La prueba de esta semana era reformar dos chiringuitos de playa ubicados en Málaga. Después de un mini reto, Mar y Carlo eran elegidos como los capitanes de uno de los equipos que restauraban La Brisa, y aprovechaban para apoyarse en Samantha Vallejo Nájera; mientras que los Gemeliers capitaneaban la otra reforma, del chiringuito La Negra.

El primer conflicto llegaba con unas sillas del chiringuito que el grupo de Mar y Carlo había elegido pero que finalmente se lo llevaban los Gemeliers, haciendo que Vallejo-Nájera corriera hacia el chiringuito de La Negra a por ellas. Más tarde, era Carlo Costanzia quien negociaba con los hermanos para poder llevarse la mitad de las sillas robadas, dejando ya el primer robo del programa, que no sería el último.

Samantha nos daba otro momentazo cuando interrogaba a Isa Pantoja sobre su vida en Marbella. "Julián Muñoz se portó muy bien conmigo, no tanto con el pueblo de Marbella", decía la hija de Isabel Pantoja, que recordaba con mucho cariño sus años en la provincia de Málaga. Pero su gesto cambiaba en el momento en el que reconocía que no tenía relación a día de hoy con su madre: "¿Crees que es por Asraf? Si es por él es porque no le conoce. Lo sabes, ¿no?", decía Samantha, haciendo que Isa se rompiera. "Si es por él es injusto. Quien no quiere a mis hijos a mi no me quiere... y con ellos no hay comunicación", decía Isa. "Todo el mundo quiere que nos llevemos bien. Lo dicen sin maldad pero es el ejemplo de que si tienes una relación tóxica, sea con quien sea, hay que cortar", añadía momentos después a cámara.

Eduardo Casanova, genio bizarro

El equipo de Mar y Carlo congeniaban cada vez mejor mientras que en el grupo de los Gemeliers, el verso suelto era Eduardo Casanova que insistía en meter color al escenario y la barra. "El color les da miedo", decía el director, hasta que Lorenzo les llamaba la atención: "No podéis pintar la barra de negro, tiene que destacar, llevar algún color". "¡Gracias! ¡Es que es África!", decía el director.

Eso sí, nos regalaba un momento muy divertido al ver cómo se enfrentaba a su trauma: el color rojo. "Puedo pintar de rojo si no lo veo", decía al momento que Canco le tapaba los ojos para poder pintar la barra de bar.

Con sufrimiento, llegaban a la recta final de la prueba y mientras que Belén intentaba calmar a Eduardo, los jueces, con Andrea Pombo como invitada, les daban correcciones para salvar el proyecto de La Negra: rematar las barras también por detrás, continuar con el césped para diferenciar bien los espacios y añadir mayor decoración.

El chapuzón de Canco y Eduardo

Al terminar las dos jornadas, el veredicto estaba claro. Los jueces destacaban el trabajo en La Brisa, con unos murales sencillos y llamativos de Palito, y una estética muy cuidada fruto del proyecto de Mar y Carlo en el que el azul y el amarillo contrastaban a la perfección. Por su parte, señalaban la falta de un proyecto por parte de los Gemeliers, destacando justamente los elementos que había integrado Casanova.

Aunque esto no tuvo respuesta por parte de los jueces, sí que la tuvo por parte de Andrea y Bruno. Ambos se pasaron de presupuesto en la prueba de eliminación de la semana anterior, lo que les llevaba directamente a jugarse su participación en el concurso, pero estaban en el grupo de Carlo, así que tenían la opción de salvar a una pareja del grupo de los gemeliers para jugar con ellos la final. "Es muy fácil: Canco y Casanova", decían.

"¡Me voy al agua! ¡Me voy a bañar", gritaba el director de cine mientras todo el equipo le advertí del micrófono. Finalmente Canco y Casanova se iban al mar para bañarse, aunque luego vieron que no era tan buena idea: "Es que es invierno, se me había olvidado".

La tensión en la prueba de eliminación

Raquel y Belén fueron las mejores del equipo por lo que elegían qué apartamento querían redecorar y cuál redecorarían los demás. El reparto contentaba a todos menos a Andrea y Bruno que se quedaban desencajados sin saber muy bien cómo diseñar un apartamento con concepto "jardín botánico", apostando por las plantas y tonos verdes para las paredes.

Pero para ello hacían la compra y veían cómo la pintura que querían estaba marcada por los demás. "¿Quieren jugar sucio? Lo van a tener", decía Andrea, que marcaba con su color los mismos botes que los Gemeliers. Como era de esperar esto no acababa bien y aunque los influencerse se llevaban los botes, los cantantes iban a por ellos. "Te han sobornado pero bien", decía Jesús mientras se iba a su apartamento, lo cual no sentaba bien a Andrea. "De ahí a hacer teorías y acusaciones falsas...", se defendía Bruno.

Pero no era la única tensión. Navarrete y Terremoto vivían su propia feria de tiros con pullas que hoy nos hemos enterado de donde vienen: "Viene todo de una serie de malos entendidos en un desfile de Torrevieja", sacaba el diseñador en un scoop a cámara. Y aunque resolvían las diferencias al final, no prometían que no volvieran a aflorar.

Patricia Bustos valora las habitaciones

Patricia Bustos ha sido la tercera jueza invitada en esta prueba. "Me han sorprendido todos para bien siendo tan difícil, que me alegra que la gente vea lo difícil que es", decía Patricia.

La jueza tiraba de las orejas a todos al llamarles la atención por los líos y las obras antes de hacer la valoración. Después de todo el sufrimiento, Belén y Raquel eran las elegidas como mejores pero su presupuesto se había superado con creces. Seguidamente, los Gemeliers eran felicitados por haber hecho un gran trabajo y ajustado a presupuesto al reutilizar muchos de los elementos de su dueño: "La clave ha sido el color", decía la jueza con una mirada atenta de Andrea.

Terrremoto y Navarrete se medían entonces con Andrea y King Bru para elegir a los expulsados. Finalmente los influencers han sido los elegidos como expulsados en medio de la emoción. "Empezasteis con muchos nervios y mucho caos y os ha pasado factura", explicaba la jueza. Sin embargo, los influencers han agradecido a todos su paso por el programa: "Nos llevamos un cachito de todos ellos", emocionando a Carlo Costanzia.