Kiko Rivera ha vuelto a televisión después de cuatro años alejado de las entrevistas. El DJ ha escogido el plató de ‘De Viernes’ para repasar, durante más de dos horas, algunos de los capítulos más complicados de su vida. Entre ellos, su ruptura con Irene Rosales, su proceso de terapia, sus adicciones y, sobre todo, el doloroso distanciamiento con Isa Pantoja, Isabel Pantoja y Agustín.

Aunque la entrevista ha tocado todos los frentes abiertos del artista, uno de los momentos más comentados ha estado relacionado con Cantora, la finca familiar que se convirtió en el epicentro de su enfrentamiento con la tonadillera. Kiko ha recordado que posee el 47% de la propiedad, un dato que fue clave en el conflicto mediático conocido como Cantora: la herencia envenenada.

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Telecinco

Ahora que Isabel Pantoja ha iniciado los trámites para vender la finca, Kiko asegura que el tema está ya en manos de sus abogados. “Me da pena porque he pasado muchos años allí, es parte de mi padre. Tengo que aceptarlo y mis abogados me dicen que no hable porque no sé en qué va a acabar”, confesó visiblemente afectado.

En este proceso, madre e hijo no han tenido ningún tipo de comunicación. De hecho, Kiko ha asegurado que no sabe en qué punto se encuentra el proceso de venta o la hipoteca que firmó con tan solo 2 años. Por eso, ha dejado la situación en manos de sus abogados.

El DJ también se mostró muy crítico con la situación económica de su madre: “Me cuesta creer cuando dice que no tiene dinero”, afirmó, dejando entrever que el conflicto familiar sigue lejos de resolverse.

Con esta entrevista, Kiko Rivera abre una nueva etapa mediática y personal, dejando claro que está dispuesto a hablar, a hacer autocrítica y a defender sus intereses. Cantora, su divorcio y sus distancias familiares vuelven al foco… y todo apunta a que aún queda mucho por contarse.