Charlar con Agustín Bravo es como escarbar en un pozo de experiencia y sabiduría, y es que a sus 64 años hablar con él es darse cuenta de que lo ha hecho todo en televisión, y lo ha hecho bien. Actualmente está sobre los escenarios con la comedia 'Se alquila', con Andoni Ferreño, sin dejar de lado su programa en Onda Cero Madrid, pero eso sólo es una ínfima parte de su currículum, pues ha pasado por las grandes cadenas de televisión: grandes y pequeñas; públicas y privadas; nacionales y territoriales... y cada experiencia ha sido enriquecedora a su manera. Una experiencia que, a veces, da la impresión de no ser suficiente cuando la dictadura de la imagen se impone, especialmente en televisión, y es que a veces parece que saber hacer las cosas bien pasa a un segundo plano cuando la fachada joven y fresca no acompaña. Su reflexión se clara: "Estamos en un país en el que Jesús Hermida falleció en su casa sin trabajar".

Así se lo hago saber en nuestra entrevista, en la que no sólo ha sido muy generoso sincerándose sobre su matrimonio con su mujer, Susana, con la que lleva casado 20 años, sino también sobre la situación actual de la televisión, muy distinta hoy a la que él hacía. "A la tele le sobra esa especie de tensión constante en que tienes que sorprender todo el rato, que eso ya no es culpa de la televisión, sino de los que mandan en televisión", me cuenta. "Yo añadiría que también nos faltan presentadores como tú, poner en valor a los de toda la vida…", añado en nuestra conversación, pero él me explica cuál es el motivo: "Si ahora mismo hay un directivo que quiere contar conmigo, levanta el teléfono y me llama. Si no estoy, no es porque la tele me haya rechazado, es porque esas personas no me llaman", y pone el foco en el edadismo: "En Italia las presentadoras tienen una media de 55 años y, en Estados Unidos, Larry King se jubiló con 92. Pero en España es una desventaja. Con 64 años estoy en mi mejor momento para comunicar, tengo un pozo de vivencia que es brutal y que te da esa credibilidad".

agustin bravo posa con camisa estampada y junto a valeria vegas
Fernando Roi / HEARST

Agustín defiende la veteranía sobre la sensación de 'buena imagen' que puede producir la juventud, que no siempre se traduce en experiencia, y recuerda también algunos casos sangrantes: "Estamos en un país en el que Jesús Hermida falleció en su casa sin trabajar. O el caso de María Teresa Campos. Eso sí que nos lo tendríamos que hacer mirar", afirma contundente.