veces no las enviaba, simplemente las escribía y compartía reflexiones, también me presentaba a concursos de relatos”.
Sonsoles Ónega: “Mi peinado fue algo casual. El fin de semana llevo diadema”
Me atrevo a preguntarle cómo le sienta el amor y me confiesa: “Al principio me altera mucho, pero mucho, por esos efectos físicos que te ocupan tanto en el cerebro. Y ya cuando pasa el tiempo me da estabilidad”. Por otro lado, una de sus señas de identidad es su peinado, ya famoso: “Mi peinado surgió de manera casual, porque empecé trabajando en la tele con coleta y gafas. De repente un día me corté el pelo con el que sigue siendo mi peluquero, Mariano, y luego en la tele he tenido la suerte de encontrar a Marina Navajas, que le ha dado un puntazo. Si te digo la verdad es muy incómodo y el fin de semana voy con diadema”. Para acabar le pido que me cuente sus planes de futuro: “Vivo la temporada como si fuera la última, con esa intensidad. Y estoy ya desenlazando la próxima novela, que creo que te va a encantar”.
La foto favorita de Sonsoles Ónega
“Es de hace dos años, en primavera, en La Toja. Un día de sol cerca de la orilla que da a O Grove y con la marea baja, que es cuando se puede pasear la ría”.













